Más que seis silencios

Agosto llegó a Las Ventas con buen ambiente para las fechas veraniegas, y con una tarde perfecta para torear: ni una gota de aire soplaba, aunque en el tendido se habría agradecido alguna rachilla, entre toro y toro si eso. ¡Qué calor ! La lástima es que la terna no pudo disfrutar de la calma chicha, porque la corrida tampoco salió muy allá. Aunque fue más interesante que los seis silencios (con algunas palmas en el último) que indica la reseña.Especialmente en el primer capítulo, que a la larga fue el mejor toro de la noche . Y eso que Pelotito no pudo mansear más los primeros tercios, pero se vino arriba en la muleta y fue más que interesante. Antes, había quitado Alejandro Mora por buenas verónicas como carta de presentación, y después ningún espada perdonó un quite. Además, cada uno con una vuelta del capote distinta: Adame en azul, el extremeño en blanco -roto, como el de Juan Ortega-, y Peñaranda en amarillo -tradicional-. Como si fueran la bandera canaria.Tras brindar al público, Luis David se pasó incontables veces al toro por la espalda, en un comienzo que era una declaración de intenciones. Después, el toro pasó a repetir con codicia y transmisión por la diestra. Al natural se salía más suelto y le costaba más entregarse, aunque, cuando el hidrocálido le dejó la muleta puesta por ahí, logró enjaretarle una serie buena. Y con emoción iba por el pitón bueno. Estuvo correcto y valiente el mexicano, aunque le faltó apretarle al animal y también templarlo más: en cuanto le tocaba mínimamente, el valdefresno se descomponía.A portagayola se fue el mexicano para recibir al cuarto, con más intención que acierto: Cardilisto salió recto como una bala, y Luis David tuvo que hacer el cuerpo a tierra. Una bonita media logró dejar Adame en el quite pero el desclasado toro le desarmó, por lo que por el palo de chicuelo volvió a intentarlo. Como toda la corrida, el toro no puso las cosas fáciles en el segundo tercio. En la muleta, durante la tercera serie el animal cantó la gallina, así que la faena tuvo que trascurrir en las tablas, dejándole el engaño siempre puesto el mexicano, y con todo el animal venga a mirar al callejón. Una serie, un poquito más en el tercio, tuvo mucho mérito, aunque acabó alargando demasiado la labor. Con el toro completamente pegado a tablas, dejó una estocada contraria recibiendo. Luis David comienza por espaldinas ante el primero Tania SieiraEl que chocó con el lote más bruto fue Alejandro Peñaranda, torero que sobresale por su poder, como se vio en el sexto. Intentó centrarlo, ya que había ido a su bola durante la lidia, doblándose con él durante la huida del animal. De primeras, en los medios, el toro le miraba como si aquello no fuera con él. Pero peor fue cuando decidió ir: embestía muy descompuesto, colándosele incluso en alguna ocasión. Qué desagradable era, y llevaba la cara por encima del estaquillador. Había que estar ahí de verdad, como estuvo Alejandro, porque era para pasar un mal rato. Muy bruto fue también el tercero, que ya apretó hacia los adentros de salida, e iba incierto los primeros tercios. Así continuó tras el inicio por Peñaranda rodilla en tierra. Además pegada un feo gañafón al final de cada muletazo, desluciendo lo poco bueno que le permitía hacer a Alejandro, que le presentaba siempre la muleta puesta. En un cabezazo le partió el estaquillador de la muleta, y cada vez tardeaba más en ir. Lo mejor, la estocada. Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 6 de agosto de 2026. Entrada: 7.053 espectadores. Toros de José Enrique Fraile de Valdefresno. Luis David, de blanco y plata. Tres pinchazos, media y tres descabellos (silencio). Estocada contraria (palmas). Alejandro Mora, de blanco y oro. Dos pinchazos y estocada que hace guardia (silencio). Estocada desprendida (silencio). Alejandro Peñaranda, de grana y oro. Pinchazo y estocada tendida (silencio). Estocada (silencio).Algo se empleó el segundo en el caballo, pero con más rabieta que bravura, rajándose ya en el quite por chicuelinas de Peñaranda. Tras brindar a los presentes, se lo sacó con torería Alejandro Mora, exactamente como habría hecho su tío, andándole hacia los medios. Pero poco más pudo hacer. El animal era muy deslucido. Acertadamente breve estuvo el extremeño. «El problema es que no ha sido ni malo», resumía Rafael González. Pues eso. Durante la lidia del quinto, se tropezó Alejandro Mora cuando llevaba al toro al caballo, pero gracias a Dios no pasó a mayores, por la nobleza del animal, que poco más tuvo. Además, salió del peto con la punta el pitón derecho partida, y se le notaba molesto. Pero no hubo una palma de protesta, así que se mantuvo en el ruedo. En la pañosa, por arriba no quería nada, pero si le bajaba la muleta, se caía, y cada vez tenía menos recorrido. «Na, visto para sentencia», se escuchó. Así era. No alargó de más el cacereño. Agosto llegó a Las Ventas con buen ambiente para las fechas veraniegas, y con una tarde perfecta para torear: ni una gota de aire soplaba, aunque en el tendido se habría agradecido alguna rachilla, entre toro y toro si eso. ¡Qué calor ! La lástima es que la terna no pudo disfrutar de la calma chicha, porque la corrida tampoco salió muy allá. Aunque fue más interesante que los seis silencios (con algunas palmas en el último) que indica la reseña.Especialmente en el primer capítulo, que a la larga fue el mejor toro de la noche . Y eso que Pelotito no pudo mansear más los primeros tercios, pero se vino arriba en la muleta y fue más que interesante. Antes, había quitado Alejandro Mora por buenas verónicas como carta de presentación, y después ningún espada perdonó un quite. Además, cada uno con una vuelta del capote distinta: Adame en azul, el extremeño en blanco -roto, como el de Juan Ortega-, y Peñaranda en amarillo -tradicional-. Como si fueran la bandera canaria.Tras brindar al público, Luis David se pasó incontables veces al toro por la espalda, en un comienzo que era una declaración de intenciones. Después, el toro pasó a repetir con codicia y transmisión por la diestra. Al natural se salía más suelto y le costaba más entregarse, aunque, cuando el hidrocálido le dejó la muleta puesta por ahí, logró enjaretarle una serie buena. Y con emoción iba por el pitón bueno. Estuvo correcto y valiente el mexicano, aunque le faltó apretarle al animal y también templarlo más: en cuanto le tocaba mínimamente, el valdefresno se descomponía.A portagayola se fue el mexicano para recibir al cuarto, con más intención que acierto: Cardilisto salió recto como una bala, y Luis David tuvo que hacer el cuerpo a tierra. Una bonita media logró dejar Adame en el quite pero el desclasado toro le desarmó, por lo que por el palo de chicuelo volvió a intentarlo. Como toda la corrida, el toro no puso las cosas fáciles en el segundo tercio. En la muleta, durante la tercera serie el animal cantó la gallina, así que la faena tuvo que trascurrir en las tablas, dejándole el engaño siempre puesto el mexicano, y con todo el animal venga a mirar al callejón. Una serie, un poquito más en el tercio, tuvo mucho mérito, aunque acabó alargando demasiado la labor. Con el toro completamente pegado a tablas, dejó una estocada contraria recibiendo. Luis David comienza por espaldinas ante el primero Tania SieiraEl que chocó con el lote más bruto fue Alejandro Peñaranda, torero que sobresale por su poder, como se vio en el sexto. Intentó centrarlo, ya que había ido a su bola durante la lidia, doblándose con él durante la huida del animal. De primeras, en los medios, el toro le miraba como si aquello no fuera con él. Pero peor fue cuando decidió ir: embestía muy descompuesto, colándosele incluso en alguna ocasión. Qué desagradable era, y llevaba la cara por encima del estaquillador. Había que estar ahí de verdad, como estuvo Alejandro, porque era para pasar un mal rato. Muy bruto fue también el tercero, que ya apretó hacia los adentros de salida, e iba incierto los primeros tercios. Así continuó tras el inicio por Peñaranda rodilla en tierra. Además pegada un feo gañafón al final de cada muletazo, desluciendo lo poco bueno que le permitía hacer a Alejandro, que le presentaba siempre la muleta puesta. En un cabezazo le partió el estaquillador de la muleta, y cada vez tardeaba más en ir. Lo mejor, la estocada. Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 6 de agosto de 2026. Entrada: 7.053 espectadores. Toros de José Enrique Fraile de Valdefresno. Luis David, de blanco y plata. Tres pinchazos, media y tres descabellos (silencio). Estocada contraria (palmas). Alejandro Mora, de blanco y oro. Dos pinchazos y estocada que hace guardia (silencio). Estocada desprendida (silencio). Alejandro Peñaranda, de grana y oro. Pinchazo y estocada tendida (silencio). Estocada (silencio).Algo se empleó el segundo en el caballo, pero con más rabieta que bravura, rajándose ya en el quite por chicuelinas de Peñaranda. Tras brindar a los presentes, se lo sacó con torería Alejandro Mora, exactamente como habría hecho su tío, andándole hacia los medios. Pero poco más pudo hacer. El animal era muy deslucido. Acertadamente breve estuvo el extremeño. «El problema es que no ha sido ni malo», resumía Rafael González. Pues eso. Durante la lidia del quinto, se tropezó Alejandro Mora cuando llevaba al toro al caballo, pero gracias a Dios no pasó a mayores, por la nobleza del animal, que poco más tuvo. Además, salió del peto con la punta el pitón derecho partida, y se le notaba molesto. Pero no hubo una palma de protesta, así que se mantuvo en el ruedo. En la pañosa, por arriba no quería nada, pero si le bajaba la muleta, se caía, y cada vez tenía menos recorrido. «Na, visto para sentencia», se escuchó. Así era. No alargó de más el cacereño.  RSS de noticias de cultura

Agosto llegó a Las Ventas con buen ambiente para las fechas veraniegas, y con una tarde perfecta para torear: ni una gota de aire soplaba, aunque en el tendido se habría agradecido alguna rachilla, entre toro y toro si eso. ¡Qué calor! La … lástima es que la terna no pudo disfrutar de la calma chicha, porque la corrida tampoco salió muy allá. Aunque fue más interesante que los seis silencios (con algunas palmas en el último) que indica la reseña.

 

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