Julio acaba de empezar y Laura Escanes (30) ya disfruta de Menorca, el destino al que regresa cada verano desde que era una niña y donde acaba de cumplir uno de sus grandes sueños: estrenar la casa que siempre había imaginado. La isla no es solo su refugio de vacaciones, sino el lugar donde ha construido algunos de los recuerdos más importantes de su vida junto a su familia, amigas y parejas. Ahora, ese vínculo es todavía más especial porque, por fin, puede llamar «hogar» a un rincón de la que siempre ha definido como «la isla de su vida».
Este verano es diferente para la influencer. Acaba de terminar de amueblar la casa con la que llevaba años soñando: un espectacular chalet de dos plantas, cuatro dormitorios y tres baños en Cala Morell.
Julio acaba de empezar y Laura Escanes (30) ya disfruta de Menorca, el destino al que regresa cada verano desde que era una niña y donde acaba de cumplir uno de sus grandes sueños: estrenar la casa que siempre había imaginado. La isla no es solo su refugio de vacaciones, sino el lugar donde ha construido algunos de los recuerdos más importantes de su vida junto a su familia, amigas y parejas. Ahora, ese vínculo es todavía más especial porque, por fin, puede llamar «hogar» a un rincón de la que siempre ha definido como «la isla de su vida».
Después de meses de obras, decoración y muchos detalles cuidados al milímetro, la influencer ha decidido enseñar por fin el resultado. Lo hace recorriendo cada estancia junto a la arquitecta e interiorista Cristina Nogué, con quien trabaja desde 2019. «Esta casa no va a ser de colorinches, es rústica», explica durante la visita, una frase que resume a la perfección la filosofía del proyecto: materiales nobles, fibras naturales y una paleta de blancos, arena y verdes inspirada en el paisaje menorquín.
La casa se encuentra en Cala Morell, una de las zonas residenciales más exclusivas y tranquilas del norte de Menorca, a apenas diez minutos de Ciutadella. Rodeada de acantilados, aguas cristalinas y naturaleza prácticamente intacta, ofrece la privacidad que buscaba Laura para desconectar.
Construida en 2012, el chalé gira alrededor de un gran jardín presidido por una original piscina con forma de flecha, convertida ya en uno de sus grandes iconos. La arquitectura, de líneas limpias y fachadas blancas, se integra con el paisaje gracias a los grandes ventanales y a varios espacios exteriores pensados para hacer precisamente lo que más apetece en verano: comer al aire libre, leer a la sombra o alargar la sobremesa hasta que cae el sol.
Y si el exterior conquista, el interior no se queda atrás. Basta cruzar la puerta para entender la filosofía del proyecto. Salón, comedor y cocina comparten un único espacio abierto donde la luz natural manda. Los grandes espejos multiplican la sensación de amplitud, la madera clara aporta calidez y los textiles en tonos neutros crean un ambiente relajado. Hasta la televisión pasa prácticamente desapercibida gracias a un sistema que la convierte en una obra de arte cuando permanece apagada.
La cocina es, probablemente, la estancia que mejor resume el espíritu de la casa. El azul verdoso, inspirado en el mar de Menorca, recorre el mobiliario y se combina con una encimera y un salpicadero cerámico del mismo tono. La grifería en bronce, la gran mesa de madera y las sillas con una tapicería que recuerda al movimiento de las olas refuerzan ese aire mediterráneo, mientras las lámparas de fibras naturales terminan de vestir uno de los espacios con más personalidad de la vivienda.
La planta superior mantiene la misma línea, aunque con un punto más íntimo. Allí se encuentran la habitación de Roma (la hija que la influencer tuvo con Risto Mejide), diseñada con literas pensadas para cuando crezca y quiera invitar a sus amigas, otro dormitorio para invitados y una suite principal concebida como un auténtico hotel boutique. El verde vuelve a ser el protagonista junto a un gran cabecero tapizado, piezas realizadas a medida y un baño integrado con acabados en piedra natural que recrea el ambiente de un pequeño spa. Incluso la lavandería rompe con lo convencional gracias a un fregadero cerámico, una grifería en bronce y una sencilla cortina de lino.
Durante una entrevista en el pódcast de Ac2ality, la creadora de contenido explicó que el chalet le costó alrededor de 700.000 euros, una cifra que, según ella misma reconocía, resultó inferior al precio de su piso en Madrid. «Me he comprado una casa grande porque mi intención es compartirla con amigos y familia», aseguraba. Y, viendo el resultado, todo parece estar pensado precisamente para eso: abrir las puertas, reunir a los suyos y disfrutar de la isla sin prisas.
Esta nueva etapa llega, además, en uno de los momentos más felices de su vida. A su consolidación profesional se suma la estabilidad personal que vive junto a Joan Verdú, con quien mantiene una relación desde finales de 2024. Hace apenas unos días reconocía también que le gustaría volver a ser madre. «Sí que me gustaría. Si no pasara, pues ya tengo a Roma y eso me da tranquilidad y no tengo esa presión, pero sí que me gustaría», confesaba.
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