Tal y como estaba previsto, el dinero se ha encarecido. Y es que la subida de 25 puntos básicos del Banco Central Europeo (BCE) añade más presión al bolsillo de las familias, que ya han estado sintiendo el repunte de la inflación -4,3% en España por la subida de los carburantes- también por la guerra en Oriente Medio. Con cuotas mensuales cada vez más pesadas y el mayor coste de endeudarse, todo lleva a menos margen para el consumo.
La revisión este septiembre notarán un incremento inmediato en las cuotas mensuales, de hasta casi 200 euros (más de 2.000 al año)
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Tal y como estaba previsto, el dinero se ha encarecido. Y es que la subida de 25 puntos básicos del Banco Central Europeo (BCE) añade más presión al bolsillo de las familias, que ya han estado sintiendo el repunte de la inflación -4,3% en España por la subida de los carburantes- también por la guerra en Oriente Medio. Con cuotas mensuales cada vez más pesadas y el mayor coste de endeudarse, todo lleva a menos margen para el consumo.
Quienes tienen una hipoteca a tipo variable y les corresponde la revisión este septiembre notarán un incremento inmediato en las cuotas mensuales, de hasta casi 200 euros (más de 2.000 al año). Con la media provisional del Euríbor -el indicador de referencia- del 3,101%, una hipoteca media de 150.000 euros (a 25 años y un diferencial del 1%), la cuota sube 72,70 euros al mes (872,46 euros al año). Si la deuda pendiente asciende a 200.000 euros, el sobrecoste roza los 100 euros mensuales (1.187 euros al año), mientras que en los préstamos de 350.000 euros el incremento supone los 173 euros (más de 2.077 al año).
Sin embargo, los hogares hipotecados ya han estado notando el impacto incluso antes de que se anuncie la decisión de este jueves. El Euríbor a 12 meses cerró agosto en el nivel más alto desde septiembre de 2024. Pablo Vega, experto del comparador de hipotecas Roams advierte que el encarecimiento podría acentuarse en los próximos meses si el BCE da a entender que el ciclo de subidas no ha concluido. Algo que no descartó la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa de este jueves y confirmó que seguirán actuando «reunión a reunión» decididos a cumplir el objetivo de devolver la inflación al 2%.
Además de que las familias que tendrán que destinar mayor parte de los ingresos al pago de las cuotas se quedarán con menos renta disponible para consumir, «quienes necesiten nueva financiación pueden encontrarse con créditos más caros o más difíciles de conseguir. En los perfiles más ajustados, algunas operaciones incluso podrían dejar de ser viables», explica Vega. De hecho, podría reforzar la «cautela» de las entidades al evaluar la capacidad de pago de quienes solicitan una hipoteca o préstamo. «No implica un cierre generalizado del crédito, pero sí podría traducirse en una selección más exigente de los perfiles con mayor riesgo», por ejemplo, hogares muy endeudados, con ingresos inestables o escaso colchón económico.
En el mismo sentido, Laura Martínez, portavoz de iAhorro, advierte que las entidades bancarias podrían repercutir sus mayores costes de financiación al elevar el tipo de interés nominal (TIN) entre un 0,2% y un 0,5% respecto a los niveles acuales; lo que encarecería las ofertas de quienes busquen un nuevo préstamo. Incluso otras entidades podrían optar por reducir sus ofertas de final de año. Y no solo en lo referente a hipotecas. «Si a los bancos les cuesta más financiarse, repercute directamente en los usuarios en otro tipo de financiaciones», apunta Martínez.
En el mercado inmobiliario como tal, también representa un riesgo de deterioro de la accesibilidad, en un momento en el que ya es crítico para muchas familias por los precios de las viviendas. «La familia necesita más ahorro para la entrada, solicita un préstamo mayor y, al mismo tiempo, financia ese importe a un tipo más alto», detalla Vega. «Incluso aunque el banco no cambie sus criterios, un mismo límite de cuota permite financiar menos capital: eso puede obligar a aportar más ahorro, buscar una vivienda más barata o aplazar la compra«.
Esto no solo tiene un efecto en la demanda, sino también en la oferta, que ya es escasa en el país. María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, señala que la subida también golpea directamente la oferta de obra nueva al encarecer el desarrollo de las promociones ya que es una actividad «que depende mucho del crédito». «El encarecimiento del crédito supone un encarecimiento importante de coste financiero en este caso para la actividad de promoción de viviendas y por lo tanto también reduce la inversión en construcción de viviendas», señala.
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