Mucha pena

Nunca había ido en helicóptero. Me hizo ilusión ir por primera vez y me emocionó estar en África. Me hospedé en el Hotel La Muralla y paseé por las calles de Ceuta. Vi los mismos comercios que en la península y tuve la agradable sensación de estar en otro continente y a la vez en mi casa.

 Nunca había ido en helicóptero. Me hizo ilusión ir por primera vez y me emocionó estar en África. Me hospedé en el Hotel La Muralla y paseé por las calles de Ceuta. Vi los mismo  

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Nunca había ido en helicóptero. Me hizo ilusión ir por primera vez y me emocionó estar en África. Me hospedé en el Hotel La Muralla y paseé por las calles de Ceuta. Vi los mismos comercios que en la península y tuve la agradable sensación de estar en otro continente y a la vez en mi casa.

Sigo, como es natural, con mucha preocupación, los acontecimientos de estos días. Una vez más, Marruecos se porta mal con España. Recuerdo perfectamente la marcha verde, en la que, aprovechando que Franco estaba agonizando, 350.000 personas, con militares camuflados, empezaron a andar y no pararon hasta ocupar el Sáhara español y quedárselo.

Ahora hay más violencia. Me da pena ver a la corresponsal de nuestra televisión cumplir con su deber mientras por detrás los invasores gritan y le molestan, amenazadores.

Los invasores han entrado a miles. 60.000 en una ciudad de 83.000. Tantos miles y tan agresores que los ceutíes, españoles de verdad, se han tenido que encerrar en sus casas, y no han podido comprar alimentos, poner gasolina, ni vivir, en una palabra.

Muchos invasores han venido nadando. Unos 67 se han ahogado, en lo que algunos medios han calificado como la mayor tragedia de estos años. Pero no podemos olvidar que los que se han ahogado venían a ocupar una tierra que no era suya. Estas personas pretendían robarnos lo nuestro, y se ahogaron. Me dan pena. Me dan mucha pena y rezo por ellos, que es lo único que puedo hacer. Pero la culpa no fue nuestra. Ahora, muchos invasores están volviendo a Marruecos, momento que aprovecha nuestro ministro del Interior, el inefable Marlaska, para decir que se ha vuelto a la normalidad. Marlaska debería comprarse un diccionario de la Real Academia, en el que define lo normal como «lo que se halla en estado natural» y Ceuta no está todavía en estado natural.

Sánchez está cansado. Tiene muy mala cara. Pero me parece, Pedro, que todavía no tenías que irte de vacaciones.

Todos están cansados.

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