Matt Damon ha revelado el motivo por el que no acudió a la ceremonia de los Oscar de 2024, una de las noches más importantes para el equipo de Oppenheimer, protagonizado por el actor: su mujer, Luciana Barroso, había sufrido un aneurisma cerebral (una dilatación anormal de la pared de una arteria del cerebro que puede provocar una hemorragia si se rompe) y tuvo que ser operada apenas una semana antes de la gala. El intérprete ha hablado ahora por primera vez de aquel episodio, que el matrimonio había mantenido en privado, en una entrevista concedida a la revista GQ.
El actor ha contado por primera vez el problema de salud que atravesó Luciana Barroso en 2024 y que le impidió asistir a la gala en la que ‘Oppenheimer’ se convirtió en la gran triunfadora. La pareja lleva más de 20 años casada y tiene cuatro hijas.
Matt Damon ha revelado el motivo por el que no acudió a la ceremonia de los Oscar de 2024, una de las noches más importantes para el equipo de Oppenheimer, protagonizado por el actor: su mujer, Luciana Barroso, había sufrido un aneurisma cerebral (una dilatación anormal de la pared de una arteria del cerebro que puede provocar una hemorragia si se rompe) y tuvo que ser operada apenas una semana antes de la gala. El intérprete ha hablado ahora por primera vez de aquel episodio, que el matrimonio había mantenido en privado, en una entrevista concedida a la revista GQ.
«Tuvimos un momento muy aterrador cuando mi esposa sufrió un aneurisma cerebral. Gracias a Dios, está perfectamente bien, pero le operaron del cerebro la semana anterior a los Oscar», ha explicado. La intervención coincidió con los días previos a la ceremonia en la que la película de Christopher Nolan consiguió siete estatuillas, entre ellas las de mejor película y mejor director.
Ante aquella situación, decidió quedarse en casa para acompañarla durante su recuperación. Sin embargo, aunque no asistieron a la entrega de premios, sí acudieron a la fiesta posterior por iniciativa de Luciana. «Fue la primera noche que se sintió lo suficientemente bien como para levantarse y recuperó su energía. Me sorprendió, se puso un vestido y fuimos a la fiesta posterior», ha recordado.
La decisión no fue casual. Había una anécdota de su pasado que ninguno de los dos había olvidado. En 2007, cuando Infiltrados, de Martin Scorsese, ganó el Oscar a mejor película, el protagonista de El caso Bourne tampoco estuvo presente en la ceremonia. Por entonces se encontraba trabajando en el rodaje de El ultimátum de Bourne y vivía en Miami con su esposa, con quien acababa de tener a su hija Isabella.
Aquella noche siguieron los premios desde la cama, especialmente pendientes de que Scorsese consiguiera el reconocimiento a mejor director. Cuando Infiltrados también se llevó el galardón a mejor película, el actor se arrepintió de no haber viajado a Los Ángeles. «Me giré hacia Lucy y le dije: ‘Mierda, deberíamos estar allí'», ha contado. En las semanas posteriores recibió numerosas llamadas de compañeros que no entendían su ausencia.
Luciana recordaba perfectamente aquel episodio y, pese a encontrarse todavía recuperándose de una operación cerebral, no quiso que la historia se repitiera. «Esta vez vamos a salir», le dijo a su marido. Un gesto que él ha calificado de «muy heroico y significativo», especialmente por las circunstancias en las que se produjo.
La pareja lleva más de dos décadas compartiendo su vida, aunque su historia de amor comenzó de la manera más inesperada. Se conocieron en 2003, cuando el intérprete se encontraba en Miami rodando Pegado a ti. Una noche salió con varios compañeros de trabajo y terminó en el bar donde trabajaba la argentina, que por entonces era madre soltera de una niña de cuatro años y llevaba una vida muy alejada de Hollywood.
Aquel encuentro fue fruto de varias casualidades. La película iba a rodarse inicialmente en Hawái y él ni siquiera tenía intención de salir esa noche. Finalmente, sus compañeros consiguieron convencerlo y acabó en el establecimiento donde conocería a su futura esposa. Nada más llegar, su presencia comenzó a llamar la atención de los clientes, que se acercaban para pedirle fotografías y autógrafos. Para escapar del revuelo, se refugió detrás de la barra, pero la camarera, lejos de impresionarse por tener delante a una estrella de cine, le advirtió de que, si quería quedarse allí, tendría que echar una mano. Y así fue como terminó preparando cócteles y sirviendo bebidas durante parte de la noche.
La conexión entre ambos fue inmediata. Al terminar su turno, él le propuso continuar la velada con sus amigos, pero ella rechazó la invitación porque tenía que regresar a casa para cuidar de su hija. Una respuesta que, según ha contado en distintas ocasiones, fue precisamente una de las cosas que más le gustaron de la joven. Lo que comenzó como un encuentro casual terminó convirtiéndose en una relación que, dos años después, culminó en una discreta boda civil celebrada en Nueva York, en diciembre de 2005.
Desde entonces han formado una familia con cuatro hijas. Alexia, la mayor, nació de una relación anterior de Luciana, mientras que Isabella, Gia y Stella son las tres que han tenido en común. El intérprete siempre ha considerado a las cuatro como sus hijas y ha procurado que su vida profesional interfiera lo menos posible en la convivencia familiar. Precisamente por eso, el matrimonio estableció hace años una norma para conciliar el trabajo con la vida en casa: no pasar más de dos semanas separados por motivos profesionales.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

