No se percibe en esta entrevista un gusto excesivo por la épica que ensalza los éxitos personales. Más bien al contrario, Gonzalo Torres, manager general en España y Portugal de la holandesa y unicornio Wonderful, especializada en IA agéntica, se retrotrae a sus orígenes académicos con espíritu pragmático. «Cuando empecé mis estudios en 2000, me decanté por ingeniería informática no porque me apasionase programar, sino porque veía unas oportunidades brutales en internet. Podría haber cursado empresariales, arquitectura o cine. Fui un estudiante gris. Lo que me gustaba era crear proyectos».
Gonzalo Torres, manager general en Iberia del unicornio holandés, asegura que tras la irrupción agéntica, la siguiente ola será la del humanismo. «Desde la revolución industrial somos más autómatas y pensamos menos»
No se percibe en esta entrevista un gusto excesivo por la épica que ensalza los éxitos personales. Más bien al contrario, Gonzalo Torres, manager general en España y Portugal de la holandesa y unicornio Wonderful, especializada en IA agéntica, se retrotrae a sus orígenes académicos con espíritu pragmático. «Cuando empecé mis estudios en 2000, me decanté por ingeniería informática no porque me apasionase programar, sino porque veía unas oportunidades brutales en internet. Podría haber cursado empresariales, arquitectura o cine. Fui un estudiante gris. Lo que me gustaba era crear proyectos».
En París completó Torres su formación con un máster en marketing y ventas, y de ahí saltaría a Microsoft «cuando Microsoft era La Empresa Tecnológica», es decir, cuando ni Google ni Amazon ni Apple ni Nvidia presumían de la musculatura que las convierte hoy en colosos sin parangón. En abril de 2012, el español concibe Empel, una startup enfocada en crear negocios digitales «en la época donde no había rondas de inversión». Después pasa una temporada en Silicon Valley, donde un amigo portugués empleado por Square le invitaba día sí y día también a comer en la cantina corporativa sin coste alguno. Esa conexión explica el salto que le convierte, años después (2022), en country manager de Shopify para Iberia, pues el luso, fichado por el gigante y trasladado a Toronto, le habló a su jefe de Torres y la oferta no tardó en concretarse.
«Con Shopify -continúa el directivo ubicado en Madrid- llegó la democratización del SaaS, la segunda ola de la que fui testigo directo tras internet. Ya no hacía falta construir todos los cimientos de un software a medida; se planteaban soluciones a buenos precios para competir con los grandes. Ahora vivimos la tercera ola, la de la inteligencia artificial, y quería participar. Las anteriores han sido olas lineales, con un tiempo de adaptación suficiente, pero esta es una ola exponencial. Será un cambio sistémico«.
Wonderful tiene su sede principal en Ámsterdam, ha levantado hasta hoy 300 millones (150 en marzo en una ronda serie B) y trabaja sólo con corporaciones que facturan más de 1.000 millones «para desplegar agentes a escala con garantías muy sólidas de seguridad«, ya que suele tratarse de organizaciones reguladas donde cualquier patinazo sale caro. Con poco más de un año en funcionamiento, Bar Winkler y Roey Lalazar, cofundadores de la compañía, han tirado de agenda para fichar a algunos de los expertos en ciberseguridad más reputados de Israel. «Son algunas de las mentes más brillantes; no hay muchas empresas con una capacidad similar a la nuestra a la hora de montar guardarraíles. Somos agnósticos respecto a los LLM y el factor humano es clave porque la infraestructura agéntica se conecta desde dentro», desde las entrañas del propio cliente.
Tal y como Torres lo plantea, la ventaja de Wonderful es que ha decidido eludir el mercado de EEUU, enormemente competido y con titanes capaces de sellar rondas inalcanzables en el resto del planeta, centrando el tiro en Europa, África, Asia, Oriente Medio y Latinoamérica. Los equipos que cubren esas geografías son locales, en cada área o región se contrata a un director general y un CTO, y siempre se tiene en mente que las brigadas domésticas han de pisar el barro. En Iberia cuenta Wonderful con 20 profesionales que podrían ser unos 100 al cerrar el año. «Los equipos locales parecían lo menos trascendente en el SaaS clásico y sin embargo ahora marcarán la diferencia. Todos tienen acceso a las mejores herramientas tecnológicas. El talento inclina la balanza«. Además, apunta el español, su compañía no trabaja con intermediarios: siempre recurre a su propia fuerza laboral para darle espesor a la telaraña de agentes.
Susurros en la mesa del CEO. El acceso de Torres al termómetro del ecosistema no se nutre sólo de su condición de directivo de Wonderful. También es venture partner en Red River West, una firma parisina de inversión lanzada en 2017, y ello le permite conversar con consejeros delegados potencialmente interesados en aterrizar agentes en su estructura, pero a la vez con emprendedores de startups. Lo que observa el ex de Shopify es que «la IA agéntica está en la agenda, pero los pilotos no pasan luego a producción. Entre los emprendedores, por otra parte, detecto mucho desconcierto. Hasta hace muy poco se apoyaban en la tecnología para proponer productos [muy vinculados al software], pero plasmar un producto es muy arriesgado porque mañana viene Claude y lo hace mejor».
Nadie tiene sobre el pupitre una bola de cristal, pero unos se informan con más ahínco que otros, sobre todo si pisan el terreno y son genuinamente inquietos. «Todo se transformará. Da igual que se trate de una compañía lenta y pesada que se preocupa por cuidar a su plantilla. Si esos rectores se quedan cruzados de brazos, la marea se los tragará y con ellos a los trabajadores a los que quieren defender. De aquí a tres años conviviremos con los agentes igual que convivimos con las redes sociales o el teléfono móvil», pronostica Torres. «Y en esta partida habrá gente muy bien posicionada y otra que se quedará fuera. Se lo repito a los amigos y familiares: tomaos esto muy en serio porque afectará a vuestro modo de vida«.
Próximo episodio. Un sorbito de Renacimiento se paladea en el tramo final de la charla, cuando advierte el manager general de Wonderful para España y Portugal que «la siguiente ola se forma mientras surfeas la actual». «Irrumpirán a mucha mayor escala los robots humanoides y el desarrollo de aplicaciones tecnológicas será una commodity igual que asumimos ya que la conexión a internet va bien y punto. La próxima ola será la ola humanista. Desde la revolución industrial nos hemos ido perdiendo. Somos más autómatas y pensamos menos. Pese a lo doloroso que será el reajuste, volveremos a filosofar y a debatir, como hacían griegos y romanos, porque la tecnología se ocupará de todo lo demás».
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