La red eléctrica complica el caos de la vivienda: no permite construir 300.000 casas y desperdicia cada día luz para 7 millones

Esta es una materia muy compleja». La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, se defendió como pudo ante el reproche de la diputada de Junts y agente de la propiedad inmobiliaria, Marta Madrenas, por presentar «dos decretos de vivienda contradictorios entre sí». El espectáculo esta semana con los llamados decretos Maricarmen no ataja, sino que complica lo que los expertos consideran la mejor solución al problema: construir más viviendas en España particularmente de protección social o alquiler asequible. Al tapón que supone una regulación que no fomenta la construcción de viviendas, según el Banco de España, hay que unir el freno adicional que supone la política energética, que pasa más inadvertido, pero que arroja datos escalofriantes. Según estimaciones de la Aelec, la asociación de eléctricas en España, la saturación en la red eléctrica -por falta de inversiones a tiempo- es tal, que se denegó en 2025 el acceso a la red a más de 2 Gw solicitados por el sector inmobiliario. Eso equivale a un mínimo de 300.000 viviendas modernas que no pudieron construirse por no tener garantizada la luz, según expertos consultados.

 Al gran problema habitacional se une que la política energética ha formado otro cuello de botella: no hay conexión para más pisos mientras se desaprovecha luz como nunca.  

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Esta es una materia muy compleja». La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, se defendió como pudo ante el reproche de la diputada de Junts y agente de la propiedad inmobiliaria, Marta Madrenas, por presentar «dos decretos de vivienda contradictorios entre sí». El espectáculo esta semana con los llamados decretos Maricarmen no ataja, sino que complica lo que los expertos consideran la mejor solución al problema: construir más viviendas en España particularmente de protección social o alquiler asequible. Al tapón que supone una regulación que no fomenta la construcción de viviendas, según el Banco de España, hay que unir el freno adicional que supone la política energética, que pasa más inadvertido, pero que arroja datos escalofriantes. Según estimaciones de la Aelec, la asociación de eléctricas en España, la saturación en la red eléctrica -por falta de inversiones a tiempo- es tal, que se denegó en 2025 el acceso a la red a más de 2 Gw solicitados por el sector inmobiliario. Eso equivale a un mínimo de 300.000 viviendas modernas que no pudieron construirse por no tener garantizada la luz, según expertos consultados.

«La falta de capacidad de acceso a la red eléctrica puede ser un cuello de botella adicional para la construcción que se añade a los ya conocidos», resalta BBVA Research. Calcula que solo en Madrid y Comunidad Valenciana la carencia afecta a 75.000 viviendas nuevas potenciales, la mitad de las urgentes en ambos territorios. La CNMC ha señalado a Red Eléctrica, que preside Beatriz Corredor, por invertir menos incluso de lo que tenía autorizado, que ya era insuficiente.

Otro dato disparatado que sucede cada día es el desperdicio de energía barata que garantizaría luz a millones de viviendas en España, pero al no construirse, no hay demanda suficiente para absorber esa producción en un deprimente pez que se muerde la cola. El derroche se debe a que el Gobierno ya no se fía tanto de las energías renovables por si hay otro apagón y sigue permitiendo que Red Eléctrica opere en un modo reforzado, contando más con los ciclos de gas y las nucleares como respaldo.

Eso implica, también según datos de los miembros de Aelec, que, en lo que va de año, se han vertido al menos 7.100 GWh de la fotovoltaica y 6.500 GWh para la eólica. En términos anualizados, los desperdicios de renovables actuales se estiman en un récord de 23.600 GWh/año, que equivalen al consumo de cerca 6,7 millones de clientes domésticos, y el 9% de la demanda total de energía. Es decir, se tira a la basura energía barata capaz de iluminar cerca de 7 millones de viviendas, según estos cálculos. Todo por una mezcla de mala planificación inversora en las redes y la atonía constructora. Según el mismo estudio de BBVA Research, «las viviendas iniciadas en España se situarán en las 153.000 en 2026 y las 170.000 en 2027, frente a las 139.000 de 2025». Eso supone aumentar el ritmo de edificación, si se consiguen conectar a la red, pero siguen sin colmar la demanda. «La producción será inferior al número de hogares creados en ambos años (223.000 y 217.000 respectivamente), por lo que el déficit de vivienda continuará aumentando». Para el Banco de España la carencia acumulada se acerca ya al millón.

El Gobierno aprobó por fin a finales de julio un Real Decreto para desbloquear inversiones en redes, permitiendo 17.900 millones adicionales para llegar a los 35.000 millones en 2030. El Ministerio que dirige Sara Aagesen justificó el formidable aumento en que los límites a la inversión hasta la fecha «se han mostrado insuficientes a la hora de atender las necesidades de la transición energética y el gran volumen de peticiones de acceso para nuevas demandas». Y tan insuficiente. Las eléctricas han elogiado en este caso a Aagesen por una iniciativa que, según ella misma, implicará «la mayor inversión de la historia de este país». Si un enfoque así hubiera empezado hace cuatro años en vez de ahora, habría habido redes menos saturadas para acoger a cientos de miles de viviendas, que ahora tendrán que esperar. El ritmo inversor es además gradual con cifras bajas en 2027 y 2028 dejando para el final el grueso. Isabel Rodríguez pidió comprensión en la sesión de control parlamentaria , porque»está siendo un trabajo de años». Más que «está siendo» es evidente que, lamentablemente, «va a serlo» y para varios gobiernos a este ritmo.

*Carlos Segovia es subdirector y corresponsal económico de El Mundo.

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