En un par de semanas las gemelas Olsen cumplirán 40 años. Hace ya mucho tiempo que no son dos hermanitas pizpiretas que salen por la tele. De hecho, salir por la tele es algo que no hacen. Ni eso ni nada relacionado con la cultura de la fama. Ashley y Mary-Kate están siempre ahí, pero no figuran. Convertidas en poderosísimas creadoras de moda, rehúyen los focos e incluso limitan las cámaras en las presentaciones de The Row, su exitosa firma de ropa y complementos.
En un par de semanas las gemelas Olsen cumplirán 40 años. Hace ya mucho tiempo que no son dos hermanitas pizpiretas que salen por la tele. De h
En un par de semanas las gemelas Olsen cumplirán 40 años. Hace ya mucho tiempo que no son dos hermanitas pizpiretas que salen por la tele. De hecho, salir por la tele es algo que no hacen. Ni eso ni nada relacionado con la cultura de la fama. Ashley y Mary-Kate están siempre ahí, pero no figuran. Convertidas en poderosísimas creadoras de moda, rehúyen los focos e incluso limitan las cámaras en las presentaciones de The Row, su exitosa firma de ropa y complementos.
Lo que las Olsen no limitan de ninguna manera es el hype que ésta genera, con su estética old money y sus exorbitantes precios. Al contrario que otras marcas «de famosa», The Row tiene entidad al margen de sus fundadoras y no tengo ninguna duda de que si ellas vendiesen la empresa, nos enteraríamos de la operación semanas después de que ocurriese.
Las señoras Olsen, como su compañía, no se anuncian a sí mismas. Sus relaciones (salvo el matrimonio de Mary-Kate con Olivier Sarkozy) no son cultura pop. Pero las niñas Olsen sí lo son. Las hoy casi cuarentonas construyeron su imperio actual sobre los beneficios de su ingente cantidad de merchandising. Con toneladas de fama y de exposición, dos niñas pudieron comprar su actual estatus de adultas megafamosas escondidas. El plan funcionó. Pero no lo intenten en casa, porque en su momento nadie apostaba por él. Ni por ellas.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
