Durante el primer mandato de Donald Trump, el presidente llamó a un asesor a su despacho junto al Despacho Oval para asignarle un nuevo objetivo.
La empresa espacial ha registrado un rápido crecimiento bajo esta Administración, después de que su fundador pasara el primer mandato del presidente sintiéndose «odiado»
Durante el primer mandato de Donald Trump, el presidente llamó a un asesor a su despacho junto al Despacho Oval para asignarle un nuevo objetivo.
«¿Podemos desmantelar Amazon?», preguntó Trump en julio de 2017. «Odio a ese hijo de puta de Jeff Bezos y odio el Washington Post«, dijo, refiriéndose al multimillonario fundador y al periódico de su propiedad, según el antiguo asesor, Anthony Scaramucci.
Pocas relaciones han cambiado tanto para el presidente como la que mantiene con Bezos, quien ha pasado de ser un enemigo declarado del presidente a convertirse en un aliado enérgico.
A principios de este año, cuando Trump habló ante el Alfalfa Club, un grupo de élite de Washington, el presidente molestó a algunos asistentes con lo que consideraron un discurso inconexo de 45 minutos, demasiado largo y demasiado injurioso. Bezos estaba sentado en primera fila, riéndose a carcajadas.
Trump recibió a Bezos en una cena privada en el Jardín de las Rosas el año pasado, le pregunta con frecuencia si acudirá a otros actos y mantiene un contacto habitual con él a través de conversaciones y mensajes.
En los últimos meses, Trump ha dicho a sus asesores que quería ver a Bezos llegar a la luna con su empresa de cohetes Blue Origin y asegurarse de que esta consiga los contratos relacionados, según afirmaron personas familiarizadas con esos comentarios.
La actividad de la empresa en materia de contratos federales se ha acelerado considerablemente durante el segundo mandato de Trump, según muestra un análisis del Wall Street Journal sobre los contratos adjudicados a la empresa y sus filiales, aunque el volumen total de contratos de sus rivales sigue siendo mucho mayor.
Gran parte del crecimiento de Blue Origin se debe a amplios contratos anteriores de la NASA que se van liquidando a medida que la empresa alcanza hitos clave, así como a nuevos contratos del Departamento de Defensa -un mercado en el que tenía escasa presencia antes del regreso de Trump al poder-.
En abril de 2025, la Fuerza Espacial -la rama de las Fuerzas Armadas que protege los intereses de EEUU en el espacio- autorizó a la empresa a lanzar siete misiones militares y de inteligencia por un valor de hasta 2.4 mil millones de dólares. En octubre, Blue Origin se adjudicó un contrato de defensa de tres años y 78 millones de dólares para ampliar la capacidad de vehículos espaciales en el puerto espacial de la Fuerza Espacial en Florida.
Este año, en enero, el Gobierno autorizó a la empresa a competir por contratos para apoyar el proyecto de escudo antimisiles del Pentágono, valorado en 151 000 millones de dólares y conocido como Golden Dome. Y en mayo, la NASA adjudicó a Blue Origin un contrato de 188 millones de dólares para transportar cargas útiles al polo sur lunar antes de la llegada de los seres humanos, como parte del programa a largo plazo Artemis, que llevará a los astronautas a la luna y, potencialmente, más allá.
Parte del cambio de estrategia de Bezos fue el reconocimiento, según personas cercanas a él, de la cordial relación con Trump que su principal rival en el sector espacial, Elon Musk, había forjado. Musk, con su empresa SpaceX, podría dejar a Blue Origin fuera de los contratos gubernamentales que necesitaba, a menos que Bezos se abriera camino con el equipo de Trump, afirmaron estas personas.
«Dime qué habrías hecho en octubre, noviembre y diciembre de 2024, cuando tu mayor competidor era el principal patrocinador del próximo presidente de Estados Unidos», dijo Barry Diller, amigo de Bezos y presidente del conglomerado mediático People Incorporated, antes conocido como IAC. «Esta empresa depende del Gobierno».
Amazon donó un millón de dólares al fondo para la toma de posesión de Trump y una cantidad no revelada para ayudar a financiar el salón de baile de Trump, y cerró un acuerdo de 40 millones de dólares para adquirir los derechos de un documental sobre la primera dama, Melania Trump.
Personas cercanas a Bezos afirmaron que, tras algunas de sus conversaciones privadas con Trump, Bezos llegó a la conclusión de que el presidente era menos extremista y más encantador de lo que daba a entender su imagen pública.
«Trump tiene muchas buenas ideas», afirmó Bezos en una entrevista concedida en mayo a la CNBC desde su empresa espacial. «Ha acertado en muchas cosas».
Los propios enfrentamientos de Trump con Musk a mediados de 2025 llevaron al presidente a volverse hacia Bezos, según afirmaron personas cercanas a él.
Tras la disputa pública con Musk el año pasado, Trump comentó a sus aliados y asesores de la Casa Blanca que quería que los contratos espaciales se adjudicaran cada vez más a otras empresas en lugar de a SpaceX, según dos personas que escucharon esos comentarios. El presidente le dijo a una de esas personas que quería que Bezos se beneficiara.
El administrador de la NASA y antiguo piloto de SpaceX, Jared Isaacman, ha descrito públicamente a Blue Origin como un socio clave y un contrapeso a Musk: «Lo mejor para SpaceX es tener a Blue Origin pisándole los talones, y viceversa», afirmó en una audiencia de confirmación celebrada en diciembre. Musk había reclutado a Isaacman para el cargo en la NASA, diciéndole a su amigo -que voló a órbita con SpaceX e invirtió en la empresa- que podrían hacer que la NASA volviera a ser grande y trabajar para alcanzar su ambición compartida de llevar a los seres humanos a Marte, según ha informado el Journal.
Tras la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin en la plataforma de lanzamiento cerca de Cabo Cañaveral (Florida) en mayo, Trump comentó a sus asesores que estaba sorprendido y decepcionado, y preguntó si la plataforma de lanzamiento había sufrido daños, por qué había explotado el cohete no tripulado y si los problemas podrían solucionarse para futuros vuelos, según afirmó un alto cargo de la Administración. Los responsables de la Fuerza Espacial indicaron en aquel momento que el programa colaboraría con Blue Origin para identificar y corregir el problema, y anunciaron de inmediato una ampliación del volumen de trabajo para la empresa.
Las decisiones del Gobierno también están favoreciendo a Amazon: Bezos sigue siendo el presidente ejecutivo y el mayor accionista de la empresa. Los contratos para el negocio de la nube de Amazon Web Services alcanzaron la cifra récord de 389 millones de dólares durante el primer año del mandato de Trump, lo que supone un aumento de aproximadamente el 54% con respecto al último año de Biden en el cargo. Los contratos del Pentágono impulsaron este aumento, representando casi el 80% del total anual.
Gran parte de las disputas del primer mandato entre Trump y Bezos giraron en torno al Washington Post, que Bezos compró en 2013. Trump le acusó de utilizar el periódico para atacar injustamente su presidencia. Más recientemente, Bezos introdujo cambios drásticos en el periódico, entre los que se incluyeron la retirada del respaldo a Kamala Harris como candidata a la presidencia y el despido de un tercio de su plantilla, lo que modificó la dinámica entre ambos hombres.
«Amazon es la fuente de su riqueza, y Blue Origin es el objeto de su pasión, y el Washington Post no es ninguna de las dos cosas», afirmó el antiguo editor ejecutivo del periódico, Martin Baron.
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, afirmó que Trump no estaba dando a Bezos un trato especial. El presidente está «comprometido a colaborar con todas las empresas y líderes empresariales estadounidenses», señaló Desai, y añadió que Trump es amigo y aliado de los líderes de diversos sectores, entre ellos el automovilístico, el farmacéutico y el tecnológico.
Ni Amazon ni Blue Origin hicieron declaraciones, y la NASA se negó a comentar al respecto. Un funcionario del Departamento de Defensa se refirió a los anuncios sobre los contratos de Blue Origin, en los que se indicaba que los acuerdos ampliarían las capacidades y reducirían los costes tecnológicos relacionados con los servicios en la nube.
Durante el primer mandato de Trump, Blue Origin seguía trabajando en el desarrollo de su programa de cohetes New Glenn -la futura base de los planes de la empresa para lanzar satélites y cargas útiles del Pentágono al espacio y hacer aterrizar naves en la luna-.
El New Glenn no logró su primer lanzamiento hasta 2025. Aun así, Blue Origin consiguió grandes logros durante la administración del presidente Joe Biden. La NASA adjudicó a Blue Origin uno de sus mayores contratos, por un valor de hasta 3,4 mil millones de dólares, para diseñar y desarrollar un módulo de aterrizaje lunar.
SpaceX también se adjudicó un contrato que acabaría alcanzando un valor de hasta 4,1 mil millones de dólares para el programa lunar, entre otros contratos, durante los años de Biden.
Durante la campaña de 2024, Musk se convirtió en un destacado representante de Trump, acampando en Pensilvania para captar votos y siendo mencionado en los mítines de Trump.
Durante la transición, Musk asistió a reuniones y entrevistas con candidatos a puestos del gabinete, participó en las llamadas de Trump con líderes extranjeros y reclutó a amigos y aliados para puestos cruciales en el Gobierno.
SpaceX tenía una ventaja considerable en el sector, y a los ejecutivos de Blue Origin les preocupaba que, bajo el mandato de Trump, esta ventaja no hiciera más que crecer a su costa. La empresa de Musk también estaba sumando grandes proyectos del Pentágono.
Pero, aunque el volumen total de contratos de Blue Origin es mucho menor, estos han crecido más rápido en el último año que los de sus rivales, según el análisis de este periódico sobre los contratos federales.
En el sector espacial, los contratos generales pueden anunciarse con valores máximos a menudo fijados intencionadamente altos para permitir futuras modificaciones del acuerdo, y los pagos reales dependen de los contratos individuales para partes del programa que pueden negociarse más adelante. Para su análisis, este diario se centró en lo que se conoce como «obligaciones», es decir, los contratos específicos que fijan pagos precisos -una forma más concreta de medir los ingresos con los que una empresa puede contar-.
Teniendo en cuenta esos pagos, la media anual de los contratos de Blue Origin bajo el mandato de Trump creció un 177% con respecto a la media anual bajo el mandato de Biden.
La media anual de SpaceX bajo el mandato de Trump creció un 13% en comparación con los años de Biden. La media anual descendió en el caso de otro competidor de Blue Origin, la empresa conjunta entre Lockheed Martin y Boeing conocida como United Launch Alliance (ULA).
Las obligaciones totales de Blue Origin bajo la actual administración de Trump han alcanzado los 1,1 mil millones de dólares, en comparación con los casi 1,2 mil millones de dólares durante los cuatro años completos de la administración de Biden.
Aun así, SpaceX ha obtenido hasta ahora un total mucho mayor bajo el mandato de Trump –4,6 mil millones de dólares- y cuenta con una ventaja sustancial en el total de contratos desde 2008.
Blue Origin también se encuentra muy por detrás de SpaceX en cuanto a lanzamientos efectivos: 11 vuelos el año pasado, en su mayoría vuelos turísticos que no alcanzaron la órbita, frente a los 161 vuelos de SpaceX, que en su mayoría pusieron satélites en el espacio.
En su primer mandato, Trump llamó a Bezos «Bozo» y presionó públicamente al Servicio Postal de EEUU para que subiera las tarifas de Amazon. La compañía alegó que intervino para impedir que la empresa se hiciera con un contrato de computación en la nube. Esos enfrentamientos dieron pie a una broma que se extendió en los círculos de Washington: que la compra del Post no le costó a Bezos 250 millones de dólares, sino que en realidad le costó 10.000 millones más 250 millones.
El Pentágono afirmó en aquel momento que no hubo influencias externas en la decisión.
A principios de 2017, Bezos se reunió con algunos de los principales periodistas políticos del Post en la sede del periódico. Cuando un periodista le preguntó a Bezos por las amenazas de Trump de perjudicar sus negocios, Bezos les dijo a los periodistas que no se preocuparan por ello. «Soy un chico mayor, puedo valerme por mí mismo», dijo Bezos, según Baron, el antiguo editor del Post.
En 2018, Bezos criticó la programación informativa de la NBC por lo que él consideraba una actitud débil ante Trump. En una fiesta de los Óscar de ese año, se acercó al entonces presidente de la NBC, Andrew Lack, y le dijo: «¿Cuándo vais a plantarle cara a Trump?», según Lack. Este le preguntó a qué se refería Bezos y el multimillonario respondió: «¡Venga ya, le estáis dejando salirse con la suya!»
Un portavoz de Bezos afirmó que este negaba haber tenido esa conversación con Lack y que la última vez que Bezos vio la NBC, Tom Brokaw era el presentador. En respuesta a la negación de Bezos, Lack dijo: «Creo que esa fue también la última vez que leyó el Washington Post«.
En aquel momento, Bezos comentó en privado a otras personas que sabía que los ataques de Trump le estaban costando dinero. Solía preguntar a sus asesores cómo responder a las burlas de Trump en Internet y, por lo general, decidía evitarlas por completo. Expresó su descontento con el estilo de gobierno de Trump.
Tras la derrota de Trump en 2020, Bezos apenas se dejaba ver en los actos de Washington. Se sentía cada vez más frustrado con la Administración Biden, a la que, al igual que muchos otros directores ejecutivos del sector tecnológico, consideraba contraria a los intereses empresariales.
Bezos fue en gran medida marginado por la Casa Blanca de Biden; uno de los puntos de fricción fue la postura antisindical de Bezos, que entraba en conflicto con la agenda de Biden, según personas familiarizadas con el asunto. Un portavoz de Bezos calificó eso de «tonterías» y añadió que «Biden dio la espalda a toda la lista Fortune 100, y rara vez se relacionó con los líderes empresariales».
Bezos no fue invitado a las mesas redondas ni a otros actos de la Casa Blanca. La presidenta de la Comisión Federal de Comercio nombrada por Biden, Lina Khan, había escrito cuando era estudiante un artículo de revista jurídica que se hizo viral y en el que defendía que Amazon era un monopolio.
Un portavoz de Bezos se negó a comentar sobre la orientación política de este. Fue uno de los principales financiadores del centro presidencial de Barack Obama, según una persona familiarizada con el asunto, y extendió un cheque por valor de 100 millones de dólares. «Estoy del lado de Estados Unidos», afirmó Bezos en su entrevista de mayo en la CNBC, añadiendo que ha trabajado con todos los presidentes desde Bill Clinton.
El año pasado se casó con Lauren Sánchez, una antigua presentadora de noticias de televisión que, en 2023, figuraba como afiliada al Partido Demócrata en California. Antes de que su romance se hiciera público en enero de 2019, Bezos mantuvo una conversación con Sánchez y su hermano -que quedó grabada- en la que hablaron de la posibilidad de que los medios de comunicación lo revelaran.
Refiriéndose a David Pecker, el entonces editor del National Enquirer, Bezos dijo: «Probablemente me odia. Probablemente piensa que soy un liberal de la costa oeste, y no lo soy», según una grabación a la que ha tenido acceso el WSJ. Pecker ha sido un aliado cercano de Trump.
Bezos le dijo a un amigo que no creía que Trump fuera a volver tras los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de EEUU., provocados por una turba pro-Trump, y que el país estaba pasando página. Pero después de que Trump recibiera un disparo en un intento de asesinato en 2024, Bezos le llamó para decirle que era un «tipo duro» y comentó a otros que Trump probablemente ganaría.
Ese otoño, el Post decidió no respaldar a ningún candidato presidencial y descartó el artículo que apoyaba a Harris. Trump estaba encantado, según sus asesores, y más tarde dio las gracias a Bezos, según una de las personas consultadas.
Bezos y Sánchez han entablado amistad con Ivanka Trump y Jared Kushner. Bezos y Sánchez han cenado con el presidente y la primera dama en Mar-a-Lago, y asistieron a la toma de posesión junto a otros destacados directores ejecutivos del sector tecnológico.
«Creo que es una versión más madura y más disciplinada de sí mismo que la que era en su primer mandato», afirmó Bezos en la entrevista con la CNBC.
Su aparente cercanía con el presidente ha causado problemas en el Post. Durante una reunión con algunos editores y periodistas del Post en su casa en marzo, Bezos explicó su relación con Trump y habló también de sus vínculos con el presidente Obama, según personas familiarizadas con la reunión. Dijo que había trabajado bien con todos los presidentes excepto con Biden.
Bezos también dijo que no se arrepentía de haber bloqueado el respaldo presidencial en el Post y que volvería a hacerlo, pero que debería haber anunciado su decisión antes y haberse comunicado mejor, según esas personas. Afirmó que había rechazado múltiples ofertas para vender el periódico.
Cuando Trump cenó con Rupert Murdoch a principios de este año, le preguntó al fundador de News Corp si Bezos podría realmente salvar el Post, según contó una persona que asistió a la cena. News Corp es la propietaria del Journal. Un portavoz de News Corp se negó a hacer comentarios.
También le preguntó a Murdoch si estaría interesado en comprarlo, y Murdoch respondió que no, según el asistente a la cena. Bezos era un amigo, pero estaba pasando por un momento difícil gestionando el Post, afirmó Trump.
*Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Gabriela Galarza.
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