La demostración de facultades y torería de El Fandi , virtudes que siguen intactas tras 26 años de alternativa, acapararon el protagonismo de la corrida de Miura en el coso de La Merced. A su segundo astado le colocó hasta cinco pares de banderillas, con el permiso de la presidencia, formando un alboroto. Calentó así a los tendidos y redondeó con la faena de muleta su regreso soñado a Huelva , quince años después, desorejando a Membrillero, de 610 kilos en la báscula. «Contento con la tarde, que ha tenido sus puntos buenos y menos buenos. Han faltado cosas que no he encontrado, pero no ha faltado actitud. Le tengo un cariño muy especial a esta plaza desde hace muchos años. La gente ha estado queriendo y nosotros somos los primeros que tenemos que poner. Eso último lo hemos vivido al cien por cien, luego hay matices, mejores o peores, pero estoy contento por haber vivido cosas bonitas después de muchos años», valoraba el diestro granadino. Si sobresalió el poderío de El Fandi, también lo hizo esa capacidad heroica y de superación que distingue siempre a Manuel Escribano como seña de identidad. No tuvo fortuna el diestro de Gerena, que fue invitado a banderillear el primero de la tarde por el granadino (la gentileza se la devolvió el sevillano en el cuarto). Sin embargo, se desequilibró en la cara del toro y sufrió el corte del lóbulo de la oreja izquierda al ser alcanzado por la pezuña del miura. Tras el percance, se fue por su propio pie a la enfermería, lo cosieron y corrió turno. Así se expresaba en declaraciones a Canal Sur TV, ya restablecido, tras dar muerte al primero de su lote. «He tenido mala suerte con la pezuña. Me han cosido y espero que me quede bonita -bromeaba-. Luego he tenido pocas opciones. Se ha caído un par de veces porque quizá lo he tocado un poco más de la cuenta. Ha sido muy reservón, se ha guardado para él, aunque ha obedecido. Una pena que no haya caído rodado con la estocada». En el segundo se vio también una versión de Escribano en estado puro . Todo lo puso el torero una vez más, arrancando cada muletazo en el último tercio. La oreja, sin embargo, no le fue concedida. Sí se llevó una en el esportón Alejandro Conquero, al que evidentemente le falta rodaje, ese poso que dan las corridas para entenderse con los siempre difíciles astados de la divisa de Zahariche. El primero lo brindó al cielo, en memoria de su padre. «Contento por el calor que recibo del público y de mi gente. Ha sido un brindis muy especial para mi padre , era la primera corrida en la que no estaba presente. No he terminado de encontrarme con el toro, pero por momentos he podido disfrutar. Se venía por dentro y por derecho. Un toro peculiar pero agradecido», comentaba el diestro onubense tras cortar la primera oreja de la tarde. Con el sexto no hubo acople posible y en su valoración de la faena el torero fue todo sinceridad: «Tengo sensaciones agridulces. Ha habido momentos con el capote, sobre todo en el primero, en los que me he podido expresar. Me quedo con las ganas de poder haberme expresado y haberle pegado los quince o veinte pases que tenía dentro . Espero que en otra ocasión pueda ser. Que esta haya servido para demostrar algunas cosas y que en la próxima podamos demostrar otras«. La demostración de facultades y torería de El Fandi , virtudes que siguen intactas tras 26 años de alternativa, acapararon el protagonismo de la corrida de Miura en el coso de La Merced. A su segundo astado le colocó hasta cinco pares de banderillas, con el permiso de la presidencia, formando un alboroto. Calentó así a los tendidos y redondeó con la faena de muleta su regreso soñado a Huelva , quince años después, desorejando a Membrillero, de 610 kilos en la báscula. «Contento con la tarde, que ha tenido sus puntos buenos y menos buenos. Han faltado cosas que no he encontrado, pero no ha faltado actitud. Le tengo un cariño muy especial a esta plaza desde hace muchos años. La gente ha estado queriendo y nosotros somos los primeros que tenemos que poner. Eso último lo hemos vivido al cien por cien, luego hay matices, mejores o peores, pero estoy contento por haber vivido cosas bonitas después de muchos años», valoraba el diestro granadino. Si sobresalió el poderío de El Fandi, también lo hizo esa capacidad heroica y de superación que distingue siempre a Manuel Escribano como seña de identidad. No tuvo fortuna el diestro de Gerena, que fue invitado a banderillear el primero de la tarde por el granadino (la gentileza se la devolvió el sevillano en el cuarto). Sin embargo, se desequilibró en la cara del toro y sufrió el corte del lóbulo de la oreja izquierda al ser alcanzado por la pezuña del miura. Tras el percance, se fue por su propio pie a la enfermería, lo cosieron y corrió turno. Así se expresaba en declaraciones a Canal Sur TV, ya restablecido, tras dar muerte al primero de su lote. «He tenido mala suerte con la pezuña. Me han cosido y espero que me quede bonita -bromeaba-. Luego he tenido pocas opciones. Se ha caído un par de veces porque quizá lo he tocado un poco más de la cuenta. Ha sido muy reservón, se ha guardado para él, aunque ha obedecido. Una pena que no haya caído rodado con la estocada». En el segundo se vio también una versión de Escribano en estado puro . Todo lo puso el torero una vez más, arrancando cada muletazo en el último tercio. La oreja, sin embargo, no le fue concedida. Sí se llevó una en el esportón Alejandro Conquero, al que evidentemente le falta rodaje, ese poso que dan las corridas para entenderse con los siempre difíciles astados de la divisa de Zahariche. El primero lo brindó al cielo, en memoria de su padre. «Contento por el calor que recibo del público y de mi gente. Ha sido un brindis muy especial para mi padre , era la primera corrida en la que no estaba presente. No he terminado de encontrarme con el toro, pero por momentos he podido disfrutar. Se venía por dentro y por derecho. Un toro peculiar pero agradecido», comentaba el diestro onubense tras cortar la primera oreja de la tarde. Con el sexto no hubo acople posible y en su valoración de la faena el torero fue todo sinceridad: «Tengo sensaciones agridulces. Ha habido momentos con el capote, sobre todo en el primero, en los que me he podido expresar. Me quedo con las ganas de poder haberme expresado y haberle pegado los quince o veinte pases que tenía dentro . Espero que en otra ocasión pueda ser. Que esta haya servido para demostrar algunas cosas y que en la próxima podamos demostrar otras«. RSS de noticias de cultura
La demostración de facultades y torería de El Fandi, virtudes que siguen intactas tras 26 años de alternativa, acapararon el protagonismo de la corrida de Miura en el coso de La Merced. A su segundo astado le colocó hasta cinco pares de banderillas, con … el permiso de la presidencia, formando un alboroto. Calentó así a los tendidos y redondeó con la faena de muleta su regreso soñado a Huelva, quince años después, desorejando a Membrillero, de 610 kilos en la báscula. «Contento con la tarde, que ha tenido sus puntos buenos y menos buenos. Han faltado cosas que no he encontrado, pero no ha faltado actitud. Le tengo un cariño muy especial a esta plaza desde hace muchos años. La gente ha estado queriendo y nosotros somos los primeros que tenemos que poner. Eso último lo hemos vivido al cien por cien, luego hay matices, mejores o peores, pero estoy contento por haber vivido cosas bonitas después de muchos años», valoraba el diestro granadino.
Si sobresalió el poderío de El Fandi, también lo hizo esa capacidad heroica y de superación que distingue siempre a Manuel Escribano como seña de identidad. No tuvo fortuna el diestro de Gerena, que fue invitado a banderillear el primero de la tarde por el granadino (la gentileza se la devolvió el sevillano en el cuarto). Sin embargo, se desequilibró en la cara del toro y sufrió el corte del lóbulo de la oreja izquierda al ser alcanzado por la pezuña del miura. Tras el percance, se fue por su propio pie a la enfermería, lo cosieron y corrió turno.
Así se expresaba en declaraciones a Canal Sur TV, ya restablecido, tras dar muerte al primero de su lote. «He tenido mala suerte con la pezuña. Me han cosido y espero que me quede bonita -bromeaba-. Luego he tenido pocas opciones. Se ha caído un par de veces porque quizá lo he tocado un poco más de la cuenta. Ha sido muy reservón, se ha guardado para él, aunque ha obedecido. Una pena que no haya caído rodado con la estocada». En el segundo se vio también una versión de Escribano en estado puro. Todo lo puso el torero una vez más, arrancando cada muletazo en el último tercio. La oreja, sin embargo, no le fue concedida.
Sí se llevó una en el esportón Alejandro Conquero, al que evidentemente le falta rodaje, ese poso que dan las corridas para entenderse con los siempre difíciles astados de la divisa de Zahariche. El primero lo brindó al cielo, en memoria de su padre. «Contento por el calor que recibo del público y de mi gente. Ha sido un brindis muy especial para mi padre, era la primera corrida en la que no estaba presente. No he terminado de encontrarme con el toro, pero por momentos he podido disfrutar. Se venía por dentro y por derecho. Un toro peculiar pero agradecido», comentaba el diestro onubense tras cortar la primera oreja de la tarde.
Con el sexto no hubo acople posible y en su valoración de la faena el torero fue todo sinceridad: «Tengo sensaciones agridulces. Ha habido momentos con el capote, sobre todo en el primero, en los que me he podido expresar. Me quedo con las ganas de poder haberme expresado y haberle pegado los quince o veinte pases que tenía dentro. Espero que en otra ocasión pueda ser. Que esta haya servido para demostrar algunas cosas y que en la próxima podamos demostrar otras«.
