Cuando tres tipos trabajan juntos desde hace 18 años, algo de química debe existir entre ellos. Si, además, esa terna proviene de Devo, empresa que alcanzó el estatus de unicornio en 2021 tras apuntalar una ronda de 250 millones de dólares, resulta hasta predecible que los esfuerzos amasados deparen otro proyecto con posibilidades. Creada en 2011, Devo cambió de sede al alcanzar el éxito. Actualmente centraliza sus servicios desde Massachusetts, EEUU, y su especialización (se dedica a la analítica de seguridad y gestión de logs en la nube) aporta una buena pista sobre la actividad de 8Layers, el siguiente episodio firmado por Daniel García Morán (CEO), Pedro Palao, Iago Salgado y Pablo Carretero.
Frente a su poderosa competencia americana e israelí, la ‘startup’ fundada en Madrid por tres ex trabajadores de Devo hace más con menos
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Cuando tres tipos trabajan juntos desde hace 18 años, algo de química debe existir entre ellos. Si, además, esa terna proviene de Devo, empresa que alcanzó el estatus de unicornio en 2021 tras apuntalar una ronda de 250 millones de dólares, resulta hasta predecible que los esfuerzos amasados deparen otro proyecto con posibilidades. Creada en 2011, Devo cambió de sede al alcanzar el éxito. Actualmente centraliza sus servicios desde Massachusetts, EEUU, y su especialización (se dedica a la analítica de seguridad y gestión de logs en la nube) aporta una buena pista sobre la actividad de 8Layers, el siguiente episodio firmado por Daniel García Morán (CEO), Pedro Palao, Iago Salgado y Pablo Carretero.
Surge 8Layers para resolver una limitación central de los SIEM (security information and event management). En esencia, un SIEM es el armazón que recoge todos los registros de actividad digitales de una empresa (quién entró en el sistema, desde dónde, qué hizo, qué falló, qué se conectó a qué), almacenándolos en un único silo para poder supervisar ese flujo de modo panorámico. En clave de ciberseguridad, el principal problema en estos casos es que los logs -una huella automática y cronológica de lo que acontece en un entorno informático- que se recopilan implican un coste elevado. Para suavizar esa factura, la opción habitual se basa en manejar una ventana de datos corta. Y entonces se pueden pasar por alto ataques que duran varios días.
«Cuando estábamos en Devo teníamos en cartera clientes norteamericanos de mucha envergadura y se nos hizo obvio el pain. Había mucho volumen de información y mucho coste; el cliente quiere ahorrarse algo y entonces pierde contexto. La ventana de memoria era de tres o cuatro días, pero pretendían monitorizar toda la actividad de ciberseguridad durante semanas. De hecho, un ataque implica a veces semanas de trabajo. Por otra parte, hay muchos falsos positivos y un aluvión de alertas. Lo que esos clientes anhelaban era un software que les diese más contexto para obtener mejores alertas», describe García Morán desde Valladolid, ciudad donde reside y desde donde pilota un equipo de 18 empleados.
Esta startup remite a un mecanismo muy frecuente en España. Emprendedores en serie que aúnan esfuerzos, plantillas discretas que crecen poco a poco, un nicho de mercado («datos casi más que ciberseguridad», apunta el CEO) y una capacidad innata para hacer mucho con poco y rivalizar con compañías mejor armadas en capital y procedentes, en este vertical, sobre todo de EEUU e Israel.
En 2025 8Layers levantó 1,5 millones en una ronda presemilla liderada por JME (participaron Lanai, Draper B1 y Secways). La plataforma comercial se lanza en mayo de este curso y en julio se anuncia la ampliación de la ronda del año anterior (un millón adicional) con la entrada de Criteria Venture Tech (La Caixa) y Bankinter. A finales de 2026, si todo marcha según lo previsto, los ingresos anuales recurrentes rondarán el medio millón. «Ya tenemos pruebas de concepto corriendo con dos bancos y un retailer del Ibex. Esos tres logos serán los que nos abrirán mercado en España para que otras grandes corporaciones nos tanteen. Esto no es un SaaS que se instala y echa a volar; los ciclos de venta son largos. La tarifa no es, en consecuencia, barata, aunque sí es mucho más barata que la de la competencia».
8Layers no aporta un ecosistema de control previo; entra en juego una vez los malos han birlado una identidad. Actúa en cualquier vertical con identidades en la nube y con propiedad intelectual protegible. Banca e industria son los primeros sectores donde aterriza la startup con sede en Madrid. Para entender mejor la casuística, García Morán enumera algunos escenarios donde su software tiene sentido: un trabajador que se autentica para acceder a la versión de pago de un medio de comunicación con su correo electrónico corporativo, aportando sin saberlo datos sensibles que un tercero puede cazar; incidentes aislados que sólo cobran sentido cuando se correlacionan (se secuestra una cuenta desactivada, se le cambia la contraseña y se perpetra un escalado de privilegios para terminar compartiendo públicamente un archivo confidencial); combinaciones tóxicas de privilegios (un miembro de finanzas accediendo a documentos de otro departamento por un permiso mal concedido); inferencia de agentes de IA… «Mapeamos la señal, la traducimos al riesgo y generamos acciones. Luego el cliente puede pedirnos que actuemos directamente o no».
El emprendedor recurre a su aprendizaje en Devo para radiografiar el reto que afronta Europa. «Llegamos a contar con 600 empleados, pero la propiedad intelectual se marchó a EEUU y lo que había en España se desmanteló en favor de la India. Hay que intentar que el talento no salga de la UE y por eso esta vez no nos planteamos vender la compañía. Sé que es un mensaje contradictorio para los inversores, que siempre persiguen el exit, pero nos gustaría perpetuar 8Layers, que tenga tirón y que no se integre en otra empresa. Esta vez hemos firmado un buen pacto de socios, tenemos la cabeza centrada en la parte técnica del producto y contamos con la formación y asesoramiento que nos faltó en su día».
García Morán recuerda algo que otros actores del sector subrayan a diario. «Con Mythos y la criptografía cuántica podrán romperse fácilmente todos los algoritmos del presente. Nuestra herramienta será imprescindible en un contexto con mayor superficie de ataque y escaneos. Está claro que el tejido empresarial e institucional tendrá que comprar más productos de ciberseguridad que nunca». Estos dejaron hace tiempo de ser una pijada para firmas expuestas digitalmente. Se han convertido en un pulmón, una commodity vital en la sociedad de la IA, las redes y los entornos colaborativos.
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