Daniel Summers (26) piensa a menudo en su padre. No se cansa nunca de darle abrazos y de demostrarle cariño. «Claro que quiero ser como él. Cómo no voy a querer ser como él. Le quiero muchísimo», admite a este suplemento en una llamada telefónica. Daniel pasa unos días en La Antilla con sus tíos y primos. En esta localidad costera de Huelva, perteneciente al municipio de Lepe, su padre ha pasado todos los veranos de su vida. «Ahora está en Madrid porque tiene muchos bolos». Daniel es uno de los dos hijos que David Summers tuvo con Marta Madruga, su primera mujer. Su hermana melliza, Lucía, completa la familia.
El hijo del cantante de Hombres G comparte con LOC un manual de vida basado en los consejos de su padre. A los cinco años se dio cuenta «de lo grande» que era.
Daniel Summers (26) piensa a menudo en su padre. No se cansa nunca de darle abrazos y de demostrarle cariño. «Claro que quiero ser como él. Cómo no voy a querer ser como él. Le quiero muchísimo», admite a este suplemento en una llamada telefónica. Daniel pasa unos días en La Antilla con sus tíos y primos. En esta localidad costera de Huelva, perteneciente al municipio de Lepe, su padre ha pasado todos los veranos de su vida. «Ahora está en Madrid porque tiene muchos bolos». Daniel es uno de los dos hijos que David Summers tuvo con Marta Madruga, su primera mujer. Su hermana melliza, Lucía, completa la familia.
Se nota que el alma, la voz y la cara de Hombres G piensa mucho en su hijo, que ha sabido encontrar la fórmula para dejarle ser sin dejar de protegerle, y que aunque esté en Madrid tiene un ojo puesto en la playa de La Antilla.
Daniel es lo que ha querido ser. «Nunca me dijo lo que esperaba de mí o lo que tenía que hacer, como esos padres antiguos. Empecé a tocar la guitarra muy pequeño. Él me decía ‘cuando tengas 25 vas a tocar de la ostia’. Ahora tengo 26. Y es verdad». Es músico en el sentido más literal de la palabra. Toca la guitarra, toca el bajo, toca la batería y compone. Tiene una banda a la que llamó Teckels por su perrita Norah (de Norah Jones), que es de esa raza. Cree que sería más feliz en otra época. «Soy un tío del siglo XX. No me gusta este siglo. Se ha perdido la pureza, la magia; hay mucha mediocridad en la música, en el cine, en el arte. Se ha perdido el alma de casi todo», lamenta.
De España solo salva a su padre. «Es el único que no se corrompe, que sigue grabando al mismo estilo, que hace canciones que llegan al corazón. Yo intento hacer lo mismo. Si una canción no te llena es que es una puta mierda. Si se la enseñas a alguien y te dice ‘bueno, no está mal’ es que es una puta mierda. En el arte no hay medias tintas: o es una puta mierda o es acojonante». Se ha dado cuenta de que las redes sociales sólo son un espejismo. «El éxito, más que los seguidores o los likes es transmitir. No hay que venderse», dice. «Me repugna que la gente se venda».
-Tiene mucho sentido de la dignidad.
-Estoy muy alejado de las tendencias de hoy en día.
En junio Teckels dio varios conciertos y en septiembre volverán a distintos escenarios de España. Nunca ha tenido miedo al público. Antes de salir recuerda las palabras de su padre. «Cuando estoy en un escenario pienso que me lo voy a pasar genial, que voy a disfrutar. Él siempre me lo dice». En realidad, Daniel no quería ser como su padre sino Angus Young, de AC/DC. «Me encantaba, y toqué mucho la guitarra para parecerme a él».
Mientras tanto, se colaba en giras de Hombres G y alucinaba. «La primera vez que me di cuenta de quién era mi padre fue en un concierto, a los cinco años. Él me presentó, y salí al escenario por primera vez. Se me salió el corazón y ese día supe lo grande que era».
En su perfil de Instagram lo confirma cada vez que sube una foto con él. Los corazones en su publicación, los comentarios y los mensajes se disparan. «Me ha dado varios consejos: que sea auténtico, que no copie a nadie, que sea yo mismo». La admiración absoluta parece genética en los Summers. «Mi abuelo fue cineasta y mi padre quería ser director de cine, aunque al final se hiciera músico».
Manolo Summers fue director de cine, guionista y humorista gráfico, una figura destacada del cine español de los años 60, 70 y 80. Su hijo, David, ha contado en más de una ocasión que su padre fue quien evitó que el éxito de Hombres G se le subiera a la cabeza. Manolo acabaría incluso dirigiendo las películas Sufre mamón y Suéltate el pelo. «No voy de David Summers por la vida. Soy David Summers cuando estoy en el escenario, pero cuando voy por la calle soy David, y en casa soy papá». En casa, en los ojos de Daniel, también es Dios. «Cuando era más pequeño le interrumpía mientras trabajaba en su estudio. Alguna vez se cansaba. Me decía ‘qué quieres pesao'».
Lo reconoce: «A los 15 me obsesioné con mi padre. Le quería tanto que subía fotos suyas a Instagram».
-¿No hay alguna canción que odie por hartazgo?
-Qué va. Cómo voy a odiarlas. Ponen mucho Sufre mamón, pero para mí el mejor disco de mi padre es el último.
En 2016 dieron su primer concierto juntos. «Toqué con Hombres G en Teatro Barceló. Él estaba emocionado, me abrazó muy fuerte. Lo di todo en ese concierto».
David Summers confesó en una entrevista que ha estado toda su vida pidiéndole a Dios que su hijo no fuera un juergas como él, que la vecina no estará tan contenta pero que qué mas da. «Este es el sueño de cualquier padre, poder trabajar con tu hijo en lo que nos gusta a los dos».
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón


