La respuesta ‘termonuclear’ de Apple a la amenaza de OpenAI

Steve Jobs declaró la «guerra termonuclear» contra el sistema operativo Android de Google en 2010, calificándolo de «producto robado». Ahora, su sucesor libra batalla contra el nuevo y peligroso rival de Apple.

 La demanda de Apple contra OpenAI, bajo Tim Cook, se hace eco de un guion familiar, apostando por que el litigio pueda retrasar que un rival trastoque la era del iPhone  

Steve Jobs declaró la «guerra termonuclear» contra el sistema operativo Android de Google en 2010, calificándolo de «producto robado». Ahora, su sucesor libra batalla contra el nuevo y peligroso rival de Apple.

En uno de sus últimos movimientos como consejero delegado de Apple antes de ceder el testigo a su sucesor, John Ternus, Tim Cook lanzó un misil contra OpenAI. En una demanda presentada el viernes, Apple acusó a un alto ejecutivo de OpenAI, que en su día dirigió el equipo de diseño de productos de la compañía, de haber participado durante meses en una campaña para robar secretos comerciales de Apple.

Aunque todavía no está claro qué pruebas tiene la empresa para respaldar todas sus afirmaciones, la demanda se presenta antes de que OpenAI haya lanzado ningún producto y en un momento en que el sector tecnológico compite por desarrollar dispositivos basados en la inteligencia artificial que puedan llevar a la sociedad más allá de la era de los smartphones. El ganador podría dominar el futuro, al igual que el iPhone de Apple ha dominado el mercado de consumo durante los últimos 20 años.

«No le tengo miedo a Apple, pero les tengo un enorme respeto», publicó el sábado en X Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI.

Los grandes rivales tecnológicos llevan mucho tiempo intentando desbancar a Apple, pero hasta ahora Google, Samsung, Meta, Microsoft y Amazon.com han fracasado. Ahora, OpenAI se perfila como una nueva amenaza. Ha desarrollado potentes modelos de inteligencia artificial y está trabajando en una «familia de dispositivos» aún sin especificar en la que se ejecutarán dichos modelos, dispositivos que podrían desbancar a los de Apple.

El motor de innovación de Apple no logró desarrollar productos y funciones de IA que tuvieran éxito, lo que la dejó en una posición vulnerable frente a los nuevos competidores. Según los analistas de la empresa, su demanda podría ser un intento de poner palos en las ruedas a OpenAI, por ejemplo, para frenar la captación de personal de Apple.

La demanda presentada el viernes recuerda a las que Apple interpuso contra diversos actores del ecosistema Android a partir de 2010, una batalla legal sin cuartel contra los fabricantes de hardware que producían teléfonos de la competencia y que se prolongó durante ocho años.

La acusación central, tanto entonces como ahora, era que un rival había robado las innovaciones de Apple. La compañía sostuvo que Samsung había «copiado servilmente» el iPhone con teléfonos inteligentes que ya vendía por millones, una acusación que Samsung negó. Ambas empresas pusieron fin al litigio en 2018, tras una larga y costosa batalla judicial.

En el centro de cada una de las demandas emprendidas por Apple había una supuesta traición a la confianza depositada. Eric Schmidt, entonces consejero delegado de Google, formaba parte del consejo de administración de Apple mientras su empresa desarrollaba Android. «Voy a destruir Android, porque es un producto robado», le dijo Jobs al biógrafo Walter Isaacson.

Apple alega en su nueva demanda que «a todos los niveles… OpenAI ha estado robando los secretos comerciales de Apple». Un empleado de menor rango parece haber sobrepasado los límites al utilizar las credenciales de acceso de un empleado de Apple para acceder a los servidores de la empresa. Pero Apple también acusó al responsable de hardware de OpenAI, Tang Tan, de solicitar secretos comerciales a sus empleados durante las entrevistas de trabajo y de animarles a llevar «piezas reales» de Apple para sesiones de «muestra y explicación» en OpenAI. Tan trabajó en Apple durante 24 años, llegando a ocupar el cargo de vicepresidente de diseño de productos.

Sin embargo, llevar piezas a una entrevista de ingeniería no es algo inusual, según afirman personas familiarizadas con el proceso de selección de personal en el sector tecnológico. Los entrevistadores quieren que los candidatos expliquen su trabajo. La cuestión es si las piezas eran sensibles, algo de lo que Apple no aporta pruebas y que pretende determinar mediante el procedimiento de presentación de pruebas.

Un portavoz de OpenAI afirmó: «No nos interesan los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que potencie a las personas de todo el mundo». Tan y un empleado de menor rango, Chang Liu, no respondieron a la solicitud de comentarios.

En Apple, Tan trabajó muy estrechamente con Jony Ive, el famoso responsable de diseño industrial de la compañía. Ive dejó Apple para fundar su propio estudio de diseño, desde donde más tarde fichó a Tan. OpenAI adquirió esa empresa, io Products, en 2025 para liderar sus propios esfuerzos de desarrollo de dispositivos.

En el sector tecnológico, los aliados pueden convertirse en enemigos con gran rapidez. OpenAI adquirió io -dejando al descubierto su intención de desvincular a los consumidores de las pantallas de los teléfonos inteligentes- apenas un año después de anunciar una alianza con Apple para integrar ChatGPT en algunas funciones del iPhone.

La empresa matriz de The Wall Street Journal, News Corp, tiene un acuerdo de contenidos con OpenAI.

Hasta ahora, las grandes empresas no han logrado erosionar el dominio de Apple. Tanto el teléfono Fire de Amazon como el sistema operativo Windows Phone de Microsoft resultaron un fracaso.

Mark Zuckerberg ha fracasado en más de una ocasión en su intento de dejar atrás al iPhone, incluida su reciente apuesta por crear un ecosistema tecnológico alternativo con el Metaverso, hasta el punto de rebautizar y reorganizar su empresa en torno a esa idea. La iniciativa no ha cuajado. Las gafas inteligentes Ray-Ban Meta son un nuevo dispositivo de consumo con cierta popularidad, pero sus ventas representan solo una fracción de las del iPhone.

Elon Musk también se ha mostrado molesto por el control que ejerce Apple sobre la economía digital. Una filial de SpaceX ha demandado a Apple por perjudicar a su aplicación de inteligencia artificial, y la empresa está desarrollando ahora un prototipo de su propio dispositivo de inteligencia artificial similar a un smartphone. Apple ha afirmado que su App Store se basa en algoritmos y en la selección de expertos, y que no reprime a la competencia.

La ironía de la demanda de Apple contra OpenAI es que la propia Apple ha sido acusada con tanta frecuencia de apropiarse de las ideas de otras empresas que incluso ha dado lugar a un nuevo verbo, sherlocking, ampliamente conocido en el mundo de la tecnología.

Apple está intentando ponerse al día en el ámbito de la inteligencia artificial. Su asistente de voz Siri ha recibido una renovación muy esperada que estará disponible para los consumidores en otoño. La empresa no ha podido desarrollar por sí misma la nueva IA de Siri, por lo que ha recurrido a Google para que la impulse.

Si la nueva IA de Siri es gratuita y ofrece mejores prestaciones, ¿seguirán pagando los usuarios de iPhone por ChatGPT?

Además, cuenta con ventajas en cuanto al hardware. En el interior de cada dispositivo de Apple hay potentes chips diseñados por la propia empresa, capaces de mucho más que simplemente hacer funcionar la nueva Siri. Apple ya cuenta con miles de millones de usuarios que utilizan sus dispositivos, sobre todo el iPhone. Las empresas que desarrollan los modelos de IA más sofisticados, si quieren llegar a los consumidores, probablemente tendrán que pasar por Apple. Y pagar su peaje.

Quizás Cook pueda ganar tiempo para Ternus enviando a los abogados de Apple contra uno de los principales rivales en el ámbito de la IA. Pero Apple seguirá teniendo que ganar la batalla de los dispositivos de IA que se avecina. Eso recae en el desarrollo de productos, un ámbito en el que Ternus tendrá que superar a su predecesor si quiere mantener el legado de Jobs.

* Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Gabriela Galarza

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