La obsesión de los influencers por hacerse un selfi con tiburones: mordeduras a cambio de likes

Durante años, el tiburón fue el animal que había que evitar en el agua. Ahora es, para algunos influencers, el protagonista perfecto de una fotografía. Cuanto más cerca, mejor; si se puede tocar, abrazar o incluso agarrar de la aleta, mejor todavía. Las redes sociales han convertido el encuentro con uno de los grandes depredadores del océano en una competición por conseguir la imagen más espectacular. Y los científicos empiezan a temer las consecuencias: no sólo por el riesgo para quienes se meten en el agua buscando likes, sino también por el estrés que provocan a los propios animales.

 Durante años, el tiburón fue el animal que había que evitar en el agua. Ahora es, para algunos influencers, el protagonista perfecto de una fotografía. Cuanto más cerca, mejor;  

Durante años, el tiburón fue el animal que había que evitar en el agua. Ahora es, para algunos influencers, el protagonista perfecto de una fotografía. Cuanto más cerca, mejor; si se puede tocar, abrazar o incluso agarrar de la aleta, mejor todavía. Las redes sociales han convertido el encuentro con uno de los grandes depredadores del océano en una competición por conseguir la imagen más espectacular. Y los científicos empiezan a temer las consecuencias: no sólo por el riesgo para quienes se meten en el agua buscando likes, sino también por el estrés que provocan a los propios animales.

Uno de esos vídeos tiene como protagonista a Tayane Dalazen, una abogada brasileña de 37 años e influencer en las redes sociales. En abril, durante una excursión de buceo con tiburones frente a la costa de Brasil, sintió una «fuerte presión» en la pierna. Un tiburón nodriza de más de dos metros le había cerrado las mandíbulas alrededor del muslo. Tras mantenerla bajo el agua durante varios segundos, el animal la soltó. Dalazen sufrió heridas y describió la experiencia como «muy aterradora».

La escena quedó grabada y el vídeo ha sido visto decenas de millones de veces. Dalazen asegura que no estaba allí «para las redes sociales» y que no tocó ni provocó al tiburón, aunque admite que se encontraba demasiado cerca. También descubrió después que los organizadores del tour alimentaban a los animales para favorecer su interacción con los turistas.

Su caso no es aislado. Los investigadores del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones han observado en los últimos tres años un aumento de personas mordidas mientras intentaban grabar vídeos con estos animales. En julio, un influencer de pesca estuvo a punto de perder una pierna tras ser atacado por un tiburón de arrecife durante una inmersión. En diciembre, un creador de contenido chino fue mordido en las Maldivas. Ambos ataques quedaron registrados.

«Veo estos vídeos todas las semanas, y son muchísimos más que antes», explica el científico especializado en tiburones Kristian Parton. «Vamos a ver casos de personas que terminan involucradas en incidentes muy graves con tiburones».

El fenómeno se ha extendido también al turismo. TripAdvisor ofrece más de 140 experiencias para nadar con tiburones sólo en las Maldivas y algunas prometen «la foto definitiva». El problema, según los expertos, es que las imágenes pueden transmitir la sensación de que acercarse a estos animales es una actividad inocua.

Ocean Ramsey, una de las creadoras de contenido sobre tiburones más conocidas, rechaza esa acusación. La exmodelo de 38 años, que organiza excursiones en Hawái, asegura que su intención «nunca ha sido conseguir visitas, sino proteger a los tiburones». «La mayor parte de mi trabajo y de lo que comparto consiste en respetar y observar desde la distancia», afirma.

Los científicos no están de acuerdo. El doctor Jack Cooper califica de «ridículas» las afirmaciones de que tocar o montar tiburones contribuya a su conservación. Y el biólogo marino Eric Clua resume el temor: «El mensaje que transmiten los influencers es: ¡Mira! Toca al tiburón, no te pasará nada».

El riesgo de sufrir una mordedura sigue siendo extremadamente bajo. Pero, en la carrera por conseguir la foto perfecta, cada vez más personas parecen olvidar que al otro lado de la cámara sigue habiendo un animal salvaje.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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