Miguel Ríos, abucheado en un concierto en Marbella por ponerse un pañuelo palestino

Miguel Ríos reapareció anoche en Marbella dentro del festival Starlite tras la grave caída que tuvo en junio y de la que él mismo parafraseó: «Me podía haber matado. Caí en las escaleras de espaldas y me hice un chichón increíble. Estoy feliz de poder contarlo».

 Algunos de los asistentes a su actuación en Starlite le abuchearon: «Venimos a oírte cantar, no a hacer política». Él respondió: «Yo no voy a callarme». Atemperó los ánimos con el ‘Himno a la alegría’  

Miguel Ríos reapareció anoche en Marbella dentro del festival Starlite tras la grave caída que tuvo en junio y de la que él mismo parafraseó: «Me podía haber matado. Caí en las escaleras de espaldas y me hice un chichón increíble. Estoy feliz de poder contarlo».

A sus 82 años, el granadino sigue con la misma energía que definen los más de 60 años de su trayectoria encima de los escenarios. Con su gira El último vals, se explayó en su tierra con temas que ya son leyenda como Todo a pulmón o Santa Lucía.

El público le acogió con júbilo y cantó todas sus canciones. Pero los ánimos se caldearon cuando el concierto tocaba a su fin y el cantante se enfundó, en el cuello, una «pañoleta gazatí», para pedir el «No a la guerra». «La crónica de los horrores que asolan al planeta Tierra hay que pararla. Todos y todas sabemos quiénes son los malos en esta tragedia y dónde están los buenos, los que padecen esta locura que estamos viviendo. No nos escondamos, hay que parar el fascismo porque volveremos a lo de antes». Y fue en ese momento cuando parte del público empezó a abuchearle. Incluso desde las primeras filas empezaron a gritarle: «Aquí hemos venido a escucharte cantar y no hacer política».

Entonces Miguel, abandonando «el buenismo» que le caracterizó desde los primeros acordes del concierto, le dijo: «Si esto no te gusta ¿por qué has venido, tío? Yo no pienso callarme«. Y así dio paso a Oración, el poema de Luis García Montero, con el que subrayó: «Lo compuso para parar la guerra de Irak del 2003 y nos sirve ahora, para que este genocidio que está pasando se acabe». Y así siguió con su letanía de «… Porque renunciéis a vuestra guerra, yo renuncio a mis dudas, que son parte de mí, como la luz amarga es parte del otoño. Y escribo Dios, justicia, mundo. Y os pido caridad. Os lo suplico. Oídme». El músico granadino quiso reiterar que la historia se repite y es importante recordar el espíritu de las movilizaciones contra la invasión de Irak. En el concierto no faltaron las críticas a Donald Trump, al que responsabilizó de alimentar la escalada bélica. El intérprete atemperó los ánimos del público, tras este altercado, con su ya mítico Himno de la alegría, recalcando con énfasis: «…Vive soñando, el nuevo sol, en que los hombres volverán a ser hermanos».

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

Noticias Similares