El Parlamento escocés reclama al Gobierno británico otro referéndum de independencia

El Parlamento de Escocia aprobó este martes la moción presentada por el Gobierno de John Swinney para reclamar a Westminster la transferencia de competencias necesarias para celebrar un segundo referéndum de independencia, en una nueva demostración de fuerza del bloque soberanista en Holyrood.La propuesta salió adelante por 72 votos frente a 55 gracias al respaldo conjunto de los diputados del SNP y de Los Verdes escoceses, permitiendo al Ejecutivo autonómico escenificar una mayoría parlamentaria favorable a la celebración de una nueva consulta soberanista. No obstante, el resultado tiene un valor principalmente político, ya que el Gobierno británico de Keir Starmer mantiene su rechazo frontal a autorizar otro referéndum durante la presente legislatura.El ministro principal escocés defendió durante el debate que la independencia representa una «oportunidad de oro» para Escocia y pidió a los diputados «poner el futuro de Escocia en manos de Escocia». Swinney aseguró que el país dispone de los recursos energéticos, industriales y tecnológicos necesarios para prosperar como Estado independiente y acusó a Westminster de frenar el potencial económico escocés.Noticia relacionada general No No Reino Unido El batacazo laborista sacude a Starmer y abre una nueva era de fragmentación política en el Reino Unido Ivannia Salazar«El pueblo de Escocia tiene derecho a decidir si quiere seguir formando parte del Reino Unido», afirmó el líder nacionalista ante la Cámara.Durante su intervención, Swinney vinculó la causa independentista con cuestiones sociales y económicas, prometiendo medidas para combatir la pobreza infantil, reducir el coste de vida y reforzar servicios públicos como la sanidad y el transporte.Desde Los Verdes, Ross Greer defendió que «la democracia no es un acontecimiento único» y sostuvo que negar una nueva consulta supone ignorar la voluntad expresada por la mayoría soberanista surgida de las últimas elecciones autonómicas.«El pueblo de Escocia tiene derecho a decidir si quiere seguir formando parte del Reino Unido» John Swinney Ministro principal de EscociaLa oposición unionista cargó con dureza contra el debate. El líder conservador escocés, Russell Findlay, acusó al SNP de mantener a Escocia atrapada en una «parálisis constitucional» y reprochó al Ejecutivo autonómico dedicar tiempo a la independencia en lugar de centrarse en la sanidad, la educación o la economía.En términos similares se expresó el líder laborista escocés, Anas Sarwar, quien sostuvo que los nacionalistas intentan desviar la atención de los problemas de gestión y de la crisis interna provocada por el caso de Peter Murrell, ex director ejecutivo del SNP y marido de Nicola Sturgeon .Escándalo de corrupciónEl debate estuvo marcado precisamente por la confesión de Murrell, quien se declaró culpable de un delito de malversación relacionado con más de 400.000 libras (462.000 euros) de fondos del partido independentista. Conservadores y laboristas utilizaron el escándalo para cuestionar la credibilidad del SNP y la capacidad de Swinney para liderar un eventual proceso de secesión.Pese a la aprobación parlamentaria, el Gobierno británico mantiene intacta su negativa a negociar un nuevo referéndum. Downing Street recordó este martes que Keir Starmer «no apoya la independencia ni otra consulta», lo que deja al movimiento soberanista nuevamente ante un bloqueo político y constitucional similar al vivido tras el referéndum de 2014.La votación permite, no obstante, que Swinney refuerce el mensaje político de que existe una mayoría estable en Holyrood favorable a volver a preguntar a los escoceses sobre su futuro dentro del Reino Unido.   

El Parlamento de Escocia aprobó este martes la moción presentada por el Gobierno de John Swinney para reclamar a Westminster la transferencia de competencias necesarias para celebrar un segundo referéndum de independencia, en una nueva demostración de fuerza del bloque soberanista en Holyrood.

La propuesta … salió adelante por 72 votos frente a 55 gracias al respaldo conjunto de los diputados del SNP y de Los Verdes escoceses, permitiendo al Ejecutivo autonómico escenificar una mayoría parlamentaria favorable a la celebración de una nueva consulta soberanista. No obstante, el resultado tiene un valor principalmente político, ya que el Gobierno británico de Keir Starmer mantiene su rechazo frontal a autorizar otro referéndum durante la presente legislatura.

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