La actual debilidad política del Gobierno que impide aprobar presupuestos, reformas o incluso convalidar decretos es un claro lastre para la economía española, según coinciden todas las agencias de calificación que examinan a España y limitan por eso sus mejoras de rating.
Sólo la europea Scope optó el viernes por mejorar la calificación, pero para llegar al notable bajo que ya asignaban al Estado el resto de agencias
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La actual debilidad política del Gobierno que impide aprobar presupuestos, reformas o incluso convalidar decretos es un claro lastre para la economía española, según coinciden todas las agencias de calificación que examinan a España y limitan por eso sus mejoras de rating.
El último examen se produjo en la noche del pasado viernes y era relevante por si se producían buenas noticias. Los mercados de deuda se encuentran en tensión y los gobiernos tienen que ofrecer más interés para poder colocar sus bonos, así que los países que consiguen mejoras de rating reciben un alivio para navegar por un mar cada vez más agitado.
Tres agencias revisaron la calificación de España, pero las dos más importantes, Standard&Poor’s y Fitch decidieron no hacer cambios, mientras que la más pequeña, la europea Scope, sí optó afortunadamente por una mejora de nota. Pasa a España de A a A+, que equivale a un notable bajo ya concedido previamente a Malta, Bulgaria o Eslovenia.
Normalmente los gobiernos no comentan cambios en las agencias pequeñas y se centran en los de las tres líder Moody’s, S&P y Fitch, pero el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, hizo pública inmediatamente la decisión de Scope que tomó como «muestra de la fortaleza y modernización de la economía española».
Sin embargo, esa misma noche, S&P y Fitch decidieron hacer lo mismo que Moody’s, que ya declinó el pasado julio elevar el rating de España. Las tres lo mantienen también en un notable bajo (A+, A y A3, respectivamente) que es mejor que hace dos años, pero lejos de la triple Adel pasado. ¿Por qué, si, como aseguró el Ministerio de Economía en la noche del viernes, «España lidera el crecimiento entre los principales socios de la zona del euro gracias a una política económica del Gobierno muy diferente a la etapa anterior»?
Fitch ya advirtió en su última revisión del pasado 13 de marzo que sólo mejoraría la calificación si «hay una reducción del bloqueo político que mejore la capacidad del Gobierno para aprobar y ejecutar una estrategia de política fiscal creíble y otras reformas». También S&P avisó en su último examen el pasado año de que «el bloqueo político de España frena el impulso de las políticas públicas. No se ha aprobado ningún presupuesto desde 2023, lo que ha dado lugar a un ajuste fiscal moderado a pesar del sólido crecimiento económico». «En cambio, el impulso político se ha centrado en concesiones a los partidos regionales, como la ley de amnistía para los líderes secesionistas catalanes y la condonación de deuda regional, con el fin de mantener el apoyo a la coalición de Gobierno», agregó en duro diagnóstico sobre a qué da prioridad Pedro Sánchez.
En cuanto a la mencionada Moody’s mantuvo el pasado julio la calificación en A3 porque, entre otros factores, «la fragmentación política ha provocado un aumento significativo en el uso de decretos que emanan directamente del poder ejecutivo y ha generado una incertidumbre política que podría estar frenando la inversión».
Incluso Scope, la única que ha mejorado nota en el último año, incide en que «la elevada fragmentación parlamentaria de España y la debilidad del Gobierno en minoría se traducen en un alto nivel de incertidumbre política, lo que lastra el impulso reformista y la capacidad del Gobierno para responder con rapidez a las perturbaciones económicas. La actual crisis migratoria en Ceuta está debilitando aún más la posición del Gobierno». No apuesta porque apruebe Presupuestos para 2027.
Sánchez puede presumir de que la prima de riesgo de España está mejor que la de Francia, por el mayor déficit y deuda que arrastra el saliente Emmanuel Macron en vísperas de las peligrosas elecciones presidenciales de 2027. Grecia y Portugal también están peor. Pero hay un contrapunto y es que Portugal acaba de conseguir en Fitch el hito de adelantar a España en calificación de solvencia por primera vez en el siglo en premio a su mejor gestión con las cuentas públicas. Su prima de riesgo es sistemáticamente mejor que su vecina.
¿Importa esto? Cada vez más, porque los mercados se empiezan a tomar cada vez más en serio si los Estados van a poder devolver deuda en un escenario de más inflación y gasto militar. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, no está logrando sujetar el encarecimiento de sus bonos y en Europa, los bunds alemanes han alcanzado su nivel más alto desde 2011, al tiempo que los franceses están en su máximo desde 2008.
Mientras, el Gobierno no sólo se prepara para incumplir por cuarto año consecutivo el plazo legal para presentar Presupuestos, sino que avanza hacia una nueva derrota parlamentaria al no lograr mayoría ni para convalidar su ley de lobbies, exigida por Bruselas para conceder fondos europeos. La precipitada redacción estival del Ministerio de Óscar López para no perder cientos de millones de fondos ha provocado que incluso UGT y CCOO llamen a tumbar el decreto. Cada vez más bloqueo político.
La efeméride/NI SÁNCHEZ NI PUENTE VOTARON
Cuatro meses después de que el Tribunal de Cuentas aprobara un año más la Cuenta General del Estado -esta vez la de 2024- el órgano fiscalizador que preside Enriqueta Chicano entra en territorio inexplorado. El Parlamento tumba por primera vez su dictamen y fuerza al Tribunal de Cuentas a reexaminar las últimas cuentas del Estado y pronunciarse nuevamente teniendo en cuenta las carencias reprochadas. Entre ellas, la de no ser más crítico con el uso de fondos europeos para pagar pensiones y los enjuagues que implica no presentar Presupuestos del Estado ningún año. El propio Pedro Sánchez pareció saber que no sería un gran día en Las Cortes y ni él ni Óscar Puente participaron en la votación dejando aún más en minoría al PSOE. Chicano deberá ahora reunir a su consejo y acata la resolución: «Somos respetuosos con las Cámaras».
El personaje/ GANUZA, SIN LA OPOSICIÓN
«Absoluta independencia». Eso prometió el nuevo presidente de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia, Juan José Ganuza, en su toma de posesión presidida por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, al que agradeció personalmente su nombramiento. Pese a ser un órgano teóricamente independiente del Estado, no hubo asistentes de la oposición en consonancia con que Cuerpo no ha ofrecido ni un puesto en el nuevo consejo al PP, pese a que es una renovación de seis años. El tiempo dirá si Ganuza, de respetado currículum, cumplirá su promesa, pero con su toma de posesión se cierra un insalubre círculo con ninguna renovación de órganos reguladores en España que haya sido fruto de consenso: ni el Banco de España, ni CNMC, ni CNMV ni CSN, entre otros.
Para seguir/EL DECLIVE EUROPEO
Mientras EEUU debate sobre el poder de la IA, Europa se mueve en una pantalla anterior. La asociación de grandes grupos europeos (ERT) publica un desolador informe titulado Europa no puede esperar sobre cómo se estanca la inversión en innovación desde 2020 mientras sube más de un 60% en EEUU. Uno de sus dirigentes, el CEO de Nokia, Justin Hotard, subraya que «la soberanía empieza por la competitividad y para eso hace falta escala». ERT pide en la UE «mercados integrados y entornos regulatorios y de propiedad intelectual coherentes con el principio de que lo que se apruebe una vez, se pueda vender en todas partes» . También atraer talento mundial con un visado único y apostar por «un número limitado de clústeres estratégicos». De los 25 que destacan en Europa, solo resaltan uno en España: el de Bilbao de energía limpia.
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