Sopla el viento del norte en Downing Street, sede oficial del jefe del Gobierno británico. Keir Starmer, primer ministro desde julio de 2024, se dispone a desalojar, junto a su mujer Victoria y dos hijos adolescentes, el histórico y distintivo domicilio londinense en los próximos días (semanas). El mandatario laborista tiró la toalla y anunció su abandono del Ejecutivo ante la arrolladora fuerza del ex ministro Andy Burnham, quien se retiró como alcalde del Gran Manchester tras ganar el mes pasado un escaño en el Parlamento de Westminster, trampolín indispensable para lanzarse sobre la calle que concentra el poder político en Reino Unido.
Nacida en Holanda, habla tres idiomas, recauda fondos para paliar el cáncer, es directora ejecutiva de marketing en proyectos sostenibles y está a un paso de ocupar Downing Street con su marido, Andy Burnham.
Sopla el viento del norte en Downing Street, sede oficial del jefe del Gobierno británico. Keir Starmer, primer ministro desde julio de 2024, se dispone a desalojar, junto a su mujer Victoria y dos hijos adolescentes, el histórico y distintivo domicilio londinense en los próximos días (semanas). El mandatario laborista tiró la toalla y anunció su abandono del Ejecutivo ante la arrolladora fuerza del ex ministro Andy Burnham, quien se retiró como alcalde del Gran Manchester tras ganar el mes pasado un escaño en el Parlamento de Westminster, trampolín indispensable para lanzarse sobre la calle que concentra el poder político en Reino Unido.
Burnham entrará triunfante en el número 10 de Downing Street antes del receso veraniego si la bitácora del rey del norte, como le apoda gran parte del electorado, sigue el curso previsto. Le acompañará Marie-France Van Heel, su «roca», esposa y madre de sus tres hijos, Jimmy, Rosie y Annie, en el insólito descenso norteño a la capital. La anticipada primera dama retiene su apellido de soltera, algo poco común en mujeres casadas en la cultura anglosajona, y prefiere también que sus amigos la llamen Frankie en vez de Marie-France.
Van Heel ha mantenido un perfil discreto durante las tres largas décadas de convivencia con Burnham. De cuna holandesa, políglota y emprendedora, ha desarrollado una brillante carrera en marketing e imagen corporativa además de participar en sociedades y eventos benéficos. Ahora avanza hacia la puerta negra de Downing Street con la perspectiva de convertirse en la séptima pareja de un jefe de gobierno que el Reino Unido ha tenido desde el referéndum del Brexit, hace ya diez años.
Van Heel trata de ignorar los focos que le apuntan con persistencia desde que su marido arrasó en Makerfield, circunscripción del norte de Inglaterra, y retó el liderazgo de Starmer. Se aferra a su independencia profesional y la privacidad familiar pese al creciente perfil público de Burnham. Montó su propia agencia en 2008, trabajó después para asesorías del sector y detenta en la actualidad un cargo directivo en Iduna Infraestructura, empresa de desarrollo sostenible con contratas de movilidad eléctrica en la misma región de Manchester que su cónyuge ha presidido durante nueve años.
Van Hee asistió con su hija mediana al colegio electoral que certificó el triunfo masivo del candidato laborista. Al día siguiente, se dejó ver entre los que escucharon el discurso de la victoria. En las imágenes difundidas asoma en el corrillo de voluntarios con su figura delgada, el pelo claro recogido atrás, piel pálida y la expresión escondida detrás de gafas de sol de montura ancha. Parecía cansada tras una noche de espera y suspense, quizá ansiosa del drástico viraje que puede tomar su vida o simplemente aburrida de escuchar mensajes que probablemente conoce de memoria. Se dice que ha aportado ideas a la campaña que ha conducido a su marido a la cima del Partido y el Gobierno Laborista.
Ambos nacieron con cuatro días de diferencia en enero de 1970 y se conocieron en la Universidad de Cambridge. Coincidieron en el Fitzwilliam College con 19 años: Burnham cursaba el segundo año de Literatura Inglesa cuando Van Heel aterrizó en el campus con la nueva hornada de estudiantes. «Frankie era la chica más guay de la facultad… los estudiantes dedujeron que fue ella quien le eligió a él y se extendió la idea de que Andy se había llevado el gordo de la lotería«, ha comentado el catedrático John Mullan, quien dirigió los estudios del futuro primer ministro y podría serjefe de Gobierno, en una columna de The Times.
El flechazo superó un sorprendente sobresalto. En 1992, con Burnham recién licenciado, su novia concursó en el programa Blind Date (Cita a ciegas), que presentaba la cantante Cilla Black. Van Heel eligió de pareja a un tal Will y juntos partieron a Gibraltar a realizar la prueba. Regresaron al estudio de televisión echándose los trastos a la cabeza e intercambiándose insultos, pero sin fisuras irreparables en la relación con Andy.
Se casaron en 2000, una vez instalados en un piso del sur de Londres y con el primer bebé en la cuna. Burnham ganó poco después su escaño original como diputado de Leigh, a pocos kilómetros de su circunscripción actual y de su natal Liverpool, y mudó a su joven familia al norte de Inglaterra. Residen desde entonces en los alrededores de Manchester, donde los hijos se educaron en colegios estatales y el político católico ha dirigido la autoridad provincial durante los últimos nueve años.
Van Heel está volcada en campañas contra el cáncer. Ha perdido familiares a consecuencia de la enfermedad y participa periódicamente en carreras con el fin de recaudar fondos para promover la investigación o el bienestar de los pacientes. En la última competición, que tiene lugar mañana 5 de julio, se ha apuntado con su hija y una sobrina, y el apellido Burham aparece entre los donantes. «Vamos chicas», ha escrito junto a la nota de su contribución de 6 euros.
«El cáncer corre en mi familia y se ha cobrado las vidas de mi abuela, madre y hermana. Así que es una causa muy personal… Correr con la hija de mi hermana y mi propia hija será muy emotivo», explica Van Heel en la página de Race for Life, de la ONG Cancer Research. En 2010 le detectaron el gen del cáncer de mama y le practicaron una doble mastectomía. «Por muy difícil que fuera de aceptar, la decisión resultó más liberadora que deprimente porque ha disipado la nube de miedo», señaló Burnham al diario The Mirror después de la intervención.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
