Benjamin Netanyahu ha decidido plantar cara a Donald Trump en uno de los asuntos más delicados e importantes de la fase de posguerra de Gaza. El primer ministro israelí rechazó este domingo el plan de 15 puntos amparado y defendido por Washington para lograr el desarme del grupo terrorista Hamás a cambio de la retirada de las tropas israelíes del enclave. La discrepancia no reside tanto en el objetivo final como en el orden de los pasos. Israel exige primero las armas, pero Hamás reclama primero la retirada.«Israel no acepta el documento de quince puntos», afirmó Netanyahu al comienzo de la reunión semanal de su Gobierno, según informa la oficina del primer ministro. El dirigente israelí dejó claro que no permitirá una salida del Ejército basada en promesas o fórmulas ambiguas. Exige un desarme real, verificable y completo: armas pesadas, armas ligeras y cualquier capacidad militar que permita a Hamás reconstruir su poder en Gaza.El rechazo supone un serio revés para Trump , que había presentado el acuerdo como un avance histórico hacia una paz duradera. El presidente estadounidense anunció a finales de julio que su Junta de la Paz había logrado encarrilar el desarme completo de Hamás y del resto de grupos armados. Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca ocultaba una diferencia fundamental que nunca quedó resuelta: quién debe dar el primer paso.El texto concedía a Israel y Hamás un plazo de catorce días para acordar el calendario y los mecanismos de aplicación. Según la propuesta, las armas entregadas quedarían bajo la custodia del llamado Comité Nacional para la Administración de Gaza, integrado supuestamente por tecnócratas palestinos. Sobre el papel, el sistema permitiría avanzar simultáneamente hacia la desmilitarización del territorio y la retirada israelí. En la práctica, ninguna de las partes confía en que la otra cumpla después de haber cedido su principal instrumento de presión.Hamás reiteró este domingo su adhesión al plan, pero insiste en que es Israel quien debe poner fin primero a su campaña militar. Netanyahu sostiene exactamente lo contrario. A su juicio, una retirada previa permitiría al grupo reorganizarse, esconder armamento y presentar simples gestos simbólicos como un desarme efectivo.Desconfianza total en GazaEl primer ministro reconoció que mantiene conversaciones con Washington. Algunas propuestas estadounidenses son aceptables, dijo, pero otras no. El mensaje estaba dirigido tanto a Trump como a sus socios de Gobierno. Israel considera a Estados Unidos su aliado más importante, pero no aceptará decisiones que, según Netanyahu, comprometan su seguridad. Esto es un enfrentamietno con Trump, que en semanas recientes ya ha dado señales de que está acabando su paciencia con Netanyahu.La presión interna tampoco deja margen para grandes concesiones. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, advirtió que el Ejército israelí no debe retirarse «ni un milímetro» de Gaza antes de que Hamás entregue sus armas. Para el sector más duro de la coalición, la desaparición militar y política del grupo continúa siendo el objetivo central de la guerra.El plan introduce además una cuestión todavía más peliaguda. El documento promete crear las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación palestina y la eventual formación de un Estado. Netanyahu volvió a cerrar esa puerta con absoluta claridad: mientras él continúe al frente del Gobierno, dijo, no habrá un Estado palestino. El primer ministro israelí ha oscilado entre negar la creación de un Estado palestino y negarlo de entrada, sin aclarar qué sucedería con Cisjordania y Gaza. El documento promete crear las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación palestina y la eventual formación de un EstadoEl choque evidencia los límites de la influencia estadounidense. Trump puede presionar a Netanyahu, ofrecer incentivos y reclamar una victoria diplomática, pero no puede eliminar la desconfianza acumulada tras años de guerra, secuestros y negociaciones fallidas.Así, el supuesto acuerdo histórico de Trump se encuentra atrapado en el mismo dilema que ha bloqueado anteriores iniciativas, pero en un contexto de creciente tensión entre Washington y Jerusalén. Hamás teme desarmarse y quedar a merced de Israel, pero Israel teme retirarse y comprobar después que Hamás conserva su arsenal oculto. El problema para esta solución negociada por Trump el año pasado es que mientras nadie esté dispuesto a avanzar primero, la paz seguirá siendo una declaración solemne sin traducción sobre el terreno.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha rechazado este domingo el plan de 15 puntos para la Franja de Gaza impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y ha afirmado que sus tropas no se retirarán del enclave palestino hasta que el Movimiento de … Resistencia Islámica (Hamás) se haya desarmado por completo.
«Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las Fuerzas de Defensa de Israel no realizarán ninguna retirada hasta el desarme de Hamás. Y cuando digo ‘desarme de Hamás’, me refiero tanto a las armas pesadas como las no pesadas: todas las armas», ha afirmado en un vídeo publicado en redes sociales.
El primer ministro israelí ha afirmado que están dialogando con la parte estadounidense tras rechazar el acuerdo, que había sido aceptado por Hamás y otras milicias palestinas armadas. «Tienen ideas; algunas de ellas nos son aceptables y otras no y sabemos cómo mantenernos firmes ante estas cosas», ha argüido.
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«La existencia de Israel y la seguridad de todos los ciudadanos de Israel no están sujetas a negociación. Nos mantenemos firmes en estos intereses», ha expresado, agregando además que sus fuerzas seguirán frustrando las «amenazas» existentes contra Israel y sus ciudadanos.
Asimismo, Netanyahu ha reiterado que mientras que él sea primer ministro no habrá un Estado palestino. «Ni Gaza ni en Judea y Samaria (Cisjordania). Ni ‘Fatahistán’ ni ‘Hamastán’», ha señalado, en alusión al partido del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y a Hamás.
«Un gran aprecio por Trump»
El primer ministro israelí ha afirmado que siente «un gran aprecio» por Trump. «Es uno de nuestros grandes amigos en la Casa Blanca. Aprecio mucho la asociación histórica con Estados Unidos contra los intentos de Irán de armarse con armas nucleares. Y quiero enfatizar nuevamente: con acuerdo o sin acuerdo, mientras yo sea primer ministro, Irán no tendrá armas nucleares», ha sentenciado.
Así, ha reiterado que harán «todo lo necesario» para garantizar la seguridad de Israel y eso es algo que ha demostrado «una y otra vez»: con la entrada en Rafá en el enclave palestino, con el control del corredor de Filadelfia, situado en el lado palestino de la frontera entre Gaza y Egipto, o cuando sus fuerzas entraron en Líbano y pudieron eliminar al jefe del partido-milicia chií libanés Hezbolá, Hasán Nasralá.
«Irán ataca a todos los países de la región, incluso fuera de ella, pero hay un país que no ataca: el Estado de Israel. Hasta ahora no ha atacado y podría hacerlo, pero ¿por qué han pasado tantas semanas y no nos está atacando? Porque sabe el golpe devastador que le infligiremos si lo hace», ha dicho.
Esto se produce después de que el director general de la Junta de Paz para Gaza, el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, confirmara que el Gobierno de Israel, a través de su gabinete de seguridad encabezado por Netanyahu, había dado ‘luz verde’ a la entrada en Gaza de la Fuerza Internacional de Estabilización, la misión de paz organizada por el propio Trump.
El primer ministro israelí recibió recientemente a Mladenov, quien había solicitado que Israel detuviera sus ataques contra el enclave palestino con el fin de que concluyeran las negociaciones con Hamás para poner en marcha las fases del acuerdo.
Israel no se opone en principio a que una fuerza multinacional liderada por la Fuerza Internacional entre a Gaza para asumir labores de control y seguridad civil, si bien sí ha rechazado retirarse del enclave palestino mientras no se haya completado previamente el desarme total de Hamás.
Hamás manifiesta su respado al plan
En su primera respuesta al anuncio de Netanyahu, Hamás ha asegurado que sigue plenamente comprometido con el plan estadounidense aunque ha vuelto a matizar que sigue esperando que se concreten los plazos exactos que regularían tanto su desarme como la retirada israelí.
«Reiteramos nuestra seriedad a la hora de participar de forma responsable en la implementación de lo acordado en los quince puntos, y de establecer un calendario claro para su aplicación», ha respondido Hamás en un comunicado publicado por ‘Filastin’, su diario afín.
Hamás insiste en que la prioridad, ahora mismo, es la de «garantizar la plena implementación del acuerdo, incluidas todas sus etapas y requisitos, que conduzca a un cese completo de las hostilidades y el fin de la agresión» así como «la finalización de la retirada, la apertura de los cruces, la entrada de ayuda y suministros de refugio y el inicio del proceso de reconstrucción».
Por todo ello, el movimiento islamista palestino pide «mediadores, garantes y a la Junta de Paz» que «asuman sus responsabilidades, garanticen el compromiso de todas las partes con los acuerdos alcanzados y prevengan cualquier violación o incumplimiento que pueda perturbar el proceso de implementación o socavar el acuerdo de alto el fuego».
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