Un año después de la guerra, Roca Rey brinda un toro a Morante en El Puerto

El verano pasado estuvo marcado por la rivalidad entre Morante de la Puebla y Roca Rey. Los dos toreros más taquilleros habían protagonizado varios encontronazos que comenzaron el Domingo de Resurrección en Sevilla y continuaron en plazas como Granada, Pamplona o Santander, cuando José Antonio llegó a acusar al limeño de vetarle.En otra ocasión, Morante inspeccionaba el estado de un ruedo y pidió al peruano que saliera a examinarlo con él, además de recriminarle lo apurado que acostumbraba a llegar a las plazas.Pero la guerra estalló en la plaza de toros de El Puerto de Santa María el pasado agosto, cuando Roca Rey hizo un quite que Morante consideraba que le correspondía tras un tercer puyazo. Visiblemente enfadado, el cigarrero fue a pedirle explicaciones a Andrés, a lo que el peruano respondió: «Maestro, fúmate un purito despacito».Por separado agotaban el papel, pero juntos las entradas se agotaban en cuestión de minutos. Así ocurrió en aquel festejo de El Puerto y también en San Miguel, durante la alternativa de Javier Zulueta, donde llegó el primer acercamiento por parte de Roca. Mientras se picaba el último toro de la tarde, el limeño se acercó a Morante, intercambiaron unas palabras y terminaron fundiéndose en un abrazo que ovacionó toda la plaza.Pese a ese gesto, la relación personal entre ambos seguía siendo prácticamente nula, y la rivalidad permanecía latente.Un año después de aquel incidente, ambos volvían a trenzar el paseíllo juntos en la Real Plaza de Toros de El Puerto de Santa María. Las entradas se habían agotado en menos de una hora. Morante venía de firmar el sábado una tarde para la historia, saliendo a hombros y echándose sobre los hombros buena parte del peso de la temporada portuense, pese a haber sufrido apenas dos días antes un corte de cinco centímetros en la mano derecha que le obligaba a torear con un vendaje acolchado para poder entrar a matar.Y este domingo, de nuevo junto a Roca Rey, el escenario fue el mismo, pero el desenlace muy distinto. Un año después de que sonaran los tambores de guerra, llegó la imagen de la reconciliación: Andrés brindó su primer toro a Morante de la Puebla ante la ovación de una plaza que respondió con una larga y cerrada ovación. El verano pasado estuvo marcado por la rivalidad entre Morante de la Puebla y Roca Rey. Los dos toreros más taquilleros habían protagonizado varios encontronazos que comenzaron el Domingo de Resurrección en Sevilla y continuaron en plazas como Granada, Pamplona o Santander, cuando José Antonio llegó a acusar al limeño de vetarle.En otra ocasión, Morante inspeccionaba el estado de un ruedo y pidió al peruano que saliera a examinarlo con él, además de recriminarle lo apurado que acostumbraba a llegar a las plazas.Pero la guerra estalló en la plaza de toros de El Puerto de Santa María el pasado agosto, cuando Roca Rey hizo un quite que Morante consideraba que le correspondía tras un tercer puyazo. Visiblemente enfadado, el cigarrero fue a pedirle explicaciones a Andrés, a lo que el peruano respondió: «Maestro, fúmate un purito despacito».Por separado agotaban el papel, pero juntos las entradas se agotaban en cuestión de minutos. Así ocurrió en aquel festejo de El Puerto y también en San Miguel, durante la alternativa de Javier Zulueta, donde llegó el primer acercamiento por parte de Roca. Mientras se picaba el último toro de la tarde, el limeño se acercó a Morante, intercambiaron unas palabras y terminaron fundiéndose en un abrazo que ovacionó toda la plaza.Pese a ese gesto, la relación personal entre ambos seguía siendo prácticamente nula, y la rivalidad permanecía latente.Un año después de aquel incidente, ambos volvían a trenzar el paseíllo juntos en la Real Plaza de Toros de El Puerto de Santa María. Las entradas se habían agotado en menos de una hora. Morante venía de firmar el sábado una tarde para la historia, saliendo a hombros y echándose sobre los hombros buena parte del peso de la temporada portuense, pese a haber sufrido apenas dos días antes un corte de cinco centímetros en la mano derecha que le obligaba a torear con un vendaje acolchado para poder entrar a matar.Y este domingo, de nuevo junto a Roca Rey, el escenario fue el mismo, pero el desenlace muy distinto. Un año después de que sonaran los tambores de guerra, llegó la imagen de la reconciliación: Andrés brindó su primer toro a Morante de la Puebla ante la ovación de una plaza que respondió con una larga y cerrada ovación.  RSS de noticias de cultura

El verano pasado estuvo marcado por la rivalidad entre Morante de la Puebla y Roca Rey. Los dos toreros más taquilleros habían protagonizado varios encontronazos que comenzaron el Domingo de Resurrección en Sevilla y continuaron en plazas como Granada, Pamplona o Santander, cuando José … Antonio llegó a acusar al limeño de vetarle.

 

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