Hans Ulrich Obrist es el comisario de la exposición dedicada a Zaha Hadid en LUMA Arles, y que constituye un nuevo ‘capítulo’ de una serie cuyos protagonistas en ediciones precedentes han sido Agnès Varda, Maria Lassnig, Gustav Metzger y Etel Adnan. Seguramente, el propio nombre de la serie, ‘Hans Ulrich Obrist Archives’ pone de manifiesto el punto débil de la cita (y que es, de hecho, el mismo del que adolece todo proyecto vinculado a Obrist): su constante afán por aparecer como protagonista, su incapacidad para invisibilizarse detrás del verdadero sujeto de interés. Ese defecto puede ser pasado por alto si se piensa en esta muestra como un proyecto fundamentalmente divulgativo, dirigido a un público no familiarizado ni especializado en Arquitectura. Noticia relacionada general No No El chileno Smiljan Radic, premio Pritzker de arquitectura Fredy MassadUno de los elementos más visualmente dominantes del montaje es la reproducción de una frase manuscrita de Hadid: «Creo que no debería haber límites a la experimentación». Destacada al inicio del recorrido –y también ofrecida al visitante en un post-it como ‘souvenir’–, posee ese tono ‘inspiracional’ que proporciona una complaciente ilusoria sensación de profundidad mientras se navega por la superficie. Hadid es presentada como una ‘osada’ experimentadora y visionaria, incluso una especie de ídolo pop, a través de los tres espacios diferenciados que componen la cita. Por un lado, la sala donde se ofrecen sus míticas pinturas (que la consagrarían como una reputada figura a finales de los ochenta, mucho antes de construir su primer edificio), contigua al espacio donde se muestran sus cuadernos y se despliegan dibujos realizados para proyectos en Francia.Un orgasmo constante Por el otro, y en un ámbito más informal, dentro de una suerte de aula en cuyo interior se distribuyen asientos individuales con pantallas, grabaciones de vídeo realizadas entre 2001 y 2013 donde ver y escuchar a Hadid hablando de su trabajo, y sobre cuyas paredes resaltan los textos con rendidas declaraciones de jóvenes admiradores, y pósters de homenaje realizados por colegas como Peter Cook . En este mismo espacio, una vitrina protege ejemplares de lujosos ‘coffee-table books’, hagiografías en papel couché (como el monográfico que la revista ‘Abitare’ le dedicó en 2011) y libros editados por Obrist. El visitante concluirá su visita fascinado y persuadido de la audacia creativa y relevancia de Hadid, pero con apenas un mero esbozo informativo que le permita sostener ese argumento. Sin embargo, para el conocedor en algún grado de la figura de Hadid, ese defecto de Obrist pueda revelarse quizá como la razón por la que quedan desperdiciadas las inmensas posibilidades que alberga el valioso material que la exposición presenta. Porque el valor fundamental de este conjunto es hacer evidente la necesidad de, a diez años de su muerte, escarbar y traspasar esa capa frívola de la gran dama carismática y temible de la era de los arquitectos-estrella para diseccionar la sustancia de su arquitectura. En las imágenes, ‘Serpentine North Gallery’; detalle de los cuadernos de dibujo de la arquitecto; y cartel de homenaje ABCEn la presentación de la exposición, el mismo Obrist apuntó a un detalle potencialmente muy interesante: indagar la posible relación entre los trazos de la caligrafía árabe (recuérdese que Hadid era iraquí) y la fluidez de las formas de su visión arquitectónica. Sin embargo, esta propuesta queda reducida a una insignificante alusión dentro de ese escaparate de la Zaha mediática y pseudo-divinizada en rótulos, afiches y portadas, confirmando así que es más posible que llegue a materializarse una hipotética exposición (comentada por Obrist entre bastidores ese mismo día de la inauguración) dedicada a exhibir el guardarropa de la arquitecta para hablar de su la relación con la moda antes que una retrospectiva rigurosa y crítica sobre las aportaciones de su visión arquitectónica. Este es el riesgo de los monopolios en el mundo intelectual: el manejo interesado y narcisista de documentos, discursos y personajes. Obrist centra su esfuerzo en alardear de su cercanía personal a Hadid, deslizar con poco disimulo cómo él debe ser considerado un elemento clave en la presentación intelectual del personaje, en afirmarse a sí mismo como sujeto imprescindible en la articulación de los discursos culturales contemporáneos.arte_abc_0724Sin embargo, es igualmente posible pasar por alto este defecto si se reflexiona esta exposición como parte del conjunto de contenidos artísticos que se presentaron en LUMA Arles a comienzos de mes. Aunque heterogéneo (acoge citas de Gerhard Richter y Julianknxx, obras audiovisuales de Verena Paravel y Camille Henrot , y una muestra que bucea en los archivos de ‘Cahiers d’Art’), vibra subyacente la impronta de Vassilis Oikonomopoulos, director artístico de LUMA Arles, que ha generado un territorio de latencias y experimentaciones antes que de conclusiones, donde lo expuesto propone redefinir los procesos de percepción. ‘Hans Ulrich Obrist Archives. Chapter 6: Zaha Hadid’ Lugar: LUMA Arles. Arles (Francia). Comisario: Hans Ulrich Obrist. Duración: Hasta la primavera de 2027 Valoración: **Es ahí donde se comprende la gran importancia conceptual de todos esos materiales de Hadid y cómo es posible librarlos del fetichismo que los arqueologiza y condena a una inagotable banalización. Hans Ulrich Obrist es el comisario de la exposición dedicada a Zaha Hadid en LUMA Arles, y que constituye un nuevo ‘capítulo’ de una serie cuyos protagonistas en ediciones precedentes han sido Agnès Varda, Maria Lassnig, Gustav Metzger y Etel Adnan. Seguramente, el propio nombre de la serie, ‘Hans Ulrich Obrist Archives’ pone de manifiesto el punto débil de la cita (y que es, de hecho, el mismo del que adolece todo proyecto vinculado a Obrist): su constante afán por aparecer como protagonista, su incapacidad para invisibilizarse detrás del verdadero sujeto de interés. Ese defecto puede ser pasado por alto si se piensa en esta muestra como un proyecto fundamentalmente divulgativo, dirigido a un público no familiarizado ni especializado en Arquitectura. Noticia relacionada general No No El chileno Smiljan Radic, premio Pritzker de arquitectura Fredy MassadUno de los elementos más visualmente dominantes del montaje es la reproducción de una frase manuscrita de Hadid: «Creo que no debería haber límites a la experimentación». Destacada al inicio del recorrido –y también ofrecida al visitante en un post-it como ‘souvenir’–, posee ese tono ‘inspiracional’ que proporciona una complaciente ilusoria sensación de profundidad mientras se navega por la superficie. Hadid es presentada como una ‘osada’ experimentadora y visionaria, incluso una especie de ídolo pop, a través de los tres espacios diferenciados que componen la cita. Por un lado, la sala donde se ofrecen sus míticas pinturas (que la consagrarían como una reputada figura a finales de los ochenta, mucho antes de construir su primer edificio), contigua al espacio donde se muestran sus cuadernos y se despliegan dibujos realizados para proyectos en Francia.Un orgasmo constante Por el otro, y en un ámbito más informal, dentro de una suerte de aula en cuyo interior se distribuyen asientos individuales con pantallas, grabaciones de vídeo realizadas entre 2001 y 2013 donde ver y escuchar a Hadid hablando de su trabajo, y sobre cuyas paredes resaltan los textos con rendidas declaraciones de jóvenes admiradores, y pósters de homenaje realizados por colegas como Peter Cook . En este mismo espacio, una vitrina protege ejemplares de lujosos ‘coffee-table books’, hagiografías en papel couché (como el monográfico que la revista ‘Abitare’ le dedicó en 2011) y libros editados por Obrist. El visitante concluirá su visita fascinado y persuadido de la audacia creativa y relevancia de Hadid, pero con apenas un mero esbozo informativo que le permita sostener ese argumento. Sin embargo, para el conocedor en algún grado de la figura de Hadid, ese defecto de Obrist pueda revelarse quizá como la razón por la que quedan desperdiciadas las inmensas posibilidades que alberga el valioso material que la exposición presenta. Porque el valor fundamental de este conjunto es hacer evidente la necesidad de, a diez años de su muerte, escarbar y traspasar esa capa frívola de la gran dama carismática y temible de la era de los arquitectos-estrella para diseccionar la sustancia de su arquitectura. En las imágenes, ‘Serpentine North Gallery’; detalle de los cuadernos de dibujo de la arquitecto; y cartel de homenaje ABCEn la presentación de la exposición, el mismo Obrist apuntó a un detalle potencialmente muy interesante: indagar la posible relación entre los trazos de la caligrafía árabe (recuérdese que Hadid era iraquí) y la fluidez de las formas de su visión arquitectónica. Sin embargo, esta propuesta queda reducida a una insignificante alusión dentro de ese escaparate de la Zaha mediática y pseudo-divinizada en rótulos, afiches y portadas, confirmando así que es más posible que llegue a materializarse una hipotética exposición (comentada por Obrist entre bastidores ese mismo día de la inauguración) dedicada a exhibir el guardarropa de la arquitecta para hablar de su la relación con la moda antes que una retrospectiva rigurosa y crítica sobre las aportaciones de su visión arquitectónica. Este es el riesgo de los monopolios en el mundo intelectual: el manejo interesado y narcisista de documentos, discursos y personajes. Obrist centra su esfuerzo en alardear de su cercanía personal a Hadid, deslizar con poco disimulo cómo él debe ser considerado un elemento clave en la presentación intelectual del personaje, en afirmarse a sí mismo como sujeto imprescindible en la articulación de los discursos culturales contemporáneos.arte_abc_0724Sin embargo, es igualmente posible pasar por alto este defecto si se reflexiona esta exposición como parte del conjunto de contenidos artísticos que se presentaron en LUMA Arles a comienzos de mes. Aunque heterogéneo (acoge citas de Gerhard Richter y Julianknxx, obras audiovisuales de Verena Paravel y Camille Henrot , y una muestra que bucea en los archivos de ‘Cahiers d’Art’), vibra subyacente la impronta de Vassilis Oikonomopoulos, director artístico de LUMA Arles, que ha generado un territorio de latencias y experimentaciones antes que de conclusiones, donde lo expuesto propone redefinir los procesos de percepción. ‘Hans Ulrich Obrist Archives. Chapter 6: Zaha Hadid’ Lugar: LUMA Arles. Arles (Francia). Comisario: Hans Ulrich Obrist. Duración: Hasta la primavera de 2027 Valoración: **Es ahí donde se comprende la gran importancia conceptual de todos esos materiales de Hadid y cómo es posible librarlos del fetichismo que los arqueologiza y condena a una inagotable banalización. RSS de noticias de cultura
Hans Ulrich Obrist es el comisario de la exposición dedicada a Zaha Hadid en LUMA Arles, y que constituye un nuevo ‘capítulo’ de una serie cuyos protagonistas en ediciones precedentes han sido Agnès Varda,Maria Lassnig, Gustav Metzger y Etel Adnan.
Seguramente, el propio … nombre de la serie, ‘Hans Ulrich Obrist Archives’ pone de manifiesto el punto débil de la cita (y que es, de hecho, el mismo del que adolece todo proyecto vinculado a Obrist): su constante afán por aparecer como protagonista, su incapacidad para invisibilizarse detrás del verdadero sujeto de interés.
Ese defecto puede ser pasado por alto si se piensa en esta muestra como un proyecto fundamentalmente divulgativo, dirigido a un público no familiarizado ni especializado en Arquitectura.
Noticia relacionada
Uno de los elementos más visualmente dominantes del montaje es la reproducción de una frase manuscrita de Hadid: «Creo que no debería haber límites a la experimentación». Destacada al inicio del recorrido –y también ofrecida al visitante en un post-it como ‘souvenir’–, posee ese tono ‘inspiracional’ que proporciona una complaciente ilusoria sensación de profundidad mientras se navega por la superficie.
Hadid es presentada como una ‘osada’ experimentadora y visionaria, incluso una especie de ídolo pop, a través de los tres espacios diferenciados que componen la cita. Por un lado, la sala donde se ofrecen sus míticas pinturas (que la consagrarían como una reputada figura a finales de los ochenta, mucho antes de construir su primer edificio), contigua al espacio donde se muestran sus cuadernos y se despliegan dibujos realizados para proyectos en Francia.
Un orgasmo constante
Por el otro, y en un ámbito más informal, dentro de una suerte de aula en cuyo interior se distribuyen asientos individuales con pantallas, grabaciones de vídeo realizadas entre 2001 y 2013 donde ver y escuchar a Hadid hablando de su trabajo, y sobre cuyas paredes resaltan los textos con rendidas declaraciones de jóvenes admiradores, y pósters de homenaje realizados por colegas como Peter Cook.
En este mismo espacio, una vitrina protege ejemplares de lujosos ‘coffee-table books’, hagiografías en papel couché (como el monográfico que la revista ‘Abitare’ le dedicó en 2011) y libros editados por Obrist. El visitante concluirá su visita fascinado y persuadido de la audacia creativa y relevancia de Hadid, pero con apenas un mero esbozo informativo que le permita sostener ese argumento.
Sin embargo, para el conocedor en algún grado de la figura de Hadid, ese defecto de Obrist pueda revelarse quizá como la razón por la que quedan desperdiciadas las inmensas posibilidades que alberga el valioso material que la exposición presenta. Porque el valor fundamental de este conjunto es hacer evidente la necesidad de, a diez años de su muerte, escarbar y traspasar esa capa frívola de la gran dama carismática y temible de la era de los arquitectos-estrella para diseccionar la sustancia de su arquitectura.
(ABC)
En la presentación de la exposición, el mismo Obrist apuntó a un detalle potencialmente muy interesante: indagar la posible relación entre los trazos de la caligrafía árabe (recuérdese que Hadid era iraquí) y la fluidez de las formas de su visión arquitectónica. Sin embargo, esta propuesta queda reducida a una insignificante alusión dentro de ese escaparate de la Zaha mediática y pseudo-divinizada en rótulos, afiches y portadas, confirmando así que es más posible que llegue a materializarse una hipotética exposición (comentada por Obrist entre bastidores ese mismo día de la inauguración) dedicada a exhibir el guardarropa de la arquitecta para hablar de su la relación con la moda antes que una retrospectiva rigurosa y crítica sobre las aportaciones de su visión arquitectónica.
Este es el riesgo de los monopolios en el mundo intelectual: el manejo interesado y narcisista de documentos, discursos y personajes. Obrist centra su esfuerzo en alardear de su cercanía personal a Hadid, deslizar con poco disimulo cómo él debe ser considerado un elemento clave en la presentación intelectual del personaje, en afirmarse a sí mismo como sujeto imprescindible en la articulación de los discursos culturales contemporáneos.
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Sin embargo, es igualmente posible pasar por alto este defecto si se reflexiona esta exposición como parte del conjunto de contenidos artísticos que se presentaron en LUMA Arles a comienzos de mes. Aunque heterogéneo (acoge citas de Gerhard Richter y Julianknxx, obras audiovisuales de Verena Paravel y Camille Henrot, y una muestra que bucea en los archivos de ‘Cahiers d’Art’), vibra subyacente la impronta de Vassilis Oikonomopoulos, director artístico de LUMA Arles, que ha generado un territorio de latencias y experimentaciones antes que de conclusiones, donde lo expuesto propone redefinir los procesos de percepción.
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‘Hans Ulrich Obrist Archives. Chapter 6: Zaha Hadid’

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Lugar:
LUMA Arles. Arles (Francia). -
Comisario:
Hans Ulrich Obrist. -
Duración:
Hasta la primavera de 2027 -
Valoración:
**
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Es ahí donde se comprende la gran importancia conceptual de todos esos materiales de Hadid y cómo es posible librarlos del fetichismo que los arqueologiza y condena a una inagotable banalización.
