Irene Villa (47) tiene una de las agendas más ajetreadas de toda España. La conferenciante viaja todas las semanas, de norte a sur, y concede charlas a cientos de personas cada mes. Pero también sabe reservar tiempo para el ocio y disfrutar de sus momentos de desconexión. Por ejemplo, este 5 de julio, que estuvo en el concierto de Juan Luis Guerra en el Icónica Santalucía Sevilla Fest… y lo ha hecho en la mejor compañía: la de su esposo David Serrato. Un conocido coach, con quien pasó por el altar en 2024.
La conferenciante conversa con LOC sobre su lado más romántico, sus escapadas junto a su esposo David Serrato, la buena relación que tiene con su ex, Juan Pablo Lauro, y lo que más le gusta de su oficio.
Irene Villa (47) tiene una de las agendas más ajetreadas de toda España. La conferenciante viaja todas las semanas, de norte a sur, y concede charlas a cientos de personas cada mes. Pero también sabe reservar tiempo para el ocio y disfrutar de sus momentos de desconexión. Por ejemplo, este 5 de julio, que estuvo en el concierto de Juan Luis Guerra en el Icónica Santalucía Sevilla Fest… y lo ha hecho en la mejor compañía: la de su esposo David Serrato. Un conocido coach, con quien pasó por el altar en 2024.
«He venido porque me gusta mucho Juan Luis Guerra… ¡pero más le gusta a mi marido! Se moría de ganas de verlo en directo, porque nuestra generación siempre ha escuchado su música. Piensa en La bilirrubina. Todo el mundo se la sabe. Y, por otro lado, yo me he hecho muy fan de canciones como La travesía. Venía escuchándola en el tren y me encanta. Tiene muchas canciones que te llenan de alegría y de amor. Esas letras que hacen que te enamores», ha comentado a LOC.
- ¿Es usted muy romántica?
- Sí, la verdad es que sí. Tengo mi lado romántico. Pareciera que no tanto, pero lo tengo. ¡Como Juan Luis Guerra! Pero si quieres saber quién es más romántico, si mi marido o yo… yo creo que él.
- ¿Y suelen hacer escapadas de este tipo? Se lo pregunto porque sé que él vive en Soria y usted vive en Madrid, junto a sus hijos.
- Sí. Hacemos muchos viajes de este tipo. Sobre todo, a conciertos. Consideramos que la música es la medicina del alma y nos encantan los artistas. Además, tenemos la suerte de tener muchos amigos cantantes, vamos a verles y nos apasiona. Es que te vas a la cama con otra energía después de un concierto.
- ¿Qué planes tienen para el verano?
- Tenemos un montón: desde el Descenso del Sella -que hacemos cada año con la Fundación También, que impulsa el deporte adaptado para personas con discapacidad- hasta ir a Mazarrón a remar. También iremos a Starlite y pasaremos algunos días en Soria, que se está más fresquito por la noche. ¡Y también veremos el eclipse solar! Y eso es algo que me hace mucha ilusión.
- O sea, que uno de los momentazos de su verano será estar abrazada a su marido, en Soria, mirando al cielo. Eso sí que es romántico.
- Muy. No lo niego. Pero la verdad es que también lo veremos desde Soria porque dicen que es una de las ciudades desde donde mejor se verá.
- Hablemos sobre su vida laboral, ¿con qué proyectos está?
- Continúo con mis charlas. No paro, pero estoy contenta. Me gusta mucho estar en contacto con la gente, además de presentar galas y eventos benéficos. Aunque la parte más importante de mi vida está relacionada con mis tres hijos. Dedicarme a ellos sí que es un trabajo.
- ¿Y cómo consigue llegar a todo? Porque, aunque está muy presente en la vida de sus hijos, no siempre puede estar físicamente debido a los viajes.
- Mira, hay algo que las madres no solemos querer… y luego entendemos que es lo mejor que hay: la custodia compartida [se ríe].
- Pero para llegar a ese tipo de entendimiento hay que tener una buena relación con el ex… Asumo que usted la tiene con Juan Pablo Lauro, porque siempre ha tenido buenas palabras sobre él.
- Es que nos llevamos bien y eso es lo más importante… porque si no no podemos con todo. De hecho, mis hijos ahora están con su padre de viaje. Están con él y luego conmigo. No tenemos problema en repartirnos… ¡y eso es maravilloso!
- ¿Y usted cuándo desconecta? Entre tantos viajes, las conferencias y su familia, ¿cómo encuentra tiempo para descansar y dedicarse un rato a sí misma?
- A veces desconecto con mi trabajo, porque hago algo que mola. Por ejemplo, acabo de estar con mi marido en Lanzarote, dando unas charlas juntos. Y me parece que eso es muy bonito. Te diría que mi trabajo me da tiempo para descansar y también para inspirar a la gente, para ayudar. Y eso es lo que más me mueve… ¡y lo que menos me cansa!
- Da la sensación de que precisamente eso es lo que más le gusta de su profesión: el contacto con la gente.
- Sí, la verdad es que de eso no te puedes cansar nunca. Es como cuando me dicen «bueno, ¿te cansas de que la gente te pare y te diga cosas?»… y yo siempre digo que no. De eso no te puedes cansar. Eso es algo bonito, así que estoy encantada.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
