«Os echaré de menos. Nunca estaremos lejos de vosotros, ni mi esposa ni yo mismo». El presidente francés, Emmanuel Macron , se puso un poco sentimental el 17 de agosto durante su discurso de la conmemoración del Desembarco de Provenza de 1944. En ese acto en Bormes-les-Mimosas (sudeste de Francia), admitió que se trataba de la última vez que participaba en esa ceremonia como jefe del Estado galo, puesto que dejará el Elíseo en mayo del año que viene. El tope constitucional de dos mandatos le impide presentarse en las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 18 de abril (primera vuelta) y el 2 de mayo del año que viene (segunda).A Macron no le gusta que le recuerden que su paso por el Elíseo tiene fecha de caducidad y, sobre todo, que eso se asocie a debilidad política. «Voy a ejercer como presidente hasta el último segundo», prometió durante su último discurso de Nochevieja. Pese a su voluntad de mantenerse en el centro de la política francesa, el mandatario afronta una recta final de su presidencia marcada por su despedida del cargo, así como su eclipse progresivo. Los aspirantes a la jefatura del Estado centran la actualidad política en el país vecino durante este último verano del dirigente de centro-derecha como presidente.Aunque se le conoce por su hiperactividad y gusto por atraer los focos mediáticos, el mandatario francés se ha mostrado más bien discreto durante las últimas semanas. Ha estado desde finales de julio de vacaciones en el Fuerte de Brégançon —la residencia veraniega en la Costa Azul de los jefes de Estado—, antes del inicio del nuevo curso político desde este lunes con el primer Consejo de Ministros y la visita a París de Mohamed bin Salmán, Príncipe heredero de Arabia Saudí. Y ha delegado en el primer ministro, Sébastien Lecornu , y en el ministro del Interior, Laurent Nuñez, la primera línea en la gestión de los incendios XXL en el sur de Francia.El revés del ConstitucionalComo no podía ser de otra manera en este segundo mandato más que accidentado de Macron, su último verano ha sido políticamente difícil. Francia ha sufrido su peor oleada de incendios (con más de 120.000 hectáreas quemadas) del último medio siglo. Cinco olas intensas de calor , que han provocado un aumento de la mortalidad de 7.300 personas , y una fuerte sequía también han ejemplificado las preocupantes consecuencias del cambio climático. Han sido las últimas crisis a las que se ha enfrentado el presidente francés en este segundo quinquenio, en que hubo manifestaciones multitudinarias en 2023, cinco primeros ministros desde 2024 —un récord en la Quinta República— y dos grandes focos de inestabilidad externa, como la guerra de Ucrania y la de Oriente Próximo.Este verano sofocante ha sido el último capítulo del convulso segundo quinquenio macronista. El Gobierno francés puede celebrar haber evitado víctimas mortales durante el megaincendio de Gironda (con 42.000 hectáreas calcinadas). Su gestión, sin embargo, recibió numerosas críticas por la reducción de los efectivos de bomberos durante los últimos 15 años, así como el envejecimiento y disminución de la flota de aviones Canadair. Todos los sindicatos de los bomberos expresaron su indignación con una huelga nacional el 13 de agosto. Además de la gestión de estos incendios XXL, el presidente sufrió este verano otro revés con la decisión del Consejo Constitucional de r echazar la ley que prohibía las redes sociales a menores de 15 años . La sentencia del equivalente galo del Tribunal Constitucional no resultó ninguna sorpresa —los senadores ya habían avisado de esa posibilidad—, pero sí que ha dejado en el aire esta medida, considerada prioritaria por Macron. El presidente ha pedido al primer ministro que elabore un nuevo proyecto de ley y quiere que el Parlamento lo apruebo antes de marzo, cuando se suspenderán las sesiones parlamentarias por la campaña presidencial. No resultará una tarea sencilla.Una ‘rentrée’ marcada por el debate presupuestarioLa principal prioridad para Lecornu de cara al nuevo curso político consistirá en la elaboración y aprobación de los presupuestos del año que viene. Los debates presupuestarios ya les costaron el cargo a sus dos predecesores (Michel Barnier y François Bayrou). Pese a todo el folletín que hubo el año pasado, el Ejecutivo galo reconoció recientemente que no espera una gran reducción del déficit público, que se situará en torno al 5% —fue del 5,1% a finales del 2025— cuando concluya este año. La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Próximo ha agravado la situación. A eso se le suma el elevado tipo de interés de la deuda francesa —la semana pasada registró el más alto desde abril de 2008— por la actual inestabilidad de los mercados por la burbuja de la IA. Macron va camino de terminar su segundo mandato con un pobre balance en materia económica, y resulta estrecho el margen de maniobra de su Gobierno para corregir esta situación.La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Próximo ha agravado la situación, a lo que se suma el elevado tipo de interés de la deuda francesa«Creo que nos dirigimos hacia la aprobación de unos presupuestos parecidos a los del año pasado y que no comportarán unos esfuerzos monumentales para los franceses. El vencedor en las presidenciales de 2027 tendrá que lidiar con la mediocre situación actual», explica a este medio el politólogo Jean Petaux, miembro del grupo de investigación Spiral. Según este experto, la cercanía de las elecciones «resulta la mejor baza de Lecornu para evitar que el debate presupuestario desemboque en otra crisis y provoque la caída de su Gobierno». En medio de este atolladero, en que Macron está destinado a eclipsarse de la política interna francesa —resultaría toda una sorpresa que designe directamente a un sucesor—, lo más probable es que se centre en los asuntos internacionales. De hecho, copresidirá este lunes una nueva reunión por videoconferencia de la Coalición de Voluntarios.
«Os echaré de menos. Nunca estaremos lejos de vosotros, ni mi esposa ni yo mismo». El presidente francés, Emmanuel Macron, se puso un poco sentimental el 17 de agosto durante su discurso de la conmemoración del Desembarco de Provenza de 1944. En ese … acto en Bormes-les-Mimosas (sudeste de Francia), admitió que se trataba de la última vez que participaba en esa ceremonia como jefe del Estado galo, puesto que dejará el Elíseo en mayo del año que viene. El tope constitucional de dos mandatos le impide presentarse en las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 18 de abril (primera vuelta) y el 2 de mayo del año que viene (segunda).
A Macron no le gusta que le recuerden que su paso por el Elíseo tiene fecha de caducidad y, sobre todo, que eso se asocie a debilidad política. «Voy a ejercer como presidente hasta el último segundo», prometió durante su último discurso de Nochevieja. Pese a su voluntad de mantenerse en el centro de la política francesa, el mandatario afronta una recta final de su presidencia marcada por su despedida del cargo, así como su eclipse progresivo. Los aspirantes a la jefatura del Estado centran la actualidad política en el país vecino durante este último verano del dirigente de centro-derecha como presidente.
Aunque se le conoce por su hiperactividad y gusto por atraer los focos mediáticos, el mandatario francés se ha mostrado más bien discreto durante las últimas semanas. Ha estado desde finales de julio de vacaciones en el Fuerte de Brégançon —la residencia veraniega en la Costa Azul de los jefes de Estado—, antes del inicio del nuevo curso político desde este lunes con el primer Consejo de Ministros y la visita a París de Mohamed bin Salmán, Príncipe heredero de Arabia Saudí. Y ha delegado en el primer ministro, Sébastien Lecornu, y en el ministro del Interior, Laurent Nuñez, la primera línea en la gestión de los incendios XXL en el sur de Francia.
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El revés del Constitucional
Como no podía ser de otra manera en este segundo mandato más que accidentado de Macron, su último verano ha sido políticamente difícil. Francia ha sufrido su peor oleada de incendios (con más de 120.000 hectáreas quemadas) del último medio siglo. Cinco olas intensas de calor, que han provocado un aumento de la mortalidad de 7.300 personas, y una fuerte sequía también han ejemplificado las preocupantes consecuencias del cambio climático. Han sido las últimas crisis a las que se ha enfrentado el presidente francés en este segundo quinquenio, en que hubo manifestaciones multitudinarias en 2023, cinco primeros ministros desde 2024 —un récord en la Quinta República— y dos grandes focos de inestabilidad externa, como la guerra de Ucrania y la de Oriente Próximo.
Este verano sofocante ha sido el último capítulo del convulso segundo quinquenio macronista. El Gobierno francés puede celebrar haber evitado víctimas mortales durante el megaincendio de Gironda (con 42.000 hectáreas calcinadas). Su gestión, sin embargo, recibió numerosas críticas por la reducción de los efectivos de bomberos durante los últimos 15 años, así como el envejecimiento y disminución de la flota de aviones Canadair. Todos los sindicatos de los bomberos expresaron su indignación con una huelga nacional el 13 de agosto.
Además de la gestión de estos incendios XXL, el presidente sufrió este verano otro revés con la decisión del Consejo Constitucional de rechazar la ley que prohibía las redes sociales a menores de 15 años. La sentencia del equivalente galo del Tribunal Constitucional no resultó ninguna sorpresa —los senadores ya habían avisado de esa posibilidad—, pero sí que ha dejado en el aire esta medida, considerada prioritaria por Macron. El presidente ha pedido al primer ministro que elabore un nuevo proyecto de ley y quiere que el Parlamento lo apruebo antes de marzo, cuando se suspenderán las sesiones parlamentarias por la campaña presidencial. No resultará una tarea sencilla.
Una ‘rentrée’ marcada por el debate presupuestario
La principal prioridad para Lecornu de cara al nuevo curso político consistirá en la elaboración y aprobación de los presupuestos del año que viene. Los debates presupuestarios ya les costaron el cargo a sus dos predecesores (Michel Barnier y François Bayrou). Pese a todo el folletín que hubo el año pasado, el Ejecutivo galo reconoció recientemente que no espera una gran reducción del déficit público, que se situará en torno al 5% —fue del 5,1% a finales del 2025— cuando concluya este año.
La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Próximo ha agravado la situación. A eso se le suma el elevado tipo de interés de la deuda francesa —la semana pasada registró el más alto desde abril de 2008— por la actual inestabilidad de los mercados por la burbuja de la IA. Macron va camino de terminar su segundo mandato con un pobre balance en materia económica, y resulta estrecho el margen de maniobra de su Gobierno para corregir esta situación.
La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Próximo ha agravado la situación, a lo que se suma el elevado tipo de interés de la deuda francesa
«Creo que nos dirigimos hacia la aprobación de unos presupuestos parecidos a los del año pasado y que no comportarán unos esfuerzos monumentales para los franceses. El vencedor en las presidenciales de 2027 tendrá que lidiar con la mediocre situación actual», explica a este medio el politólogo Jean Petaux, miembro del grupo de investigación Spiral. Según este experto, la cercanía de las elecciones «resulta la mejor baza de Lecornu para evitar que el debate presupuestario desemboque en otra crisis y provoque la caída de su Gobierno».
En medio de este atolladero, en que Macron está destinado a eclipsarse de la política interna francesa —resultaría toda una sorpresa que designe directamente a un sucesor—, lo más probable es que se centre en los asuntos internacionales. De hecho, copresidirá este lunes una nueva reunión por videoconferencia de la Coalición de Voluntarios.
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