Enrique Lores Obradors, el ejecutivo español mejor pagado del mundo que se casó con otra «ingeniera que le dejaba los apuntes a toda la clase»

Cuando acudía a las clases de Bachillerato en el Instituto Luis Vives de Valencia, en el corazón de la ciudad, con vistas a la modernista Estación del Norte y a la Plaza del Ayuntamiento, este chaval de 15 años recién llegado de Madrid, curioso e inquieto, no imaginaba que llegaría a ser el ejecutivo español mejor pagado. Enrique Lores Obradors (Madrid, 1965) se convirtió el pasado mes de febrero en el consejero delegado de PayPal, empresa de servicios de pago electrónico con sede en Silicon Valley. No tiene una tarea fácil, porque la compañía se enfrenta a retos y competidores feroces, pero este valenciano de adopción ha atravesado momentos complicados en otros gigantes tecnológicos a los que ha rescatado.

 Tras pasar por algunos de los principales gigantes tecnológicos, este valenciano de adopción, casado con Rocío Esteve Fernández de Córdova y padre de tres hijos, acaba de ser nombra CEO de Paypal, un reto para el que se siente preparado.  

Cuando acudía a las clases de Bachillerato en el Instituto Luis Vives de Valencia, en el corazón de la ciudad, con vistas a la modernista Estación del Norte y a la Plaza del Ayuntamiento, este chaval de 15 años recién llegado de Madrid, curioso e inquieto, no imaginaba que llegaría a ser el ejecutivo español mejor pagado. Enrique Lores Obradors (Madrid, 1965) se convirtió el pasado mes de febrero en el consejero delegado de PayPal, empresa de servicios de pago electrónico con sede en Silicon Valley. No tiene una tarea fácil, porque la compañía se enfrenta a retos y competidores feroces, pero este valenciano de adopción ha atravesado momentos complicados en otros gigantes tecnológicos a los que ha rescatado.

A Enrique, el mayor de cinco hermanos, le llevó a Valencia el trabajo de su padre, médico militar. Dejaron el barrio de Chamberí para instalarse en la capital del Turia, y él nunca volvió. Mientras dos de sus hermanos siguieron la vocación familiar y estudiaron medicina, Enrique optó por la ingeniería eléctrica en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Lo hizo matriculándose en los últimos días del plazo, llevado por la curiosidad de construir cosas, de crear una empresa, tras leerse un libro del fundador de Chrysler. Ese chico que ganaba a toda la familia las partidas de la sobremesa del domingo al Intelec -un juego de mesa en el que se suman puntos formando palabras- fue el número uno de su promoción. «Estudiar ingeniería te da una visión muy amplia de la tecnología, te obliga a no tener miedo a aprender. En mi caso, a resolver problemas de una manera estructurada, una técnica que me ha sido muy útil», explicaba en un podcast hace unos años. Le ha tocado afrontar situaciones comprometidas en dos de las empresas que están entre las 100 primeras en la lista Fortune. Sin embargo, sus comienzos fueron como becario.

Lores acabó la carrera en la UPV y comenzó en Hewlett-Packard en 1989 como becario en San Diego (California). «En mi último año de carrera conocí a un grupo de ingenieros de HP que vinieron a la escuela para ofrecer un programa de becas de verano. Venían de San Diego y me impresionó su entusiasmo. Parecía que las impresoras que diseñaban iban a resolver todos los problemas del mundo», contó en su discurso como Doctor honoris causa de la Politécnica en 2024.

Tras esa beca, lo enviaron a Sant Cugat del Vallés, donde amplió su formación. Alargaba sus jornadas maratonianas –suele levantarse a las cinco de la mañana– cursando un MBA en ESADE. Entonces ya estaba con él Rocío Esteve Fernández de Córdova, una joven ingeniera que había conocido en las aulas de la UPV y de la que se había enamorado. «Era una de las muy pocas mujeres en nuestro curso. Era inteligente, muy trabajadora y, sobre todo, muy organizada. De hecho, la mitad de la clase estudiaba con sus apuntes. Hoy, 41 años después, sigue siendo mi compañera de aventuras», confesaba. El crecimiento personal de la pareja ha ido en paralelo.

Enroque Lores, en 2015, cuando estaba al frente de HP.
Enroque Lores, en 2015, cuando estaba al frente de HP.Alberto Di Lolli

Lores comenzó trabajando en el desarrollo de las impresoras de tinta, pero no paró de asumir responsabilidades en los siguientes 30 años. «Entré en la compañía en un momento de mucho crecimiento. Hay un factor de suerte en estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Nunca pensé que sería el jefe de la empresa, pero sí que quería llevar un negocio. Y la curiosidad me llevaba a querer estar al día», explicaba. Lores pasó por todos los escalones: ingeniero, responsable de producto, directivo de marketing, jefe de ventas globales, responsable del negocio de impresión de gran formato hasta llegar en 2019 a la presidencia y dirección ejecutiva mundial de HP. De Barcelona y Alemania pasó a instalarse en Palo Alto (California), donde llegaron los desafíos estratégicos.

Uno de esos retos fue la división de Hewlett-Packard en dos compañías en 2015, uno de los procesos corporativos más complejos de la industria tecnológica. Lores fue el encargado de pilotar esa transición y lo hizo con éxito: en cuatro años creció un 25%. Como también lo tuvo al asumir la responsabilidad global del negocio de impresión, un área que, en la era digital, adecuó con innovación. Sus valores fueron visión tecnológica y liderazgo sereno. Nadie dudó cuando en 2019 fue nombrado CEO.

En paralelo a su carrera, Enrique y Rocío fueron padres de tres chicos, Enrique, Pablo y Javier, a quienes han mantenido vinculados a sus raíces familiares en Valencia y los veranos navegando en Jávea. A su mujer le dedicó unas palabras hace dos años por el Día de la Madre en un mensaje a todos los empleados: «Rocío es realmente el corazón de nuestra familia y nuestros tres hijos y yo tenemos mucha suerte de compartir nuestra vida con ella. Siempre ha encontrado nuevas formas de hacer que nuestros hijos rieran, pensaran y se sintieran queridos, todo mientras persigue su propia carrera exitosa. Y no hay nada en mi vida por lo que esté más agradecido que por la familia que hemos podido construir juntos», relató.

Rocío Esteve forma parte de una familia muy conocida en Valencia: su padre, José Luis Esteve, era procurador y su madre, Mariví Fernández de Córdova, fundadora de la Asociación Forestal de la Comunidad Valencia y Fallera Mayor Infantil de Valencia en 1950. Sus cuatro hermanos, que estudiaron en el Colegio Alemán -ella con las monjas en Loreto- desarrollan sus carreras en ámbitos que van de la industria auxiliar de la automoción a la dirección de producción en empresas vinícolas. Tras licenciarse en ingeniería, cursó también un MBA en ESADE y completó su formación en la Universidad de Stanford (California), tras lo que desplegó una carrera ligada al emprendimiento. Es socia fundadora de Inveready First, un fondo de inversión de capital riesgo que realiza inversiones semilla en empresas tecnológicas en fase inicial, cofundadora de la Cámara de Comercio California-España, consultora en varias empresas multinacionales, y fundadora del Club de Ejecutivas Españolas en Silicon Valley, iniciativa destinada a conectar a mujeres españolas que ocupan puestos de responsabilidad en empresas tecnológicas y científicas estadounidenses.

En marzo de 2026, PayPal anunció el nombramiento de Enrique Lores como nuevo consejero delegado de la compañía de pagos digitales en un momento delicado. Ya formaba parte de su consejo de administración en los últimos cinco años y lo presidía desde 2024, pero ahora daba el salto a la dirección de la compañía, convirtiéndose en el CEO español mejor pagado del mundo.

La vida de los Lores Esteve no ha cambiado. Siguen manteniendo su lazo con Valencia y alimentando su contacto con el tejido universitario a través de la UPV, donde ejerce como Consejo Estratégico para el desarrollo de los planes de estudio de ingeniería, o EDEM, la escuela de negocios impulsada por Juan Roig.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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