La pérdida de densidad pictórica, vamos a decirlo así, en la obra de Antonio Montalvo (Granada, 1982), su versión estilizada de los motivos que pinta, parece que se encuentra asociada al hecho de trabajar del natural. Algo que puede resultar hasta cierto punto paradójico, ya que es de suponer que la presencia directa del modelo permite un mayor estudio de sus particularidades. «Pintar del natural es una forma de estar más presente, más plenamente en la realidad», ha declarado el artista en alguna ocasión. Reparemos que habla de ‘estar presente’ y no de ‘ver’ (lo que hay presente), remitiéndonos a una experiencia que rebasaría la acción de ‘contemplar’ o ‘escrutar’ la realidad. Hasta el artista más objetivo interpreta; discrimina sus percepciones para luego codificarlas plásticamente. Noticia relacionada general No No ARTE Timsam Harding, relicarios de carretera Nerea Ubieto¿Qué tenemos que ver cuando las imágenes no se muestran con el grado de nitidez visual que reputamos como normal o exacto? ( ‘Bajo un sol de ceniza’ fue el significativo título de una exposición suya anterior en esta misma galería ). Es desde el estado en el que el pintor ha decidido dejar las cosas desde donde el espectador debe tratar de dar sentido a esas imágenes: a partir de lo que ha quedado dicho de una manera leve, inexplícita, desnuda, sugestiva, deliberadamente sintética. «Con lo más próximo a la nada»En la hoja de sala de esta exposición, Montalvo afirma que sus cuadros «parecen hechos con lo más próximo a la nada: no ya la luz, sino su envés primero, la sombra[…] hay en ellos algo de paño de la Verónica –o de sudario de Turín–, como si no hubieran sido pintados, sino recibidos; como si la imagen no hubiera sido pintada, sino emanada». En las imágenes, ‘Rosca de pan’ (2026); ‘Irene’ (2026); y ‘El modelo’, de Antonio Montalvo ABCPara conseguir esta ilusión, el artista ha construido las formas a base de veladuras; capas con la pintura bastante diluida, casi transparentes, que al dejar a la vista la imprimación y permitir que se advierta la textura del lienzo, hacen que se produzca una estrecha unión perceptiva entre lo pintado y el propio soporte, de manera que la trama de este se incorpora como una cualidad visual de la imagen resultante, logrando que sus cuadros tengan un aspecto envolvente. Asimismo, Montalvo se mantiene dentro de una gama de colores muy reducida, al borde de la monocromía, donde predominan las tierras, lo que también contribuye a darle a sus obras esa sensación de levedad o adelgazamiento icónico, cuya definición se resuelve con un claroscuro moderadamente contrastado. En cuanto a los asuntos que pinta, digamos que son de lo más convencional o, si se prefiere, tradicional (retratos, desnudos, bodegones, algún paisaje, interiores…). arte_abc_0724Alejado del simbolismo y del carácter escenográfico de etapas anteriores, nada nuevo hallamos en los planteamientos con los que aborda estos géneros –y a los que, por tal razón, no podemos dejar de aludir–. Antonio Montalvo ‘Siempre, todavía’ Lugar: Galería Espacio Mínimo (Madrid) Dirección: C/ Doctor Fourquet, 17 Clausura: Hasta el 25 de julio Valoración: **Es evidente que se trata de un pintor muy bien dotado, con una visión sensible de la apariencia de las cosas, de los espacios y de los ambientes, pero que difícilmente consigue llevarnos más allá de la constatación de su buen hacer y de su exquisita sensibilidad, por lo que apenas logra alcanzar el propósito de que la pintura sea como una realidad alternativa que nos sirva «para comprender la realidad misma», según sus palabras. La pérdida de densidad pictórica, vamos a decirlo así, en la obra de Antonio Montalvo (Granada, 1982), su versión estilizada de los motivos que pinta, parece que se encuentra asociada al hecho de trabajar del natural. Algo que puede resultar hasta cierto punto paradójico, ya que es de suponer que la presencia directa del modelo permite un mayor estudio de sus particularidades. «Pintar del natural es una forma de estar más presente, más plenamente en la realidad», ha declarado el artista en alguna ocasión. Reparemos que habla de ‘estar presente’ y no de ‘ver’ (lo que hay presente), remitiéndonos a una experiencia que rebasaría la acción de ‘contemplar’ o ‘escrutar’ la realidad. Hasta el artista más objetivo interpreta; discrimina sus percepciones para luego codificarlas plásticamente. Noticia relacionada general No No ARTE Timsam Harding, relicarios de carretera Nerea Ubieto¿Qué tenemos que ver cuando las imágenes no se muestran con el grado de nitidez visual que reputamos como normal o exacto? ( ‘Bajo un sol de ceniza’ fue el significativo título de una exposición suya anterior en esta misma galería ). Es desde el estado en el que el pintor ha decidido dejar las cosas desde donde el espectador debe tratar de dar sentido a esas imágenes: a partir de lo que ha quedado dicho de una manera leve, inexplícita, desnuda, sugestiva, deliberadamente sintética. «Con lo más próximo a la nada»En la hoja de sala de esta exposición, Montalvo afirma que sus cuadros «parecen hechos con lo más próximo a la nada: no ya la luz, sino su envés primero, la sombra hay en ellos algo de paño de la Verónica –o de sudario de Turín–, como si no hubieran sido pintados, sino recibidos; como si la imagen no hubiera sido pintada, sino emanada». En las imágenes, ‘Rosca de pan’ (2026); ‘Irene’ (2026); y ‘El modelo’, de Antonio Montalvo ABCPara conseguir esta ilusión, el artista ha construido las formas a base de veladuras; capas con la pintura bastante diluida, casi transparentes, que al dejar a la vista la imprimación y permitir que se advierta la textura del lienzo, hacen que se produzca una estrecha unión perceptiva entre lo pintado y el propio soporte, de manera que la trama de este se incorpora como una cualidad visual de la imagen resultante, logrando que sus cuadros tengan un aspecto envolvente. Asimismo, Montalvo se mantiene dentro de una gama de colores muy reducida, al borde de la monocromía, donde predominan las tierras, lo que también contribuye a darle a sus obras esa sensación de levedad o adelgazamiento icónico, cuya definición se resuelve con un claroscuro moderadamente contrastado. En cuanto a los asuntos que pinta, digamos que son de lo más convencional o, si se prefiere, tradicional (retratos, desnudos, bodegones, algún paisaje, interiores…). arte_abc_0724Alejado del simbolismo y del carácter escenográfico de etapas anteriores, nada nuevo hallamos en los planteamientos con los que aborda estos géneros –y a los que, por tal razón, no podemos dejar de aludir–. Antonio Montalvo ‘Siempre, todavía’ Lugar: Galería Espacio Mínimo (Madrid) Dirección: C/ Doctor Fourquet, 17 Clausura: Hasta el 25 de julio Valoración: **Es evidente que se trata de un pintor muy bien dotado, con una visión sensible de la apariencia de las cosas, de los espacios y de los ambientes, pero que difícilmente consigue llevarnos más allá de la constatación de su buen hacer y de su exquisita sensibilidad, por lo que apenas logra alcanzar el propósito de que la pintura sea como una realidad alternativa que nos sirva «para comprender la realidad misma», según sus palabras. RSS de noticias de cultura
La pérdida de densidad pictórica, vamos a decirlo así, en la obra de Antonio Montalvo (Granada, 1982), su versión estilizada de los motivos que pinta, parece que se encuentra asociada al hecho de trabajar del natural.
Algo que puede resultar hasta cierto punto paradójico, … ya que es de suponer que la presencia directa del modelo permite un mayor estudio de sus particularidades.
«Pintar del natural es una forma de estar más presente, más plenamente en la realidad», ha declarado el artista en alguna ocasión. Reparemos que habla de ‘estar presente’ y no de ‘ver’ (lo que hay presente), remitiéndonos a una experiencia que rebasaría la acción de ‘contemplar’ o ‘escrutar’ la realidad. Hasta el artista más objetivo interpreta; discrimina sus percepciones para luego codificarlas plásticamente.
Noticia relacionada
¿Qué tenemos que ver cuando las imágenes no se muestran con el grado de nitidez visual que reputamos como normal o exacto? (‘Bajo un sol de ceniza’ fue el significativo título de una exposición suya anterior en esta misma galería). Es desde el estado en el que el pintor ha decidido dejar las cosas desde donde el espectador debe tratar de dar sentido a esas imágenes: a partir de lo que ha quedado dicho de una manera leve, inexplícita, desnuda, sugestiva, deliberadamente sintética.
«Con lo más próximo a la nada»
En la hoja de sala de esta exposición, Montalvo afirma que sus cuadros «parecen hechos con lo más próximo a la nada: no ya la luz, sino su envés primero, la sombra[…] hay en ellos algo de paño de la Verónica –o de sudario de Turín–, como si no hubieran sido pintados, sino recibidos; como si la imagen no hubiera sido pintada, sino emanada».
(ABC)
Para conseguir esta ilusión, el artista ha construido las formas a base de veladuras; capas con la pintura bastante diluida, casi transparentes, que al dejar a la vista la imprimación y permitir que se advierta la textura del lienzo, hacen que se produzca una estrecha unión perceptiva entre lo pintado y el propio soporte, de manera que la trama de este se incorpora como una cualidad visual de la imagen resultante, logrando que sus cuadros tengan un aspecto envolvente.
Asimismo, Montalvo se mantiene dentro de una gama de colores muy reducida, al borde de la monocromía, donde predominan las tierras, lo que también contribuye a darle a sus obras esa sensación de levedad o adelgazamiento icónico, cuya definición se resuelve con un claroscuro moderadamente contrastado. En cuanto a los asuntos que pinta, digamos que son de lo más convencional o, si se prefiere, tradicional (retratos, desnudos, bodegones, algún paisaje, interiores…).
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Alejado del simbolismo y del carácter escenográfico de etapas anteriores, nada nuevo hallamos en los planteamientos con los que aborda estos géneros –y a los que, por tal razón, no podemos dejar de aludir–.
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Antonio Montalvo
‘Siempre, todavía’
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Lugar:
Galería Espacio Mínimo (Madrid) -
Dirección:
C/ Doctor Fourquet, 17 -
Clausura:
Hasta el 25 de julio -
Valoración:
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Es evidente que se trata de un pintor muy bien dotado, con una visión sensible de la apariencia de las cosas, de los espacios y de los ambientes, pero que difícilmente consigue llevarnos más allá de la constatación de su buen hacer y de su exquisita sensibilidad, por lo que apenas logra alcanzar el propósito de que la pintura sea como una realidad alternativa que nos sirva «para comprender la realidad misma», según sus palabras.
