La vivienda pone a prueba el bolsillo de las familias: comprar o alquilar en Málaga y Baleares lamina la mitad de los ingresos cada mes

Procurarse una vivienda puede convertirse en un riesgo financiero. Suena a amenaza, pero es la realidad que arroja el mercado en buena parte de las provincias y capitales españolas. Comprar una casa, y sobre todo alquilarla, está poniendo a prueba los bolsillos de los hogares en el país, especialmente en lugares como Málaga o Baleares, donde se come en torno a la mitad de las rentas mensuales que ingresan las familias.

 El esfuerzo para arrendar una casa se lleva, de media, el 39% de la renta de los hogares en España, frente al 29% que supone la compra  

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Procurarse una vivienda puede convertirse en un riesgo financiero. Suena a amenaza, pero es la realidad que arroja el mercado en buena parte de las provincias y capitales españolas. Comprar una casa, y sobre todo alquilarla, está poniendo a prueba los bolsillos de los hogares en el país, especialmente en lugares como Málaga o Baleares, donde se come en torno a la mitad de las rentas mensuales que ingresan las familias.

La tasa de esfuerzo es el porcentaje de los ingresos netos de un hogar que se destina a pagar la renta mensual de la vivienda. Cuando se mantiene por debajo del 30%, se considera que la salud financiera es buena; cuando lo sobrepasa, aparecen el sobreendeudamiento y las dificultades, y eso es lo que ocurre en hasta 13 provincias del país cuando se trata de arrendar una casa. La situación, sin embargo, es especialmente preocupante en dos de ellas: Málaga y Baleares.

En el territorio andaluz, pagar un alquiler cada mes lamina el 58% de los ingresos de los hogares, mientras que en las islas se lleva el 48%, según los datos publicados ayer por el portal inmobiliario Idealista tomando como referencia una vivienda de dos habitaciones. La fotografía no es mucho más esperanzadora en el mercado de compraventa, donde las hipotecas se llevan el 45% y el 48%, respectivamente, de todo el dinero que ingresa un núcleo familiar mensualmente en ambas provincias. Otras provincias como Valencia (38%), Alicante, Madrid y Santa Cruz de Tenerife (37%), Cádiz (35%), Huelva (33%), Las Palmas y Barcelona (32%), y Gerona, Sevilla y Segovia (31%) también superan el umbral el 30% recomendable a la hora de pagar un alquiler.

Los datos dan cuenta de la creciente presión que el mercado inmobiliario está poniendo sobre las finanzas de los ciudadanos en los últimos años en España. De media, el esfuerzo necesario para alquilar se eleva al 39% y supera en diez puntos al porcentaje de esfuerzo necesario para la adquisición. En el ámbito de la compra de vivienda, detrás de Baleares y Málaga se sitúan Santa Cruz de Tenerife (36%) y Madrid (35%).

El crecimiento en la creación de hogares sumado a la escasez de vivienda disponible se ha convertido en una bomba de relojería que ha disparado los precios de cualquier alternativa habitacional y está generando cada vez más problemas para acceder a una vivienda. Con todo, la presión es mayor en el caso de los alquileres. El Banco de España, en su último Informe Anual, no sólo constata esta situación sino que alerta de que las dificultades son mayores para los jóvenes y los migrantes y de que el sobresfuerzo en España está incluso por encima de las principales economías de la Unión Europea.

El supervisor apunta también que el elevado esfuerzo en términos de renta que supone el alquiler de una vivienda es un factor que limita la capacidad de emancipación de los jóvenes, especialmente en las grandes ciudades. «Los jóvenes que se plantearan la emancipación formando un hogar de dos individuos con la misma renta debían realizar en 2024 un esfuerzo medio del 36,5% de su renta neta. Este esfuerzo potencial se situaría 9 puntos porcentuales por encima del esfuerzo promedio que realizaban en ese año los jóvenes emancipados en viviendas de alquiler», recoge el informe.

El mercado apenas da tregua a pesar de que los precios empiezan a dar señales de estar tocando techo. Arrendar una vivienda de 80 metros cuadrados cuesta de media 1.131 euros al mes, según los dos últimos datos de Fotocasa en julio. El coste supuso un retroceso anual del 1,6%, pero aun así se mantiene en niveles históricamente elevados y eso se traslada a las familias. «El precio medio del alquiler continúa muy por encima de la capacidad económica de una parte importante de los hogares, por lo que la accesibilidad sigue siendo el principal desafío del mercado. Y aunque la tendencia apunta a una moderación de los precios, todavía estamos muy lejos de recuperar niveles de accesibilidad compatibles con la capacidad de pago de los inquilinos», explica María Matos, directora de Estudios y portavoz del portal inmobiliario.

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