El PSOE y sus socios validan al nuevo presidente de la CNMC hasta 2032 en quince minutos de examen: «No hay preguntas»

El PSOE y sus socios validaron al que será el nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hasta 2032, Juan José Ganuza, utilizando apenas 15 minutos para examinar su idoneidad en la instancia formal parlamentaria.

 PNV, Esquerra y Sumar dieron no le pidieron precisión sobre el organismo regulador y Bildu ni acudió al examen de idoneidad de Ganuza  

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El PSOE y sus socios validaron al que será el nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hasta 2032, Juan José Ganuza, utilizando apenas 15 minutos para examinar su idoneidad en la instancia formal parlamentaria.

«No voy a hacer preguntas», afirmaron tanto la portavoz del PNV en la Comisión de Economía, Ana Sagastizabal, como la de Esquerra, Inés Granollers, mientras que los portavoces de EH Bildu, Oskar Matute, y del BNG, Néstor Rego, no acudieron. El portavoz socialista, Pablo Antuñano, tampoco le formuló preguntas y se limitó a glosar el currículum de Ganuza, que consideró idóneo para el cargo.

Tras la intervención inicial del candidato, que no agotó los diez minutos ofrecidos por el presidente de la comisión parlamentaria, Pedro Puy, solo fueron 15 minutos los utilizados por el diputado socialista y quienes le apoyan para examinar teóricamente al candidato a presidir la CNMC y pulsar, si querían, su opinión sobre cuáles serán las prioridades de su mandato.

Un cuarto de hora repartido entre cuatro diputados en el que ninguno de ellos le planteó ninguna pregunta para medir su valía, sino que más bien lo emplearon para hacer declaraciones políticas sobre el papel que asignan a la CNMC. «Tiene usted un currículum impresionante; se diría que el cargo estaba pensado para usted», zanjó, por ejemplo, el portavoz de Sumar, Carlos Martín Urriza. Este desveló que se habían reunido con Ganuza antes de su comparecencia parlamentaria, aunque el examen formal que consta en acta y el previsto en la ley es el de su comparecencia ante la Comisión de Economía.

Tampoco hubo apenas preguntas por parte de los portavoces del PSOE y de los grupos aliados a los otros tres consejeros propuestos para entrar en la CNMC: Carmen Balsa (ex jefa de gabinete de Nadia Calviño), Joan Capdevila (exdiputado de Esquerra) y Marina Echebarría (excandidata autonómica de Sumar).

La debilidad del examen a la nueva cúpula de uno de los organismos reguladores más relevantes del aparato económico del Estado, por su papel decisivo en la lucha contra la inflación, se unió a la falta de respaldo a los aspirantes en las Cortes. Tuvieron 19 votos a favor frente a 17 en contra, al protestar el PP y Vox de que, pese a tratarse de una renovación de cuatro puestos de la CNMC hasta 2032, el Gobierno no ha contado con la oposición ni ha intentado consensuar perfiles. La ausencia de Junts, que ya había colocado un consejero en la CNMC en la anterior renovación, allanó el camino para la aprobación de los nuevos.

Ganuza aseguró que él no milita en ningún partido político y que, en su actual labor en Funcas, ha apoyado, pero también ha sido «crítico» con decisiones del Gobierno. El portavoz del PP, Miguel Ángel Paniagua, no cuestionó su currículum ni el hecho de que su esposa sea prima lejana del vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, pero sí lamentó que aceptara el cargo sabiendo que varios de los consejeros que hereda o que le acompañarán no son idóneos para el puesto. «Que acepte no aporta nada positivo a su valoración».

Ganuza prometió ejercer el cargo con independencia. Balsa eludió responder a las preguntas sobre esta cuestión, pero tanto Capdevila como Echebarría también aseguraron que no van a actuar al dictado de formaciones políticas. El ex diputado de Esquerra incluso llegó a afirmar que trabajará en su nuevo puesto consciente de que la CNMC «es un organismo de Estado».

«Voy a luchar para que la CNMC sea independiente», afirmó Ganuza. Sembró dudas sobre si este organismo está configurado adecuadamente y no descartó la escisión planteada por el Gobierno mediante la creación de una nueva Comisión Nacional de la Energía. Y se desmarcó sutilmente de su antecesora, Cani Fernández, al asegurar que él decidió siempre trabajar en favor de la competencia «desde el sector público», por lo que afirmó carecer de «conflictos de intereses». Su antecesora sí trabajó para clientes privados antes de presidir la CNMC.

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