El Gobierno convoca con seis años de retraso los premios de fin de carrera: saca ahora la cita para los que se graduaron a partir de 2020

El Gobierno ha convocado con seis años de retraso los premios nacionales de fin de carrera, unos galardones que desde el siglo pasado recompensan a los mejores alumnos de la universidad no sólo económicamente sino con puntos para acceder a becas, a plazas de profesor o a universidades extranjeras. El Ministerio de Ciencia y Universidades ha publicado una resolución para reconocer a los mejores universitarios que concluyeron sus estudios en los cursos 2019/20, 2020/21, 2021/22, 2022/23, 2023/24 y 2024/25.

 Desaparecen los galardones para los segundos y terceros mejores. El sistema cambia para que sea la universidad la que escoja al candidato  

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El Gobierno ha convocado con seis años de retraso los premios nacionales de fin de carrera, unos galardones que desde el siglo pasado recompensan a los mejores alumnos de la universidad no sólo económicamente sino con puntos para acceder a becas, a plazas de profesor o a universidades extranjeras. El Ministerio de Ciencia y Universidades ha publicado una resolución para reconocer a los mejores universitarios que concluyeron sus estudios en los cursos 2019/20, 2020/21, 2021/22, 2022/23, 2023/24 y 2024/25.

Es antológica la poca importancia que los sucesivos gobiernos han dado a la mayor fábrica de talento universitario de España, evidenciada en la lentitud con la que se han materializado estos galardones. El año pasado el Gobierno sacó la convocatoria para los que se graduaron en 2018/19, mientras que en 2024 salió la de los de 2017/18.

Ya desde la época de Felipe González hasta la de Mariano Rajoy se ha ido acumulando cada vez más retraso en estos premios. Con el Gobierno de Pedro Sánchez se han batido todos los récords, aunque esta nueva resolución que zanja de golpe seis convocatorias y la modificación del sistema de selección apuntan a una voluntad por parte del Ministerio de Diana Morant de cuidar más este reconocimiento, que antes dependía de Educación.

Por un lado, los candidatos ya no tendrán que presentarse y ser elegidos por el Ministerio por su nota y mediante un concurso de méritos, sino que sólo contarán las calificaciones y cada universidad deberá presentar para cada uno de los cursos académicos un aspirante por cada rama de conocimiento.

El concurso de méritos era «uno de los factores que ralentizaban el proceso», además de introducir dudas sobre «si la selección era realmente objetiva», explica Martín Carrasco, presidente de la Facultad Invisible, una asociación que agrupa a universitarios galardonados con este y otros premios.

Otra novedad es que las universidades, para elegir a sus candidatos, harán una ponderación de la nota del alumno con la media de su promoción. Carrasco considera que «es más justo que todo el proceso sea independiente al alumno, pero hay que asegurarse que las universidades sean rigurosas y suficientemente rápidas como para responder a la llamada del premio».

Es positivo que se haya elevado la cuantía del primer premio, único por cada rama de conocimiento (58 en total por curso). Ha pasado de 3.300 euros, un importe que no se actualizaba desde 2007, a 5.000 euros. Pero a cambio han desaparecido los segundos y terceros premios. «Nos satisface ver que la cuantía propuesta ha crecido con respecto a convocatorias previas, pero vamos a reclamar la vuelta de segundos y terceros premios porque se va a reducir la diversidad regional y profesional que los caracteriza», señala Carrasco, ingeniero biomédico de 32 años, que fue el primero de su promoción y tuvo decenas de matrículas de honor.

¿Por qué son importantes los premios nacionales de fin de carrera? Además de incentivar el esfuerzo y reconocer el talento, sirven para acceder a procesos de selección públicos y a otros reconocimientos. Al principio se tenían en cuenta en la concesión de las becas FPU, destinadas a la formación investigadora en programas de doctorado, pero el retraso ha provocado que, cuando finalmente se concedía el premio, al aspirante ya no le servía porque ya había leído la tesis.

El Gobierno dice que cuando llegó a Moncloa, en 2018, «existía un retraso acumulado de tres cursos académicos que ha sido necesario regularizar». «Ahora la nueva convocatoria no solo actualiza por fin los cursos académicos de estos premios, sino que moderniza su funcionamiento para hacerlos más justos, representativos y con mayor prestigio académico», afirman fuentes del Ministerio de Morant.

Estas fuentes apuntan que «el sistema anterior dependía de que el propio estudiante presentara su candidatura, lo que generaba un importante sesgo». «Muchos de los mejores expedientes ni siquiera concurrían porque ya no estaban vinculados a su universidad y, en muchos casos, no llegaban a conocer la convocatoria. Con el nuevo modelo se evita esa desigualdad de acceso y se asegura que el reconocimiento llegue al mejor expediente, no al que simplemente tuvo conocimiento de la convocatoria».

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