Kanye West: la locura y la maldad

Solo quedan dos meses para que se celebre el concierto de Kanye West en Madrid y todavía quedan entradas. Son carísimas (de 200 euros para arriba), pero quedan. Con los plazos que se manejan ahora, podríamos decir que el show de Ye es inminente. En el mundo en el que vivimos, en el que compramos tickets para eventos que tendrán lugar en un futuro casi lejano, que algo que pasará el 30 de julio no esté sold out casi podríamos llamarlo fracaso. Recibo constantes avisos publicitarios de ese show en concreto. Pero no pienso darle tanta pasta a semejante loco. A Madonna le daré lo que me pida cuando me lo pida, por supuesto.

 Solo quedan dos meses para que se celebre el concierto de Kanye West en Madrid y todavía quedan entradas. Son carísimas (de 200 euros para arri  

Solo quedan dos meses para que se celebre el concierto de Kanye West en Madrid y todavía quedan entradas. Son carísimas (de 200 euros para arriba), pero quedan. Con los plazos que se manejan ahora, podríamos decir que el show de Ye es inminente. En el mundo en el que vivimos, en el que compramos tickets para eventos que tendrán lugar en un futuro casi lejano, que algo que pasará el 30 de julio no esté sold out casi podríamos llamarlo fracaso. Recibo constantes avisos publicitarios de ese show en concreto. Pero no pienso darle tanta pasta a semejante loco. A Madonna le daré lo que me pida cuando me lo pida, por supuesto.

Cada vez que digo esto, se me revuelven los señoros: el señor West es un genio, su repertorio es alucinante y da conciertazos. También: su alcance fuera de Estados Unidos es limitado. Ya se encarga él mismo de que estemos más pendientes de sus chifladuras que de su música.

«Loco» y «chifladuras» son dos palabras que podrían despertar las iras de otro colectivo muy vehemente: los fans de esta extrañísima estrella. Las apelaciones a su salud mental son constantes cuando toca defenderlo de comentarios como los míos. Que Ye está malito, dicen. Porque decir que es malo (como persona, no como artista) es pecado. Kanye West sabe que sus seguidores más hardcore lo tienen mitificadísimo. Su actitud mesiánica, cada vez menos capaz de generar titulares (como la no-ropa de su novia), solo funciona con ellos. Lo he visto dos veces en directo. La experiencia fue alucinante. Pero luego me sentí sucio por haber contribuido a la fortuna de un loco peligroso.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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