Los riesgos de recurrir a Urgencias: todo lo que se diagnostica allí tiene peor pronóstico

El diagnóstico de una enfermedad grave es siempre el punto de partida para que el paciente inicie el tratamiento, pero el lugar y las condiciones en las que se uno recibe esa primera noticia pueden marcar la diferencia. En el caso del cáncer, se sabía que los pacientes diagnosticados tras ingresar en urgencias presentaban estadios más avanzados y con peor pronóstico, pero un nuevo estudio demuestra que este fenómeno también se da en otras enfermedades.Es un hallazgo al que nuestras autoridades deberían prestar atención, ya que según un reciente informe, España es junto a Portugal el país de la OCDE que recurre con más frecuencia al servicio de urgencias . La investigación, realizada en el University College London (UCL) y publicada en la revista científica ‘ PLOS Medicine ‘, documenta que la brecha (diagnóstico en urgencias frente a los realizados en la consulta) afecta a multitud de patologías crónicas, autoinmunes o neurológicas. El trabajo está basado en los registros médicos de 1,7 millones de personas diagnosticadas entre 1999 y 2019 con 13 enfermedades distintas.En nueve de las 13 patologías analizadas, más del 20% de los enfermos recibieron la noticia tras un ingreso hospitalario de urgencia. Los casos más sangrantes se dan en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), donde el 35% debuta en urgencias, y en el párkinson, con más de un 30% de diagnósticos en estas circunstancias.Recibir el diagnóstico en un contexto de urgencia se tradujo de forma consistente en un pronóstico mucho más sombrío a corto plazo. Incluso tras ajustar los datos por edad, año de diagnóstico, nivel socioeconómico, presencia de otras patologías previas y la vía asistencial, los pacientes diagnosticados por urgencias registraron una mortalidad sustancialmente mayor durante los 12 meses posteriores. Un patrón que se repitió en la estancia hospitalaria, donde estos enfermos pasaron significativamente más noches ingresados en el año siguiente a su diagnóstico. Efectos en patologías de «buen pronóstico»Lo llamativo del hallazgo es que este exceso de mortalidad no se limitó a enfermedades letales o de rápida progresión, sino que afectó a condiciones que habitualmente cuentan con una evolución favorable si se abordan a tiempo. Por ejemplo, en el caso de la enfermedad celíaca, las mujeres diagnosticadas a través de una urgencia mostraron un riesgo de fallecer en el primer año 7,5 veces superior al de aquellas cuyo diagnóstico se tramitó por vías convencionales. «Nuestro hallazgo sugiere que puede haber dificultades reales para obtener una evaluación, investigación o atención especializada a tiempo» Emma Whitfield UCLEn los hombres con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), el riesgo de mortalidad en los primeros doce meses se multiplicó por seis . «Hemos demostrado que el diagnóstico de urgencia se produce en una amplia variedad de patologías y que está asociado de forma constante a un mayor riesgo de muerte y a un mayor tiempo de hospitalización en el año posterior», señala la investigadora Emma Whitfield, autora principal del estudio y científica en el UCL. «A menudo, el diagnóstico en urgencias puede representar el mejor estándar de atención, ya que hay enfermedades que se desarrollan rápidamente o que apenas muestran señales de advertencia previas. Sin embargo, la magnitud de nuestros hallazgos sugiere que muchos otros casos pueden estar reflejando dificultades reales para obtener una evaluación, investigación o atención especializada a tiempo», advierte la investigadora. Una llamada de atención al sistemaTras las estadísticas, advierten los autores, hay miles de historias familiares truncadas por un choque repentino con el sistema sanitario. El estudio pone el foco en cómo los retrasos en las consultas de atención primaria o las largas listas de espera para ver a un especialista en el hospital terminan provocando que el estado del paciente empeore en su casa hasta que no le queda más remedio que acudir a urgencias. El trabajo científico también destapa brechas de género. Las diferencias en la frecuencia con la que hombres y mujeres son diagnosticados por la vía de urgencias resultaron ser estadísticamente significativas en la mayoría de las condiciones examinadas. Aunque en patologías como el cáncer de cerebro o la tuberculosis los hombres acudieron más a urgencias como primera opción diagnóstica, en ocho de las patologías analizadas las mujeres presentaron una mayor propensión a debutar por esta vía. «Nuestro estudio surgió a partir de un concepto desarrollado originalmente en el ámbito de la epidemiología del cáncer, el cual hemos aplicado ahora a un abanico muy diverso de otras condiciones», explica el profesor Georgios Lyratzopoulos, autor principal del trabajo e investigador en UCL. «La consistencia de estos resultados sugiere que el diagnóstico de urgencia merece una atención mucho mayor por parte de los investigadores y de los responsables de las políticas sanitarias a nivel global, requiriendo un enfoque integral de todo el sistema de salud», enfatiza. Hasta la fecha, la monitorización de los diagnósticos de urgencia como indicador de calidad asistencial se ha limitado casi de forma exclusiva a la oncología. Sin embargo, los investigadores defienden que reducir las barreras en la atención primaria para patologías como la artritis reumatoide o la EPOC —que deberían identificarse de forma ambulatoria — evitaría que miles de enfermos lleguen a los hospitales en un punto de no retorno. El diagnóstico de una enfermedad grave es siempre el punto de partida para que el paciente inicie el tratamiento, pero el lugar y las condiciones en las que se uno recibe esa primera noticia pueden marcar la diferencia. En el caso del cáncer, se sabía que los pacientes diagnosticados tras ingresar en urgencias presentaban estadios más avanzados y con peor pronóstico, pero un nuevo estudio demuestra que este fenómeno también se da en otras enfermedades.Es un hallazgo al que nuestras autoridades deberían prestar atención, ya que según un reciente informe, España es junto a Portugal el país de la OCDE que recurre con más frecuencia al servicio de urgencias . La investigación, realizada en el University College London (UCL) y publicada en la revista científica ‘ PLOS Medicine ‘, documenta que la brecha (diagnóstico en urgencias frente a los realizados en la consulta) afecta a multitud de patologías crónicas, autoinmunes o neurológicas. El trabajo está basado en los registros médicos de 1,7 millones de personas diagnosticadas entre 1999 y 2019 con 13 enfermedades distintas.En nueve de las 13 patologías analizadas, más del 20% de los enfermos recibieron la noticia tras un ingreso hospitalario de urgencia. Los casos más sangrantes se dan en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), donde el 35% debuta en urgencias, y en el párkinson, con más de un 30% de diagnósticos en estas circunstancias.Recibir el diagnóstico en un contexto de urgencia se tradujo de forma consistente en un pronóstico mucho más sombrío a corto plazo. Incluso tras ajustar los datos por edad, año de diagnóstico, nivel socioeconómico, presencia de otras patologías previas y la vía asistencial, los pacientes diagnosticados por urgencias registraron una mortalidad sustancialmente mayor durante los 12 meses posteriores. Un patrón que se repitió en la estancia hospitalaria, donde estos enfermos pasaron significativamente más noches ingresados en el año siguiente a su diagnóstico. Efectos en patologías de «buen pronóstico»Lo llamativo del hallazgo es que este exceso de mortalidad no se limitó a enfermedades letales o de rápida progresión, sino que afectó a condiciones que habitualmente cuentan con una evolución favorable si se abordan a tiempo. Por ejemplo, en el caso de la enfermedad celíaca, las mujeres diagnosticadas a través de una urgencia mostraron un riesgo de fallecer en el primer año 7,5 veces superior al de aquellas cuyo diagnóstico se tramitó por vías convencionales. «Nuestro hallazgo sugiere que puede haber dificultades reales para obtener una evaluación, investigación o atención especializada a tiempo» Emma Whitfield UCLEn los hombres con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), el riesgo de mortalidad en los primeros doce meses se multiplicó por seis . «Hemos demostrado que el diagnóstico de urgencia se produce en una amplia variedad de patologías y que está asociado de forma constante a un mayor riesgo de muerte y a un mayor tiempo de hospitalización en el año posterior», señala la investigadora Emma Whitfield, autora principal del estudio y científica en el UCL. «A menudo, el diagnóstico en urgencias puede representar el mejor estándar de atención, ya que hay enfermedades que se desarrollan rápidamente o que apenas muestran señales de advertencia previas. Sin embargo, la magnitud de nuestros hallazgos sugiere que muchos otros casos pueden estar reflejando dificultades reales para obtener una evaluación, investigación o atención especializada a tiempo», advierte la investigadora. Una llamada de atención al sistemaTras las estadísticas, advierten los autores, hay miles de historias familiares truncadas por un choque repentino con el sistema sanitario. El estudio pone el foco en cómo los retrasos en las consultas de atención primaria o las largas listas de espera para ver a un especialista en el hospital terminan provocando que el estado del paciente empeore en su casa hasta que no le queda más remedio que acudir a urgencias. El trabajo científico también destapa brechas de género. Las diferencias en la frecuencia con la que hombres y mujeres son diagnosticados por la vía de urgencias resultaron ser estadísticamente significativas en la mayoría de las condiciones examinadas. Aunque en patologías como el cáncer de cerebro o la tuberculosis los hombres acudieron más a urgencias como primera opción diagnóstica, en ocho de las patologías analizadas las mujeres presentaron una mayor propensión a debutar por esta vía. «Nuestro estudio surgió a partir de un concepto desarrollado originalmente en el ámbito de la epidemiología del cáncer, el cual hemos aplicado ahora a un abanico muy diverso de otras condiciones», explica el profesor Georgios Lyratzopoulos, autor principal del trabajo e investigador en UCL. «La consistencia de estos resultados sugiere que el diagnóstico de urgencia merece una atención mucho mayor por parte de los investigadores y de los responsables de las políticas sanitarias a nivel global, requiriendo un enfoque integral de todo el sistema de salud», enfatiza. Hasta la fecha, la monitorización de los diagnósticos de urgencia como indicador de calidad asistencial se ha limitado casi de forma exclusiva a la oncología. Sin embargo, los investigadores defienden que reducir las barreras en la atención primaria para patologías como la artritis reumatoide o la EPOC —que deberían identificarse de forma ambulatoria — evitaría que miles de enfermos lleguen a los hospitales en un punto de no retorno.  

El diagnóstico de una enfermedad grave es siempre el punto de partida para que el paciente inicie el tratamiento, pero el lugar y las condiciones en las que se uno recibe esa primera noticia pueden marcar la diferencia. En el caso del cáncer, se … sabía que los pacientes diagnosticados tras ingresar en urgencias presentaban estadios más avanzados y con peor pronóstico, pero un nuevo estudio demuestra que este fenómeno también se da en otras enfermedades.

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