La respuesta de Irán a la guerra lanzada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu tiene muchas formas y se extiende al mar Rojo. Los iraníes han convertido Ormuz en su arma más importante de presión y los hutíes, sus aliados yemeníes, se suman de lleno al conflicto con la captura del puerto de Moka, la entrada al estrecho de Bab El Mandeb (que se traduce del árabe como ‘la puerta de las lágrimas’). Ormuz es la puerta energética del Golfo; Bab el Mandeb, la del mar Rojo y el Canal de Suez, una ruta clave del comercio entre Asia y Europa y punto de paso de alrededor del 7 por ciento del petróleo mundial. Y esto solo parece un primer paso, porque los hutíes avanzan para hacerse con el control total de la costa. La ofensiva de los rebeldes sorprendió a las fuerzas del Gobierno, que cuentan con el respaldo de Arabia Saudí, pero apenas ofrecieron resistencia lo que muestra su mala organización. En menos de una semana, los hutíes han tomado amplias partes del país y los bombardeos saudíes no han podido frenar a sus unidades terrestres, que avanzan en vehículos todoterreno y motocicletas. Esta nueva escalada deja ya más de 500 muertos y 20.000 desplazados internos, según la ONU. Los rebeldes han atacado también infraestructuras petroleras saudíes en represalia a los bombardeos. Ante la sorpresa causada por el colapso de las fuerzas pro gubernamentales y el control rebelde de la costa, el portavoz hutí, Mohammed Abdul Salam, declaró que «Yemen no tiene ambiciones territoriales sobre ningún país vecino» y la operación busca «afirmar la soberanía yemení y hacer frente a los desafíos y las ambiciones que amenazan la paz civil». Las autoridades de Saná afirmaron que el mar Rojo «es seguro para todas las compañías navieras del mundo», aunque mantienen en vigor la prohibición sobre los barcos saudíes, según informó la agencia yemení Saba.Moka se encuentra a unos 70 kilómetros del Estrecho, permanecía en manos del Gobierno desde comienzos de 2017 y servía como un centro clave para las Fuerzas de Resistencia Nacional de Tareq Saleh , sobrino del antiguo presidente Ali Abdullah Saleh y uno de los principales comandantes del bando anti hutí. En las imágenes difundidas por periodistas yemeníes se puede ver a los milicianos entrando en la ciudad portuaria al grito de «muerte a Estados Unidos, muerte a Israel» y entrando a las bases abandonadas por el enemigo. Los rebeldes mostraron también imágenes de prisiones en las que entraron para liberar a los detenidos. La televisión hutí Al Masirah informó además de la entrada en vigor de un decreto de amnistía para las tropas del Gobierno respaldadas por Arabia Saudí.El investigador independiente especializado en Irán Babak Vahdad apuntó en X que «lo que está ocurriendo en Yemen no puede aislarse del enfrentamiento más amplio entre Irán y Estados Unidos. La escalada en torno a Moka y Bab el Mandeb cambia los cálculos regionales y, sobre todo, hace cada vez más difícil la coordinación regional necesaria para mantener abierta una vía diplomática entre Teherán y Washington».«La escalada en torno a Moka y Bab el Mandeb hace cada vez más difícil la coordinación regional necesaria para mantener abierta una vía diplomática entre Teherán y Washington» Babak Vahdad InvestigadorEje de la resistenciaDurante siglos, Moka fue uno de los centros de comercio de café más conocidos del mundo y su nombre acabó convirtiéndose en sinónimo de café, ahora se ha confirmado en la mayor victoria de los rebeldes desde la firma del alto el fuego en 2022. Los hutíes forman parte del llamado ‘Eje de la Resistencia’, la red de grupos aliados de la república islámica en la región en la que también están Hizbolá , en Líbano; las milicias chiíes, en Irak; y Hamás , en Palestina. El caso de los rebeldes yemeníes es especial porque Teherán tiene una fuerte influencia en ellos, pero no el control total de un grupo que tiene su propia agenda doméstica y aspira a dominar todo el país. Hussain Al Bukhaiti, analista pro hutí residente en Saná, declaró a la cadena Al Yasira que «no se trata de avanzar hacia el estrecho de Bab el Mandeb porque quieran controlarlo. Ya controlan el mar Rojo sin necesidad de estar exactamente en el Estrecho. Cuando los saudíes rompieron el alto el fuego hace dos meses atacando el aeropuerto de Saná, decidieron volver a tomar las armas, bloquear Arabia Saudí y después avanzar para liberar todo Yemen». Cuando los hutíes tomaron Saná en 2014, el gobierno reconocido internacionalmente huyó al sur. Desde entonces, Yemen ha estado partido en dos y Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han dividido a la parte anti hutí con su apoyo a grupos diferentes. Los saudíes lanzaron una guerra total en 2015 que causó más de 150.000 muertos, pero no pudieron derrotar a los hutíes. Siete años más tardes la ONU logró un alto el fuego, pero los enfrentamientos se reanudaron en julio tras un ataque de las fuerzas gubernamentales contra el aeropuerto de Saná, donde los hutíes permitieron aterrizar a un avión iraní. Ahora la guerra se desplaza a la costa y amenaza al tráfico marítimo mundial.
La respuesta de Irán a la guerra lanzada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu tiene muchas formas y se extiende al mar Rojo. Los iraníes han convertido Ormuz en su arma más importante de presión y los hutíes, sus aliados yemeníes, se suman de … lleno al conflicto con la captura del puerto de Moka, la entrada al estrecho de Bab El Mandeb (que se traduce del árabe como ‘la puerta de las lágrimas’). Ormuz es la puerta energética del Golfo; Bab el Mandeb, la del mar Rojo y el Canal de Suez, una ruta clave del comercio entre Asia y Europa y punto de paso de alrededor del 7 por ciento del petróleo mundial. Y esto solo parece un primer paso, porque los hutíes avanzan para hacerse con el control total de la costa.
La ofensiva de los rebeldes sorprendió a las fuerzas del Gobierno, que cuentan con el respaldo de Arabia Saudí, pero apenas ofrecieron resistencia lo que muestra su mala organización. En menos de una semana, los hutíes han tomado amplias partes del país y los bombardeos saudíes no han podido frenar a sus unidades terrestres, que avanzan en vehículos todoterreno y motocicletas. Esta nueva escalada deja ya más de 500 muertos y 20.000 desplazados internos, según la ONU. Los rebeldes han atacado también infraestructuras petroleras saudíes en represalia a los bombardeos.
Ante la sorpresa causada por el colapso de las fuerzas pro gubernamentales y el control rebelde de la costa, el portavoz hutí, Mohammed Abdul Salam, declaró que «Yemen no tiene ambiciones territoriales sobre ningún país vecino» y la operación busca «afirmar la soberanía yemení y hacer frente a los desafíos y las ambiciones que amenazan la paz civil». Las autoridades de Saná afirmaron que el mar Rojo «es seguro para todas las compañías navieras del mundo», aunque mantienen en vigor la prohibición sobre los barcos saudíes, según informó la agencia yemení Saba.
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Mikel Ayestaran
Moka se encuentra a unos 70 kilómetros del Estrecho, permanecía en manos del Gobierno desde comienzos de 2017 y servía como un centro clave para las Fuerzas de Resistencia Nacional de Tareq Saleh, sobrino del antiguo presidente Ali Abdullah Saleh y uno de los principales comandantes del bando anti hutí. En las imágenes difundidas por periodistas yemeníes se puede ver a los milicianos entrando en la ciudad portuaria al grito de «muerte a Estados Unidos, muerte a Israel» y entrando a las bases abandonadas por el enemigo. Los rebeldes mostraron también imágenes de prisiones en las que entraron para liberar a los detenidos. La televisión hutí Al Masirah informó además de la entrada en vigor de un decreto de amnistía para las tropas del Gobierno respaldadas por Arabia Saudí.
El investigador independiente especializado en Irán Babak Vahdad apuntó en X que «lo que está ocurriendo en Yemen no puede aislarse del enfrentamiento más amplio entre Irán y Estados Unidos. La escalada en torno a Moka y Bab el Mandeb cambia los cálculos regionales y, sobre todo, hace cada vez más difícil la coordinación regional necesaria para mantener abierta una vía diplomática entre Teherán y Washington».
«La escalada en torno a Moka y Bab el Mandeb hace cada vez más difícil la coordinación regional necesaria para mantener abierta una vía diplomática entre Teherán y Washington»
Babak Vahdad
Investigador
Eje de la resistencia
Durante siglos, Moka fue uno de los centros de comercio de café más conocidos del mundo y su nombre acabó convirtiéndose en sinónimo de café, ahora se ha confirmado en la mayor victoria de los rebeldes desde la firma del alto el fuego en 2022. Los hutíes forman parte del llamado ‘Eje de la Resistencia’, la red de grupos aliados de la república islámica en la región en la que también están Hizbolá, en Líbano; las milicias chiíes, en Irak; y Hamás, en Palestina. El caso de los rebeldes yemeníes es especial porque Teherán tiene una fuerte influencia en ellos, pero no el control total de un grupo que tiene su propia agenda doméstica y aspira a dominar todo el país.
Hussain Al Bukhaiti, analista pro hutí residente en Saná, declaró a la cadena Al Yasira que «no se trata de avanzar hacia el estrecho de Bab el Mandeb porque quieran controlarlo. Ya controlan el mar Rojo sin necesidad de estar exactamente en el Estrecho. Cuando los saudíes rompieron el alto el fuego hace dos meses atacando el aeropuerto de Saná, decidieron volver a tomar las armas, bloquear Arabia Saudí y después avanzar para liberar todo Yemen».
Cuando los hutíes tomaron Saná en 2014, el gobierno reconocido internacionalmente huyó al sur. Desde entonces, Yemen ha estado partido en dos y Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han dividido a la parte anti hutí con su apoyo a grupos diferentes. Los saudíes lanzaron una guerra total en 2015 que causó más de 150.000 muertos, pero no pudieron derrotar a los hutíes. Siete años más tardes la ONU logró un alto el fuego, pero los enfrentamientos se reanudaron en julio tras un ataque de las fuerzas gubernamentales contra el aeropuerto de Saná, donde los hutíes permitieron aterrizar a un avión iraní. Ahora la guerra se desplaza a la costa y amenaza al tráfico marítimo mundial.
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