Cuando los padres fallecen, el reparto de la herencia entre los hijos puede parecer una cuestión sencilla. Sin embargo, la situación cambia cuando uno de ellos renuncia a la herencia o fallece antes que sus progenitores. En esos casos, entran en juego distintas reglas sucesorias que pueden alterar quién recibe finalmente los bienes.
El reparto de bienes puede variar dependiendo de las circunstancias de cada familiar
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Cuando los padres fallecen, el reparto de la herencia entre los hijos puede parecer una cuestión sencilla. Sin embargo, la situación cambia cuando uno de ellos renuncia a la herencia o fallece antes que sus progenitores. En esos casos, entran en juego distintas reglas sucesorias que pueden alterar quién recibe finalmente los bienes.
La renuncia de uno de los hijos no significa que su parte pase automáticamente a sus propios hijos. «Los descendientes del heredero forzoso que ha renunciado a la herencia, en este caso, los hijos, no tienen derecho alguno a la legítima«, explica la abogada de familia Nuria Ocaña.
Si se cumplen los requisitos legales, su parte de la herencia pasaría al resto de hermanos, que verían aumentada su participación. No obstante, la situación puede ser diferente si el testamento establece una sustitución a favor de otras personas o si resulta aplicable alguna figura jurídica específica.
Por ello, antes de aceptar o repudiar una herencia conviene comprobar tanto el contenido del testamento como las circunstancias familiares. Además, la decisión tiene consecuencias jurídicas y fiscales.
Si uno de los hijos fallece antes que sus padres, no significa necesariamente que la rama familiar quede excluida. En determinados supuestos, opera el llamado derecho de representación. «Establece que cuando una persona no puede heredar porque muere antes que el causante, el derecho de herencia pasa a sus descendientes«, detallan los expertos del despacho Simarro Abogados.
De este modo, los nietos pueden recibir la parte que habría correspondido a su progenitor. La aplicación concreta de esta figura depende, entre otros factores, de si existe testamento y del grado de parentesco.
Las diferencias entre renuncia y fallecimiento previo muestran por qué la planificación sucesoria resulta especialmente relevante en familias con varios hijos. Un testamento puede establecer sustituciones y ordenar cómo debe distribuirse el patrimonio dentro de los límites que marca la legítima.
También hay que tener en cuenta que España no tiene un único régimen sucesorio, ya que algunas comunidades autónomas cuentan con particularidades civiles propias. Por eso, ante una herencia con varios hermanos, un fallecimiento previo o una posible renuncia, la respuesta puede variar según la legislación aplicable.
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