Marbella recupera el nivel en sus galas solidarias

La Gala Starlite suele llamarse «la gran fiesta del verano» en Marbella. La verdad es que allí hay desde hace años otras grandes citas veraniegas de carácter benéfico, aunque da la impresión de que hubiera que justificarse con un fin solidario para ponerse el esmoquin y sacar las joyas a relucir. Algunas son más creíbles que otras. Una señora valiente y comprometida, María Luisa de Prusia, prima hermana de la Reina Sofía y de Ernesto de Hannover, puso en marcha en los primeros 90 la Gala Concordia, para recaudar fondos para luchar contra el Sida, cuando la palabra era tabú en los ambientes bien pensantes. La Gala del Cáncer también sobrevive a su creación en los años 80, con una trayectoria de eficacia y trasparencia. Este año, el premio The Fighter (el luchador) lo recibió Borja Sémper, ejemplo de cómo se lleva una enfermedad, con coraje, sinceridad y esperanza. Sus palabras de agradecimiento a médicos, personal sanitario y a todos los que le han animado emocionaron a la gente.

 La Gala Starlite suele llamarse «la gran fiesta del verano» en Marbella. La verdad es que allí hay desde hace años otras grandes citas veraniegas de carácter benéfico, aunque da  

La Gala Starlite suele llamarse «la gran fiesta del verano» en Marbella. La verdad es que allí hay desde hace años otras grandes citas veraniegas de carácter benéfico, aunque da la impresión de que hubiera que justificarse con un fin solidario para ponerse el esmoquin y sacar las joyas a relucir. Algunas son más creíbles que otras. Una señora valiente y comprometida, María Luisa de Prusia, prima hermana de la Reina Sofía y de Ernesto de Hannover, puso en marcha en los primeros 90 la Gala Concordia, para recaudar fondos para luchar contra el Sida, cuando la palabra era tabú en los ambientes bien pensantes. La Gala del Cáncer también sobrevive a su creación en los años 80, con una trayectoria de eficacia y trasparencia. Este año, el premio The Fighter (el luchador) lo recibió Borja Sémper, ejemplo de cómo se lleva una enfermedad, con coraje, sinceridad y esperanza. Sus palabras de agradecimiento a médicos, personal sanitario y a todos los que le han animado emocionaron a la gente.

Melendi y Estrella Morente.
Melendi y Estrella Morente.

Y luego está la Gala de Antonio Banderas y Sandra García-Sanjuán, que ya va por su 17ª edición. Starlite rompió moldes, era más moderna, rompedora y gamberra que las otras. Algunos años tuvo invitados como Daryl Hannah, Mia Farrow, Paloma Cuevas, Melanie Griffith, cuando estaba casada con Banderas, o Eva Longoria. Richard Gere y Carlos Slim también pasaron por allí. Carlos Latre como presentador y guionista, José Mota en el escenario y aquella intervención de Santiago Segura, cuando un beso suyo se subastó por 5.000 euros, fueron inolvidables. Pero ese nivel no se pudo mantener y el año pasado la Gala tocó fondo. Banderas no asistió porque estaba rodando y una de la actuaciones corrió a cargo Fátima Flórez, una ex novia de Javier Milei, imitadora de Liza Minnelli y Raffaella Carrá. Algo penoso.

Luisa Lopilato y Michael Bublé.
Luisa Lopilato y Michael Bublé.

Este año se ha recuperado el tono festivo, la improvisación divertida y sorpresas inesperadas. Regresó Antonio Banderas para celebrar allí su 66 cumpleaños y Plácido Domingo se arrancó espontáneo cantándole el Cumpleaños feliz. El actor subastó su propia camisa para dar fuerza a la subasta solidaria y Bertín Osborne obligó a Michael Bublé a cantar juntos Fly Me to the Moon, el gran éxito del artista canadiense. Estrella Morente cantó con Los Alpresa, el grupo favorito de las fiestas privadas dentro y fuera de España, y Miguel Poveda se arrancó con la guitarra a cantar con Melendi. La gente recuperó la fe en Starlite.

Borja Sémper y Bárbara Goenaga.
Borja Sémper y Bárbara Goenaga.

En una fiesta dedicada a la solidaridad, hubo mención especial para los incendios que han asolado España y otra para Venezuela, además de un plan de ayuda a las víctimas del terremoto. Otra de las sorpresas de la noche fue la subida al escenario de Telma Ortiz para hablar precisamente de ayuda humanitaria, que fue lo suyo durante años. En los últimos meses hemos encontrado a Telma en varios eventos, coincidiendo con su nuevo estado de soltería y libertad. Se la veía oteando el horizonte en fiestas muy diversas: alguna privada, en la de la Embajada de Canadá, y ahora en la Starlite. Telma ha vuelto, no será en vano.

Lapique, Garcia y Goyanes.
Lapique, Garcia y Goyanes.

Carla Goyanes organizó el año pasado en Estepona un torneo de pádel para niños, el Memorial Carlos Goyanes. La competición superó todas sus expectativas con 218 participantes y algunos se quedaron en lista de espera. Fue gente de Sotogrande, de El Puerto de Santa María y hasta de La Rioja. Es una iniciativa sin ánimo de lucro, Carla no gana ni pierde nada, aunque ha sido ella quien ha corrido a cargo de los trofeos, pero recibió como regalo calcetines de Jimmy Lion, agua gratis para los participantes y algunos detalles así.

Nina Junot, junto a unas niñas premiadas.
Nina Junot, junto a unas niñas premiadas.

En vista del éxito, se propone buscar patrocinadores que permitan hacer más importante el proyecto. «Mi padre fue quien trajo el pádel a Marbella, con Manolo Santana y otros amigos. No fueron los argentinos, como se ha dicho a veces. Él se molestaba en llevarnos a nosotros y a más niños, fue quien hizo que muchos que hoy son mayores, sigan jugando», nos cuenta. José María García, íntimo de Carlos, estuvo en la entrega de premios con su hijo Luis García Fraile, y Antonio Matos, el marido de Caritina, también Nina Junot, Miriam Lapique y, naturalmente, Cari Lapique, que tampoco se perdió la convocatoria del año pasado. Cari pasa el verano en Sotogrande con su hermana Miriam. A la casa familiar de Marbella, donde hace dos años se fueron Carlos su marido y Caritina su hija, no ha querido volver. Se entiende.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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