Cinco hijos tiene Pierre-Edouard Stérin (52) y una fortuna evaluada en 1.400 millones de euros. Católico tradicionalista y ultraliberal, simpatizante de la extrema derecha, admirador de Donald Trump y Elon Musk, el multimillonario francés y fundador de la compañía Smartbox ha reclamado a las autoridades políticas de su país que cambien las leyes para poder desheredar a sus vástagos.
Católico tradicionalista, ultraliberal y simpatizante del partido de Le Pen, ha pedido a las autoridades francesas que cambien las leyes para poder dejar sin herencia a sus cinco hijos.
Cinco hijos tiene Pierre-Edouard Stérin (52) y una fortuna evaluada en 1.400 millones de euros. Católico tradicionalista y ultraliberal, simpatizante de la extrema derecha, admirador de Donald Trump y Elon Musk, el multimillonario francés y fundador de la compañía Smartbox ha reclamado a las autoridades políticas de su país que cambien las leyes para poder desheredar a sus vástagos.
Stérin lleva de hecho una larga década exiliado en Bélgica por razones fiscales, pero ha mantenido siempre un pie en su país, arrimando el ascua a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen e intentando ejercer una influencia política a través del así llamado Proyecto Pericles, en defensa de los «valores tradicionales» de la sociedad francesa frente a la inmigración, el islamismo y el wokismo. El portal Politico le ha definido como el hombre que quiere restaurar la grandeur en Francia .
Admirador del individualismo a la americana y del principio de «la riqueza es de quien la produce», el multimillonario aprovechó su intervención durante una audiencia pública en el Senado para reclamar formalmente el cambio de las leyes que datan del Código Napoleónico de 1804.
A diferencia de Estados Unidos, donde prevalece la «libertad hereditaria», Francia aplica el principio de la «sucesión necesaria» para proteger el patrimonio familiar e impedir que los hijos sean privados de los medios de subsistencia. Stérin se siente de algún modo víctima de la batalla cultural entre los dos continentes y afirma estar más en sintonía con el ideario norteamericano pese a sus raíces católicas y tradicionalistas.
El multimillonario francés asegura no tener nada en contra de sus cinco hijos, fruto de su matrimonio con Amandine Gordon, ultracatólica como él, a quien conoció en 2001 cuando era estudiante de Derecho. «Estoy a favor de que cada uno haga con su patrimonio lo que quiera», alegó en defensa de su causa, reservándose el derecho de donar su fortuna a causas filantrópicas en vez de destinar tres cuartas partes a su prole, como mandan las leyes francesas.
Stérin es de alguna manera un self-made man a la americana. Nacido en Evreux, Normandía, de padre contable y madre empleada en un banco. Estudió en la Sorbona y la EM Lyon Business School, pese a sus dificultades académicas atribuidas según él a un «autismo no diagnosticado». Trabajó como analista en un fondo de inversiones y pasó un tiempo en Estados Unidos en la era de las punto.com.
A su regreso a Europa se asoció en 2003 con Philippe Deneef para crear Smartbox e introducir en Francia, y posteriormente en toda Europa y en Estados Unidos, el concepto de las cajas de regalo, las famosas Smartbox que fueron un bombazo. Ahí empezó su ascenso como empresario, prolongado luego con la start-up La Foruchette (El tenedor) y con la sociedad de inversiones Otium Capital. Su fortuna pasó en una década de 100 a 1.400 millones de euros.
En 2012, con el socialista François Hollande como presidente, Stérin anunció su exilio en Bélgica por razones puramente fiscales y para «huir de la presión administrativa francesa». Allí creó el holding B.A.D y diversas empresas como Reload Labs para abrirse paso en el sector la perfumería.
En 2022, y a petición de su socio Arnaud Montenbourg, reconoció su intención de «volver a Francia en los próximos años». Pero en 2025 seguía residiendo en Bélgica con su familia, aunque su intervención en la vida pública francesa (y sus intereses en varios medios de comunicación y en el sector tecnológico) es cada vez mayor.
Su compra en 2023 a la familia Le Pen de la villa del patrón Jean-Marie en Rueil-Malmaison por 2,5 millones de euros provocó grandes titulares, así como su interés por propiciar una unión de las derechas a través de Proyecto Pericles, replicando la labor de la Heritage Foundation (se estima que en una década ha podido financiar causas conservadoras con 150 millones de euros).
Restaurar la grandeur francesa, parar la inmigración y combatir el wokismo importado de las universidades norteamericana son algunas de las líneas maestras de su proyecto a la sombra, que sirvió de apoyo a candidatos de extrema derecha en las últimas elecciones municipales y que aspira a tener influencia en las presidenciales.
Frente a la visibilidad de Vincent Bolloré, el magnate ultraconservador de los medios en Francia, Stérin ha intentado mantenerse siempre a la sombra. Los medios progresistas han denunciado sin embargo su creciente influencia y su voluntad de poner su fortuna al servicio de la extrema derecha y de causas ultraliberales e identitarias.
El Proyecto Pericles, revelado por el diario L’Humanité, ha sido comparado con el Proyecto 2025 de la Heritage Foundation que allanó el camino a la Casa Blanca de Donald Trump. Las inversiones crecientes de Stérin en el sector de la tecnología se interpretan como un intento de imitar las mutaciones de la tecnología californiana al servicio de la causa ultraconservadora.
Al fin y al cabo, el deseo de privar a sus propios hijos de sus derechos hereditarios encaja en esa visión del mundo que considera la propiedad como un derecho absoluto del individuo, «que puede dejar su fortuna al propio gato, a una fundación o a un perfecto desconocido» (como glosaba en Il Corriere della Sera Giuliana Ferraino, en un intento de ahondar en las razones íntimas del multimillonario galo).
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
