De pequeño, Manu Sánchez (40) respondía que de mayor quería ser payaso o presidente del Gobierno. Según sus propias palabras, eligió lo primero y le ha salido muy bien. Aunque nunca llegó a La Moncloa, la actualidad política se ha convertido en el principal combustible de su humor. Tras curtirse en Canal Sur desde los 17 años, ha dado el salto a TVE con El Perro Andaluz, un late night que combina sátira, entrevistas, música en directo y una marcada identidad andaluza.
Con la política como materia prima de su comedia, el presentador sevillano triunfa en TVE mientras reflexiona sobre la polarización, el cáncer que cambió su vida y su defensa de Andalucía
De pequeño, Manu Sánchez (40) respondía que de mayor quería ser payaso o presidente del Gobierno. Según sus propias palabras, eligió lo primero y le ha salido muy bien. Aunque nunca llegó a La Moncloa, la actualidad política se ha convertido en el principal combustible de su humor. Tras curtirse en Canal Sur desde los 17 años, ha dado el salto a TVE con El Perro Andaluz, un late night que combina sátira, entrevistas, música en directo y una marcada identidad andaluza.
Su apuesta por el humor político ya le ha valido las primeras críticas. Sin embargo, las cifras de audiencia le avalan a seguir cabreando a sus haters. El programa está cosechando muy buenos datos y Manu Sánchez está disfrutando del momento. «Al final, el examen lo corrigen los datos. No es un secreto que vivimos en una enorme polarización. Hoy parece que si dices que te gusta una cosa, automáticamente odias la contraria. Si dices que te gusta la playa parece que estás diciendo que odias la montaña. Quien vea el programa completo comprobará que hablamos de todos los temas. Hemos hecho monólogos de Ábalos, sobre cómo creo que ha metido la pata mi propia cadena, TVE, subtitulando a una andaluza que aparecía en un documental, pactos políticos, racismo o cualquier asunto que esté en la calle». Y añade: «Intentamos hablar de todo con libertad. El problema es que muchas personas esperan cualquier frase para sacarla de contexto y convertirla en un conflicto. Ojalá dejáramos de estar esperando con la escopeta cargada y fuéramos capaces de entender la ironía, el sarcasmo y todos los matices de la comedia».
Además, el comunicador sevillano tiene una experiencia vital que le ha llevado a restar toda la importancia a aquellos que critican su forma de hacer humor e incluso le ha animado a atreverse con todo y a no practicar la autocensura por temor al qué dirán. «Yo, si te digo la verdad, la única persona que me da miedo es mi oncóloga cuando me dice que me toca revisión y que tenemos nuevos resultados. Es un viaje vital que he hecho hace poquito y que me ha convertido en una persona diferente. Vengo de pasar cuatro veces por quirófano a vida o muerte con cáncer, con metástasis y a mí ahora mismo que unos haters de X me digan que soy comunista bolivariano o no sé qué, no me da miedo ninguno».
Respecto a la enfermedad, Manu ha optado por la transparencia. Ha compartido todo el proceso con naturalidad y reconoce que eso ha ayudado a otras personas que estaban pasando por la misma situación. «Al principio sentí el peso del estigma, como si hubiera que esconder la enfermedad o como si nombrarla fuera invocarla. Después comprendí que había que hacer exactamente lo contrario: normalizarla. Creo que esto hay que contarlo y no hay que guardarlo en ningún armario porque está en el día a día. Aprovecho para agradecer el trabajo de la sanidad pública y recordar a los políticos que sus decisiones salvan vidas».
Manu reconoce que cuando llega la enfermedad, es muy importante el entorno familiar que te rodea aunque, por otro lado, reivindica de alguna manera que hay momentos en los que no cabe el humor. «A mí me han dicho: ‘Te vas a meter en una cirugía donde lo más probable es que mueras. Si no mueres, te vas a despertar paralítico, en diálisis y sin mover el brazo izquierdo’. Ahí no hay terapia ni terapeuta que consiga que yo esté bien. Hay veces donde no cabe la comedia, donde ni está ni se le espera y lo que toca es estar mal». El humorista recuerda incluso que le vio la parte positiva a morir. «He llegado a pensar, bueno, pues me voy de los primeros. No he vivido la muerte de mi padre, ni de mi madre, ni de mis hermanos. He tenido una vida fructífera con 40 años, que igual otros con 100 no han hecho ni la mitad».
A Manu Sánchez se le ha etiquetado como gran defensor del andaluz. Él también le quita hierro a esta afirmación. «No creo que haya ningún problema en sentirse identificado con el lugar del que uno procede. Durante mucho tiempo ha habido mucha gente que ha confundido el nivel vulgar del español con el andaluz, ¿no? Y creo que no, que el castellano se puede hablar de forma culta, coloquial y vulgar. Igual que el andaluz». Sobre Juanma Moreno, presidente de Andalucía, el comunicador también se pronuncia: «Creo en toda la diversidad del arco parlamentario pero me doy de bruces con Vox. Yo sospecho que a Juanma Moreno le ha sido muy difícil firmar ese pacto de 150 puntos con Vox pero creo que es algo firmado en Madrid y que ha tenido que pasar por el aro».
Con su mujer, Lorena Sánchez, el día que recibió la medalla de Andalucía. «Es el premio más importante al que uno puede aspirar», dice el propio presentador. Lorena y Manu tienen dos hijos en común y se casaron el pasado 14 de febrero durante el carnaval de Cádiz, del que fue pregonero el humorista. Ella es gaditana y se dedica a la asesoría en hábitos saludables y belleza.
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