El sistema universitario español está comenzando a parecerse al anglosajón, donde existen ciudades o campus de excelencia a los que todo el mundo quiere ir y es muy difícil entrar. Del análisis de las estadísticas de la prueba de acceso a la universidad elaborado por EL MUNDO se desprende que, dentro de las mismas carreras, llegan a existir seis y hasta siete puntos de diferencia en las notas de corte entre unos campus públicos y otros. Por ejemplo, para estudiar Ingeniería Biomédica en la Carlos III de Madrid se exigía este curso un mínimo de 12,84 de 14, mientras que para cursarla en la Politécnica de Cartagena bastaba con un 6,38.
Dentro de una misma carrera se pueden registrar hasta siete puntos de diferencia en la nota de acceso de unas universidades y de otras
El sistema universitario español está comenzando a parecerse al anglosajón, donde existen ciudades o campus de excelencia a los que todo el mundo quiere ir y es muy difícil entrar. Del análisis de las estadísticas de la prueba de acceso a la universidad elaborado por EL MUNDO se desprende que, dentro de las mismas carreras, llegan a existir seis y hasta siete puntos de diferencia en las notas de corte entre unos campus públicos y otros. Por ejemplo, para estudiar Ingeniería Biomédica en la Carlos III de Madrid se exigía este curso un mínimo de 12,84 de 14, mientras que para cursarla en la Politécnica de Cartagena bastaba con un 6,38.
Entre medias hay un buen número de centros repartidos por toda España, aunque las notas altas se concentran sobre todo en la Comunidad de Madrid, Navarra, el País Vasco, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Incluso en carreras muy demandadas hay posibilidad de encontrar facultades accesibles.
Pasa, por ejemplo, en Matemáticas, con una media altísima: 11,25. Cursarla en la Universidad de Salamanca tiene un precio intelectual muy alto: 12,67 como mínimo. Ocurre lo mismo en la Politécnica de Cataluña (12,64) y en la Complutense de Madrid (12,25). Pero están la Universidad de Baleares, con un 7,99, y la Universidad de Oviedo, con un 6,09, opciones para aquellos matemáticos vocacionales a los que se les haya atragantado la Selectividad o hayan tenido una media ramplona durante el Bachillerato. ¿Hay que ser un superdotado para hacer Ciencia de Datos? Sí, si se hace en la Politécnica de Cataluña (12,51), no si la matrícula se realiza en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde sólo piden un 5.
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Un estudio publicado recientemente por el think tankFuncas constata esta diferenciación entre universidades que los alumnos conocen bien y que está marcada, sobre todo, por la empleabilidad. «El sistema ya no es homogéneo: importa donde estudias. Un graduado en Administración y Dirección de Empresas en una universidad pública de Madrid puede ganar 38.000 euros al año, unos 7.000 euros más que otro en la misma carrera en otro campus público», explican los economistas Ismael Sanz y Jorge Sainz, autores del trabajo.
Sanz y Sainz advierten de que en pocos años se ha pasado de la «cantidad», con una universidad en cada provincia donde era relativamente sencillo entrar, a la «cantidad», con un grupo de centros públicos boutiques de acceso restringido sólo a los mejores expedientes. Han cruzado la nota media de acceso con los datos de afiliación a la Seguridad Social de todos los graduados de España y ha llegado a la conclusión de que existe una jerarquía: establecen un primer grupo «de élite» que ofrece la mayor empleabilidad a sus graduados con notas de corte altas (la Carlos III, la Pompeu Fabra) y un pelotón con los campus con notas más bajas y menor empleabilidad (universidades de Córdoba, Cádiz o Granada).
Entre medias hay campus donde las notas de acceso son asequibles y a la vez sus graduados presentan buenos datos de inserción laboral: la pública de Navarra, Vic, Rovira Virgili, la Politécnica de Cataluña, Girona o La Rioja.
Los profesores recomiendan a los alumnos contar con estas diferencias para no cerrarse puertas, así como manejar distintas alternativas: «Hay que tener un plan A, un plan B y un plan C». El grado simple, por ejemplo, suele ser más asequible que apostar por un doble grado.
También hay que prepararse muy bien las asignaturas específicas porque tienen mayor peso en el conjunto de la nota. En algunas comunidades autónomas, se permite que cuente dentro de la fase específica una asignatura examinada en la fase obligatoria, por ejemplo, Matemáticas.
Bárbara Font, alumna de 2º de Bachillerato del colegio San Agustín de Madrid, va a presentarse a Historia de España en la fase obligatoria y a Historia de la Filosofía en la fase específica porque dice que «el temario es más corto» y así puede ganar una mayor puntuación.
Por otro lado, hay ingenierías con notas de corte bajas, como Ingeniería Mecánica, Ingeniería de la Energía o Ingeniería Agrícola, desde las que se puede dar el salto a otras carreras más demandas en el segundo curso. También hay alumnos que quedaron en lista de espera para estudiar Medicina y lograron entrar en septiembre, octubre e incluso en noviembre, porque siempre hay matriculados que abandonan la carrera o se cambian de universidad.
En las universidades privadas cada vez es más difícil entrar, pero hay academias privadas que preparan a los aspirantes para las pruebas de acceso. Eso sí, cada vez hay más campus privados que piden a los alumnos sus notas no sólo de Bachillerato, sino de 4º e incluso 3º de la ESO. Los profesores dicen que las familias no suelen conformarse con una sola universidad privada como alternativa, sino que buscan dos, tres o incluso cuatro.
Repetir la Selectividad en la convocatoria extraordinaria, la de julio, no suele ser buena idea, porque para entonces ya sólo quedan las carreras que nadie quiere. Y siempre está la opción de entrar por la Formación Profesional, o a través del Bachillerato Internacional, caminos legales aunque por la puerta de atrás que cada vez son más utilizados por las familias para esquivar la Selectividad.
Se considera que una titulación es un grado o doble grado. Cada titulación se contabiliza una vez por cada universidad que la ofrece con una nota de corte propia –cuando una universidad tiene notas diferentes en cada campus, se cuentan por separado–. Se analizan los centros propios de las 47 universidades públicas presenciales con notas de corte publicadas en el portal Qedu del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Se analizan 2.661 titulaciones, de las cuales 2.172 son grados y 489, dobles grados. Para facilitar la comparación, se unifica el nombre de 1.970 de ellas en torno a 99 denominaciones estandarizadas. Las 691 titulaciones restantes se asignan a «Otras».
Las 2.661 titulaciones se clasifican en nueve ámbitos de estudio en función de sus perspectivas profesionales. Son: Ciencias Sociales y Jurídicas (ADE, Derecho, Psicología, Turismo, etc.); Ciencias de la Salud (Medicina, Enfermería, Farmacia, Biotecnología, etc.); Ingeniería y Arquitectura; Artes y Humanidades (Antropología, Bellas Artes, Lenguas, etc.); Tecnología y Matemáticas (Ingeniería Informática, Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos, Matemáticas, etc.); Educación; Agricultura y Veterinaria (Ingeniería Agraria, Forestal, Veterinaria, etc.); Ciencias (CC Ambientales, Física, Geología, Química, etc.); y Gastronomía. Cuando los dobles grados combinan dos ámbitos, se indica «Otros ámbitos».
Para calcular el porcentaje de titulaciones con nota de corte de 10 o más, se utilizan los datos de las denominaciones estandarizadas y los ámbitos anteriormente descritos, sin ponderar por número de plazas o cualquier otra variable.
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