La tranquilidad se esfumó en un instante. Una gran marcha de personas se amontonó en la frontera con Ceuta . «Se abrió la puerta del infierno y comenzó la huida», describe a ABC uno de los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que presenció la escena. Un «éxodo» de jóvenes que llevaban buscando desde hace días entrar en España. «No somos los últimos», avisó uno de ellos a los agentes cuando era preguntado sobre sus datos personales. Esta nueva crisis migratoria en Ceuta se fue gestando poco a poco. Cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la frontera. La Guardia Civil fue avisando de las intenciones y la magnitud de la crisis cuando esta semana se detectó a unas 1.500 personas. La experiencia de los agentes intuía que se estaba hinchando una bomba de relojería que podía no tardar en explotar.Los grupos de jóvenes rechazados se fueron juntando en la zona de Castillejos . Este jueves acudieron en masa a la frontera de Ceuta con los agentes «desbordados» en ambos lados. «Abrieron las puertas del infierno y comenzó la huida. Vinieron miles de jóvenes corriendo como si no hubiera un mañana», explica a ABC uno de los funcionarios que participó en el dispositivo. «Todo varones con edad militar. Parecía una invasión en toda regla», explica el agente. Se da la circunstancia de que hace días bromeaban sobre «a ver cuánto tarda Marruecos en abrir la valla porque no les damos la final del Mundial ». «No sabemos qué ha podido pasar ahora», subraya este antidisturbio. Lo que sí conocen es que hay más jóvenes esperando al otro lado: «No somos los últimos». Esta nueva crisis migratoria se fue gestando poco a poco; cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la fronteraEl trabajo de la UIP con estos grupos es solo de vigilancia de lo que ocurre en el interior del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Los recién llegados tienen un régimen semiabierto y son atendidos por las ONG en todo momento. «La cosa está calmada pero veremos cuando se calienten con el paso de los días», añade.Y es que la permanencia de varios días de todos estos grupos juntos puede suponer una bomba de relojería con incidentes entre ellos o conflictos con los ciudadanos ceutíes. Muchos de ellos han expresado desde el principio a los agentes su «amor» por España. Les trasladaron sus deseos de quedarse en nuestro país y no viajar a otras zonas de Europa.Viaje de MarlaskaSin embargo, España y Marruecos acordaron la entrega lo antes posible de los que entraron ilegalmente. En un comunicado, el Ministerio del Interior destacó la «ejemplar colaboración» de ambos países en todos los ámbitos, incluido en materia migratoria, y ha denunciado que las redes de tráfico de personas están «instrumentalizando» una sentencia judicial para fomentar el flujo de inmigrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta ante la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma. Marlaska agradeció a las autoridades marroquíes los esfuerzos realizados en los últimos días por sus fuerzas de seguridad, que han impedido miles de intentos de migración irregular. Según este comunicado, Fernando Grande-Marlaska permaneció en contacto permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit , indican desde el ministerio.«No podemos hacer nada». Fueron las palabras de los cuatro guardias civiles que protegían la frontera con Marruecos cuando se vieron desbordados por un millar de jóvenes que cruzaron andando el espigón. En este caso, las autoridades del país vecino no frenaron esta marcha que acabó con carreras de sus protagonistas cuando llegaron a España. «La situación es tercermundista. Estamos desbordados», explica a ABC uno de los agentes de Ceuta que se sienten desamparados por el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. La tranquilidad se esfumó en un instante. Una gran marcha de personas se amontonó en la frontera con Ceuta . «Se abrió la puerta del infierno y comenzó la huida», describe a ABC uno de los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que presenció la escena. Un «éxodo» de jóvenes que llevaban buscando desde hace días entrar en España. «No somos los últimos», avisó uno de ellos a los agentes cuando era preguntado sobre sus datos personales. Esta nueva crisis migratoria en Ceuta se fue gestando poco a poco. Cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la frontera. La Guardia Civil fue avisando de las intenciones y la magnitud de la crisis cuando esta semana se detectó a unas 1.500 personas. La experiencia de los agentes intuía que se estaba hinchando una bomba de relojería que podía no tardar en explotar.Los grupos de jóvenes rechazados se fueron juntando en la zona de Castillejos . Este jueves acudieron en masa a la frontera de Ceuta con los agentes «desbordados» en ambos lados. «Abrieron las puertas del infierno y comenzó la huida. Vinieron miles de jóvenes corriendo como si no hubiera un mañana», explica a ABC uno de los funcionarios que participó en el dispositivo. «Todo varones con edad militar. Parecía una invasión en toda regla», explica el agente. Se da la circunstancia de que hace días bromeaban sobre «a ver cuánto tarda Marruecos en abrir la valla porque no les damos la final del Mundial ». «No sabemos qué ha podido pasar ahora», subraya este antidisturbio. Lo que sí conocen es que hay más jóvenes esperando al otro lado: «No somos los últimos». Esta nueva crisis migratoria se fue gestando poco a poco; cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la fronteraEl trabajo de la UIP con estos grupos es solo de vigilancia de lo que ocurre en el interior del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Los recién llegados tienen un régimen semiabierto y son atendidos por las ONG en todo momento. «La cosa está calmada pero veremos cuando se calienten con el paso de los días», añade.Y es que la permanencia de varios días de todos estos grupos juntos puede suponer una bomba de relojería con incidentes entre ellos o conflictos con los ciudadanos ceutíes. Muchos de ellos han expresado desde el principio a los agentes su «amor» por España. Les trasladaron sus deseos de quedarse en nuestro país y no viajar a otras zonas de Europa.Viaje de MarlaskaSin embargo, España y Marruecos acordaron la entrega lo antes posible de los que entraron ilegalmente. En un comunicado, el Ministerio del Interior destacó la «ejemplar colaboración» de ambos países en todos los ámbitos, incluido en materia migratoria, y ha denunciado que las redes de tráfico de personas están «instrumentalizando» una sentencia judicial para fomentar el flujo de inmigrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta ante la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma. Marlaska agradeció a las autoridades marroquíes los esfuerzos realizados en los últimos días por sus fuerzas de seguridad, que han impedido miles de intentos de migración irregular. Según este comunicado, Fernando Grande-Marlaska permaneció en contacto permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit , indican desde el ministerio.«No podemos hacer nada». Fueron las palabras de los cuatro guardias civiles que protegían la frontera con Marruecos cuando se vieron desbordados por un millar de jóvenes que cruzaron andando el espigón. En este caso, las autoridades del país vecino no frenaron esta marcha que acabó con carreras de sus protagonistas cuando llegaron a España. «La situación es tercermundista. Estamos desbordados», explica a ABC uno de los agentes de Ceuta que se sienten desamparados por el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. La tranquilidad se esfumó en un instante. Una gran marcha de personas se amontonó en la frontera con Ceuta . «Se abrió la puerta del infierno y comenzó la huida», describe a ABC uno de los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que presenció la escena. Un «éxodo» de jóvenes que llevaban buscando desde hace días entrar en España. «No somos los últimos», avisó uno de ellos a los agentes cuando era preguntado sobre sus datos personales. Esta nueva crisis migratoria en Ceuta se fue gestando poco a poco. Cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la frontera. La Guardia Civil fue avisando de las intenciones y la magnitud de la crisis cuando esta semana se detectó a unas 1.500 personas. La experiencia de los agentes intuía que se estaba hinchando una bomba de relojería que podía no tardar en explotar.Los grupos de jóvenes rechazados se fueron juntando en la zona de Castillejos . Este jueves acudieron en masa a la frontera de Ceuta con los agentes «desbordados» en ambos lados. «Abrieron las puertas del infierno y comenzó la huida. Vinieron miles de jóvenes corriendo como si no hubiera un mañana», explica a ABC uno de los funcionarios que participó en el dispositivo. «Todo varones con edad militar. Parecía una invasión en toda regla», explica el agente. Se da la circunstancia de que hace días bromeaban sobre «a ver cuánto tarda Marruecos en abrir la valla porque no les damos la final del Mundial ». «No sabemos qué ha podido pasar ahora», subraya este antidisturbio. Lo que sí conocen es que hay más jóvenes esperando al otro lado: «No somos los últimos». Esta nueva crisis migratoria se fue gestando poco a poco; cada día las autoridades frenaban a centenares de jóvenes en ambos lados de la fronteraEl trabajo de la UIP con estos grupos es solo de vigilancia de lo que ocurre en el interior del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Los recién llegados tienen un régimen semiabierto y son atendidos por las ONG en todo momento. «La cosa está calmada pero veremos cuando se calienten con el paso de los días», añade.Y es que la permanencia de varios días de todos estos grupos juntos puede suponer una bomba de relojería con incidentes entre ellos o conflictos con los ciudadanos ceutíes. Muchos de ellos han expresado desde el principio a los agentes su «amor» por España. Les trasladaron sus deseos de quedarse en nuestro país y no viajar a otras zonas de Europa.Viaje de MarlaskaSin embargo, España y Marruecos acordaron la entrega lo antes posible de los que entraron ilegalmente. En un comunicado, el Ministerio del Interior destacó la «ejemplar colaboración» de ambos países en todos los ámbitos, incluido en materia migratoria, y ha denunciado que las redes de tráfico de personas están «instrumentalizando» una sentencia judicial para fomentar el flujo de inmigrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará este viernes a Ceuta ante la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma. Marlaska agradeció a las autoridades marroquíes los esfuerzos realizados en los últimos días por sus fuerzas de seguridad, que han impedido miles de intentos de migración irregular. Según este comunicado, Fernando Grande-Marlaska permaneció en contacto permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit , indican desde el ministerio.«No podemos hacer nada». Fueron las palabras de los cuatro guardias civiles que protegían la frontera con Marruecos cuando se vieron desbordados por un millar de jóvenes que cruzaron andando el espigón. En este caso, las autoridades del país vecino no frenaron esta marcha que acabó con carreras de sus protagonistas cuando llegaron a España. «La situación es tercermundista. Estamos desbordados», explica a ABC uno de los agentes de Ceuta que se sienten desamparados por el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. RSS de noticias de espana
Un antidisturbios en Ceuta: «Se abrió la puerta del infierno y comenzó la huida»
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