Después de haber sopor-tado lo que se puede definir como una humillación global, ahora me siento muy a gusto conmigo misma. He podido aceptarme a mí misma, a mi vida y dónde estoy». Son palabras de Mónica Lewinsky, la becaria más famosa del planeta que fue capaz de poner en jaque al presidente Bill Clinton hace ya 30 años.
La ex becaria de la Casa Blanca luce mucho más esbelta y joven a los 50 que a los 20, cuando se hizo mundialmente famosa por su relación inapropiada con el ex presidente de EEUU
Después de haber sopor-tado lo que se puede definir como una humillación global, ahora me siento muy a gusto conmigo misma. He podido aceptarme a mí misma, a mi vida y dónde estoy». Son palabras de Mónica Lewinsky, la becaria más famosa del planeta que fue capaz de poner en jaque al presidente Bill Clinton hace ya 30 años.
No nos extrañan nada estas declaraciones; al menos por fuera, la ahora activista y también modelo parece otra persona distinta a aquella jovencita de 22 años que tuvo una relación inapropiada con el líder demócrata de su país. ¿Genética o inversión? Claramente lo segundo; a sus espléndidos 53 está mucho mejor físicamente (y se entiende que también psicológicamente)tres décadas después del famoso sexgate.
Cuando trascendieron sus encuentros con el presidente en el despacho oval -oral, se decía entonces-, Mónica era una recién licenciada en psicología con sobrepeso que se vestía como una mujer de mediana edad de Kentucky, se depilaba las cejas como si fuera un toc y carecía de carisma y presupuesto. Todo lo contrario a lo que es ahora, que ha sabido reinventarse gracias a sus asesores y amortizar su popularidad hasta el punto de gastarse el dinero de su venganza pública en su aspecto y reputación.
No hay más que ver que Mónica ha adelgazado mucho, viste sin duda alguna con mejor gusto y se hace sus retoques. Le ha cogido el gusto a los pinchazos, ya sean de Bótox u Ozempic, da igual, y se ve fabulosa. En otras palabras, es buen material de reel de instagram y salta en el algoritmo de los miembros de la generación X que crecieron testigos de su evolución.
Lewinsky alcanzó la fama mundial en 1995, cuando conoció a Clinton. El resto es historia. En resumen, pasó de entregarle su vestido azul de gran almacén con ADN de su amante al fiscal a lucir modelos de alta costura por contarlo. Hoy es activista contra el acoso sexual. Mientras tanto, Bill y Hillary siguen juntos y se les ha relacionado con Jeffrey Epstein.
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