Richard Ford nunca se consideró a sí mismo un escritor político. Es más, un día un amigo suyo le preguntó si lo que escribía era realismo social y aquellas dos palabras juntas las sintió como un insulto. «No, no, qué va, contestaba a la defensiva. Nada más lejos de mi intención», explica Ford. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que toda novela tiene una dimensión política y que las suyas no eran ninguna excepción. Y es más, esa dimensión les otorgaba una riqueza que ni siqueira se había dado cuenta que tenían. «No soy uno de esos astutos comentaristas políticos, pero sí que soy muy bueno observando a la gente y escribiendo su comportamiento. Como decía Aristóteles, el comportamiento de las personas siempre contiene una dimensión política», cuenta en una rueda de prensa este martes en Barcelona.El autor de ‘El periodista deportivo’ y toda la saga Frank Bascombe, presenta ahora ‘En palabras sencillas’, (Feltrinelli) un pequeño ensayo basado en la conferencia sobre literatura y política que dará hoy en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Organizada por las ‘Feltrinelli Lectures’, la charla intentará poner en contexto el trasfondo político que toda su literatura ha tenido desde el principio y cómo esta dimensión agrega más y más carga de profundidad al arte de la novela. «Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Estaba influenciado por Camús y los existencialistas y pensaba que la calidad estaba en la depresión, pero eso sólo es escribir la mitad de uno mismo. Lo que ha de hacer el escritor es escribirlo todo, todas las emociones, todos los deseos, aspiraciones, conflictos, problemas, alegrías, conseguir que el libro refleje todo lo que uno es en ese momento», afirma rotundo el escritor.«Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Pensaba que la calidad estaba en la depresión» Richard FordLo que tiene claro es que no se necesita escribir sobre elecciones, grupos políticos o sistemas sociales para ser un autor con esa carga de profundidad. Sobre todo ahora, cuando el mundo parece haber tomado la directa al infierno y esa carga es más necesaria que nunca. «Acabo de leer una biografía de Stalin y conozco cómo empezó a matar a escritores, poetas y pensadores. Ahora parece que vuelve a existir esa idea y lo que nos queda es defendernos de ello y contrarrestar todas las voces que intentan desprestigiar la cultura», apunta Ford.Noticia relacionada general No No Agrohorror: los fantasmas en los pueblos dan más miedo Carlos SalaEn su opinión, la novela es una excelente forma de contrarrestar todo el sesgo corporativo de los medios de comunicación, ya que la libertad del escritor es completa cuando escribe, algo que no parece ser igual en los periodistas. «¿No sientes que siempre que ves una entrevista a un político en televisión no le hacen las preguntas que de verdad querrías saber? Eso no pasa en la novela, porque las preguntas son libres, incluso a veces no se han hecho nunca hasta ese momento, y eso le da una mayor dimensión. Las preguntas que no tienen respuestas prefijadas son muy peligrosas para el conservadurismo. Son preguntas que hay que hacer porque yo no quiero que mis libros sólo se lean, yo quiero que sean útiles», aclara.Ford tiene una definición de literatura fija y nada ni nadie le va a apartar de allí. «Es la forma suprema para representar nuestra vida sensual y emocional y asumir que a partir de este reconocimiento podemos renovar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos en una nueva conciencia de la realidad». Es decir, detrás del hecho de escribir siempre hay una intención y esta intención siempre tiene un trasfondo político. «Hay escritores que dicen que simplemente escriben. A mí me interesa saber por qué hago lo que hago. Llevo 60 años en esto y me gustaría pensar que no sólo escribo por escribir», cuenta Ford.«Siempre he intentado escribir una obra maestra en todos mis libros, no soporto escribir sin ambición» Richard FordEl escritor reconoce que siempre fue un autor ambicioso y que su obsesión siempre fue escribir un libro mejor que el anterior. «Yo creo a pies juntillas lo que decía el crítico Cyril Connolly , que todo escritor debía aspirar siempre ha escribir una obra maestra. Prefiero intentarlo y fracasar que escribir algo sin esa ambición», afirma Ford. En ese sentido, reconoce que con la edad ha ido ganando en experiencia y acercándose un poco más a ese ideal. «No soy Keats, no he muerto joven, así que he conseguido mejorar. Leer es esencial para la vida. Los libros enseñan multitud de cosas sobre la realidad y hay que seguir haciéndolo», señala el autor de ‘Canada’.Una última novela cómicaHace apenas dos semanas, Julian Barnes también pasó por Barcelona asegurando que dejaba de escribir libros porque ya no tenía «nada más que decir». Richard Ford sentía algo parecido, y se contentaba, a sus 82 años , con sus colaboraciones periodísticas. Sin embargo, el suicidio asistido de un amigo suyo rodeado por toda su familia en la habitación de un hospital le dio una idea para una última novela. «Si vivo lo suficiente para acabarla, claro. Será una novela cómica universitaria corta, de unas 180 páginas. Ya basta de ‘Moby Dick’. Será la historia de un profesor de universidad que decide invitar a todos sus amigos a su suicidio. Yo fui profesor en Columbia y es de las cosas más cómicas que he hecho nunca. Espero poder acabarla», sentencia Ford.Noticia relacionada No No Crítica de ‘Blue Moon’ (****): el fogonazo del genio cuando huele el ocasoDe momento, tiene los ensayos de ‘En palabras sencillas’ en las librerías y sabe que, aunque programe lo que va a ocurrir de aquí hasta el final, nunca dependerá únicamente de él. «Reconozco que el azar jugó un papel muy importante en mi vida. Cuando me despidieron de la revista en la que trabajaba como periodista deportivo, fue mi mujer la que me animó a que volviera a escribir . Eso no pasa. Si te quedas sin trabajo, tu mujer te dirá que busques otro y traigas dinero a casa. La conozco desde los 19 años y eso fue, sin duda, una suerte. ¿Le quita algo de valor que la suerte me ayudase a convertirme en escritor? No, porque lo que haces con esa suerte es lo que te define, no que tengas suerte o no», señala Ford. Richard Ford nunca se consideró a sí mismo un escritor político. Es más, un día un amigo suyo le preguntó si lo que escribía era realismo social y aquellas dos palabras juntas las sintió como un insulto. «No, no, qué va, contestaba a la defensiva. Nada más lejos de mi intención», explica Ford. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que toda novela tiene una dimensión política y que las suyas no eran ninguna excepción. Y es más, esa dimensión les otorgaba una riqueza que ni siqueira se había dado cuenta que tenían. «No soy uno de esos astutos comentaristas políticos, pero sí que soy muy bueno observando a la gente y escribiendo su comportamiento. Como decía Aristóteles, el comportamiento de las personas siempre contiene una dimensión política», cuenta en una rueda de prensa este martes en Barcelona.El autor de ‘El periodista deportivo’ y toda la saga Frank Bascombe, presenta ahora ‘En palabras sencillas’, (Feltrinelli) un pequeño ensayo basado en la conferencia sobre literatura y política que dará hoy en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Organizada por las ‘Feltrinelli Lectures’, la charla intentará poner en contexto el trasfondo político que toda su literatura ha tenido desde el principio y cómo esta dimensión agrega más y más carga de profundidad al arte de la novela. «Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Estaba influenciado por Camús y los existencialistas y pensaba que la calidad estaba en la depresión, pero eso sólo es escribir la mitad de uno mismo. Lo que ha de hacer el escritor es escribirlo todo, todas las emociones, todos los deseos, aspiraciones, conflictos, problemas, alegrías, conseguir que el libro refleje todo lo que uno es en ese momento», afirma rotundo el escritor.«Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Pensaba que la calidad estaba en la depresión» Richard FordLo que tiene claro es que no se necesita escribir sobre elecciones, grupos políticos o sistemas sociales para ser un autor con esa carga de profundidad. Sobre todo ahora, cuando el mundo parece haber tomado la directa al infierno y esa carga es más necesaria que nunca. «Acabo de leer una biografía de Stalin y conozco cómo empezó a matar a escritores, poetas y pensadores. Ahora parece que vuelve a existir esa idea y lo que nos queda es defendernos de ello y contrarrestar todas las voces que intentan desprestigiar la cultura», apunta Ford.Noticia relacionada general No No Agrohorror: los fantasmas en los pueblos dan más miedo Carlos SalaEn su opinión, la novela es una excelente forma de contrarrestar todo el sesgo corporativo de los medios de comunicación, ya que la libertad del escritor es completa cuando escribe, algo que no parece ser igual en los periodistas. «¿No sientes que siempre que ves una entrevista a un político en televisión no le hacen las preguntas que de verdad querrías saber? Eso no pasa en la novela, porque las preguntas son libres, incluso a veces no se han hecho nunca hasta ese momento, y eso le da una mayor dimensión. Las preguntas que no tienen respuestas prefijadas son muy peligrosas para el conservadurismo. Son preguntas que hay que hacer porque yo no quiero que mis libros sólo se lean, yo quiero que sean útiles», aclara.Ford tiene una definición de literatura fija y nada ni nadie le va a apartar de allí. «Es la forma suprema para representar nuestra vida sensual y emocional y asumir que a partir de este reconocimiento podemos renovar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos en una nueva conciencia de la realidad». Es decir, detrás del hecho de escribir siempre hay una intención y esta intención siempre tiene un trasfondo político. «Hay escritores que dicen que simplemente escriben. A mí me interesa saber por qué hago lo que hago. Llevo 60 años en esto y me gustaría pensar que no sólo escribo por escribir», cuenta Ford.«Siempre he intentado escribir una obra maestra en todos mis libros, no soporto escribir sin ambición» Richard FordEl escritor reconoce que siempre fue un autor ambicioso y que su obsesión siempre fue escribir un libro mejor que el anterior. «Yo creo a pies juntillas lo que decía el crítico Cyril Connolly , que todo escritor debía aspirar siempre ha escribir una obra maestra. Prefiero intentarlo y fracasar que escribir algo sin esa ambición», afirma Ford. En ese sentido, reconoce que con la edad ha ido ganando en experiencia y acercándose un poco más a ese ideal. «No soy Keats, no he muerto joven, así que he conseguido mejorar. Leer es esencial para la vida. Los libros enseñan multitud de cosas sobre la realidad y hay que seguir haciéndolo», señala el autor de ‘Canada’.Una última novela cómicaHace apenas dos semanas, Julian Barnes también pasó por Barcelona asegurando que dejaba de escribir libros porque ya no tenía «nada más que decir». Richard Ford sentía algo parecido, y se contentaba, a sus 82 años , con sus colaboraciones periodísticas. Sin embargo, el suicidio asistido de un amigo suyo rodeado por toda su familia en la habitación de un hospital le dio una idea para una última novela. «Si vivo lo suficiente para acabarla, claro. Será una novela cómica universitaria corta, de unas 180 páginas. Ya basta de ‘Moby Dick’. Será la historia de un profesor de universidad que decide invitar a todos sus amigos a su suicidio. Yo fui profesor en Columbia y es de las cosas más cómicas que he hecho nunca. Espero poder acabarla», sentencia Ford.Noticia relacionada No No Crítica de ‘Blue Moon’ (****): el fogonazo del genio cuando huele el ocasoDe momento, tiene los ensayos de ‘En palabras sencillas’ en las librerías y sabe que, aunque programe lo que va a ocurrir de aquí hasta el final, nunca dependerá únicamente de él. «Reconozco que el azar jugó un papel muy importante en mi vida. Cuando me despidieron de la revista en la que trabajaba como periodista deportivo, fue mi mujer la que me animó a que volviera a escribir . Eso no pasa. Si te quedas sin trabajo, tu mujer te dirá que busques otro y traigas dinero a casa. La conozco desde los 19 años y eso fue, sin duda, una suerte. ¿Le quita algo de valor que la suerte me ayudase a convertirme en escritor? No, porque lo que haces con esa suerte es lo que te define, no que tengas suerte o no», señala Ford. RSS de noticias de cultura
Richard Ford nunca se consideró a sí mismo un escritor político. Es más, un día un amigo suyo le preguntó si lo que escribía era realismo social y aquellas dos palabras juntas las sintió como un insulto. «No, no, qué va, contestaba a la … defensiva. Nada más lejos de mi intención», explica Ford. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, se dio cuenta de que toda novela tiene una dimensión política y que las suyas no eran ninguna excepción. Y es más, esa dimensión les otorgaba una riqueza que ni siqueira se había dado cuenta que tenían. «No soy uno de esos astutos comentaristas políticos, pero sí que soy muy bueno observando a la gente y escribiendo su comportamiento. Como decía Aristóteles, el comportamiento de las personas siempre contiene una dimensión política», cuenta en una rueda de prensa este martes en Barcelona.
El autor de ‘El periodista deportivo’ y toda la saga Frank Bascombe, presenta ahora ‘En palabras sencillas’, (Feltrinelli) un pequeño ensayo basado en la conferencia sobre literatura y política que dará hoy en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Organizada por las ‘Feltrinelli Lectures’, la charla intentará poner en contexto el trasfondo político que toda su literatura ha tenido desde el principio y cómo esta dimensión agrega más y más carga de profundidad al arte de la novela. «Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Estaba influenciado por Camús y los existencialistas y pensaba que la calidad estaba en la depresión, pero eso sólo es escribir la mitad de uno mismo. Lo que ha de hacer el escritor es escribirlo todo, todas las emociones, todos los deseos, aspiraciones, conflictos, problemas, alegrías, conseguir que el libro refleje todo lo que uno es en ese momento», afirma rotundo el escritor.
«Cuando era más joven, creía que para que un libro fuese bueno tenía que tener sólo una atmósfera lúgubre y triste. Pensaba que la calidad estaba en la depresión»
Richard Ford
Lo que tiene claro es que no se necesita escribir sobre elecciones, grupos políticos o sistemas sociales para ser un autor con esa carga de profundidad. Sobre todo ahora, cuando el mundo parece haber tomado la directa al infierno y esa carga es más necesaria que nunca. «Acabo de leer una biografía de Stalin y conozco cómo empezó a matar a escritores, poetas y pensadores. Ahora parece que vuelve a existir esa idea y lo que nos queda es defendernos de ello y contrarrestar todas las voces que intentan desprestigiar la cultura», apunta Ford.
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En su opinión, la novela es una excelente forma de contrarrestar todo el sesgo corporativo de los medios de comunicación, ya que la libertad del escritor es completa cuando escribe, algo que no parece ser igual en los periodistas. «¿No sientes que siempre que ves una entrevista a un político en televisión no le hacen las preguntas que de verdad querrías saber? Eso no pasa en la novela, porque las preguntas son libres, incluso a veces no se han hecho nunca hasta ese momento, y eso le da una mayor dimensión. Las preguntas que no tienen respuestas prefijadas son muy peligrosas para el conservadurismo. Son preguntas que hay que hacer porque yo no quiero que mis libros sólo se lean, yo quiero que sean útiles», aclara.
Ford tiene una definición de literatura fija y nada ni nadie le va a apartar de allí. «Es la forma suprema para representar nuestra vida sensual y emocional y asumir que a partir de este reconocimiento podemos renovar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos en una nueva conciencia de la realidad». Es decir, detrás del hecho de escribir siempre hay una intención y esta intención siempre tiene un trasfondo político. «Hay escritores que dicen que simplemente escriben. A mí me interesa saber por qué hago lo que hago. Llevo 60 años en esto y me gustaría pensar que no sólo escribo por escribir», cuenta Ford.
«Siempre he intentado escribir una obra maestra en todos mis libros, no soporto escribir sin ambición»
Richard Ford
El escritor reconoce que siempre fue un autor ambicioso y que su obsesión siempre fue escribir un libro mejor que el anterior. «Yo creo a pies juntillas lo que decía el crítico Cyril Connolly, que todo escritor debía aspirar siempre ha escribir una obra maestra. Prefiero intentarlo y fracasar que escribir algo sin esa ambición», afirma Ford. En ese sentido, reconoce que con la edad ha ido ganando en experiencia y acercándose un poco más a ese ideal. «No soy Keats, no he muerto joven, así que he conseguido mejorar. Leer es esencial para la vida. Los libros enseñan multitud de cosas sobre la realidad y hay que seguir haciéndolo», señala el autor de ‘Canada’.
Una última novela cómica
Hace apenas dos semanas, Julian Barnes también pasó por Barcelona asegurando que dejaba de escribir libros porque ya no tenía «nada más que decir». Richard Ford sentía algo parecido, y se contentaba, a sus 82 años, con sus colaboraciones periodísticas. Sin embargo, el suicidio asistido de un amigo suyo rodeado por toda su familia en la habitación de un hospital le dio una idea para una última novela. «Si vivo lo suficiente para acabarla, claro. Será una novela cómica universitaria corta, de unas 180 páginas. Ya basta de ‘Moby Dick’. Será la historia de un profesor de universidad que decide invitar a todos sus amigos a su suicidio. Yo fui profesor en Columbia y es de las cosas más cómicas que he hecho nunca. Espero poder acabarla», sentencia Ford.
De momento, tiene los ensayos de ‘En palabras sencillas’ en las librerías y sabe que, aunque programe lo que va a ocurrir de aquí hasta el final, nunca dependerá únicamente de él. «Reconozco que el azar jugó un papel muy importante en mi vida. Cuando me despidieron de la revista en la que trabajaba como periodista deportivo, fue mi mujer la que me animó a que volviera a escribir. Eso no pasa. Si te quedas sin trabajo, tu mujer te dirá que busques otro y traigas dinero a casa. La conozco desde los 19 años y eso fue, sin duda, una suerte. ¿Le quita algo de valor que la suerte me ayudase a convertirme en escritor? No, porque lo que haces con esa suerte es lo que te define, no que tengas suerte o no», señala Ford.


