Irán prometió tomar represalias contra la ampliación de las sanciones estadounidenses , que según Estados Unidos cortarían el sustento económico de Irán. Teherán expresó su confianza en que sus principales socios comerciales resistirían la campaña de presión de Washington.El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, dio a conocer las medidas el lunes, pero no impuso las sanciones más severas, advirtiendo que los países que continuaran comerciando con Irán corrían el riesgo de ser expulsados del sistema financiero basado en el dólar. Bessent se negó a identificar a los países afectados o a revelar cuándo entrarían en vigor las sanciones, indicando que, en cambio, les daría tiempo para cumplir con la nueva directiva. El Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra 60 personas, entidades y buques, pero la lista no incluía a ninguna de las instituciones financieras chinas sospechosas de facilitar el comercio de petróleo iraní . Antes de este anuncio, Irán amenazó con una posible respuesta militar y una mayor reducción de las exportaciones de petróleo del Golfo en represalia por cualquier medida económica estadounidense. El ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, declaró que están «plenamente preparados para las sanciones estadounidenses» . «Naturalmente, los enemigos pretenden lanzar un ataque terrorista económico contra nosotros, pero también contamos con nuestras propias herramientas y sabemos cómo jugar el juego», agregó en sus declaraciones a la televisión estatal. «Nuestra defensa ya no es tan defensiva; los enemigos deberían esperar el momento oportuno para atacar». Del mismo modo, explicó que ni China ni Rusia habían «aceptado» las medidas estadounidenses, y predijo que otros países se resistirían a ellas.El general de brigada Hossein Mohebbi, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, prometió duros golpes a los intereses vitales y puntos estratégicos energéticos de EE.UU. si la infraestructura iraní se ve amenazada, según informó la televisión estatal Press TV. Teherán y Washington firmaron un acuerdo de paz provisional en junio, pero el denominado ‘memorándum de Islamabad’ fracasó rápidamente.Por su parte, el mediador Pakistán anunció que logró «avances significativos» en las últimas conversaciones con Teherán, que se centraron en medidas como la prevención de una mayor escalada del conflicto y la reapertura del estrecho de Ormuz: «El presidente iraní compartió con franqueza la perspectiva de su Gobierno y mantuvimos un intercambio muy constructivo sobre los temas en cuestión», declaró el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, quien acompañó al jefe del Ejército, Asim Munir, a Teherán.
La Operación Aislamiento Económico lanzada por Donald Trump golpea a Irán en un momento especialmente delicado para su economía. Las autoridades apelan a la capacidad de resistencia mostrada en las últimas décadas bajo sanciones y algunos altos cargos apelan al ojo por ojo. El presidente … de la Cámara de Comercio e Industria Irán-China, Majidreza Hariri, escribió en su perfil de X que «lo que Trump ha dicho deja claro que ha entrado en una guerra económica con nosotros y que la considera una nueva fase de las guerras militares y de seguridad. Con este mismo razonamiento, todos los objetivos económicos de Estados Unidos y sus socios en todo el mundo, y especialmente en la región, son considerados objetivos militares del enemigo y pueden ser atacados».
El ministro de Economía, Ali Madanizadeh, llamó a la calma a los ciudadanos porque las autoridades «llevamos mucho tiempo planificando cómo hacer frente a las sanciones y estamos completamente preparados para nuevas sanciones». Madanizadeh detalló que el Gobierno tiene preparado un plan de dos años para hacer frente a esta situación de «ataque terrorista económico» que persigue provocar el caos en el interior del país.
Sardar Mohebi, portavoz de la Guardia Revolucionaria, declaró a los medios nacionales que el hecho de que Estados Unidos haya recurrido a la guerra económica equivale a una «admisión tácita» de su fracaso en el terreno militar. «Si hubieran vencido en el terreno militar, no tendrían que iniciar una guerra económica», aseguró el portavoz de los paramilitares que lideran las operaciones armadas de la república islámica.
En el anuncio de la nueva estrategia, la Casa Blanca lanzó también un mensaje a los socios comerciales de Irán: sigan ayudando a Teherán y se arriesgan a perder el acceso al sistema financiero estadounidense. El éxito de la nueva estrategia de asfixia económica lanzada por Trump dependerá de hasta qué punto consiga convencer a otros países para que se sumen a su plan, especialmente socios comerciales Turquía, Rusia y, sobre todo, China, principal comprador de crudo iraní. Las autoridades de Pekín adelantaron que «China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses».
Extender la presión
Ormuz se ha convertido en la gran carta que tienen los iraníes en su poder para desgracia de unos vecinos que no contaban con este problema hasta que Trump y Benjamín Netanyahu lanzaron la guerra sorpresa contra el régimen islámico. Un día antes de los anuncios del secretario del Tesoro, Scott Bessent, el máximo responsable de seguridad de la república islámica, Mohsen Rezaei, prometió que «ni una sola gota» de petróleo saldría de la región si sus vecinos del Golfo se sumaban a la iniciativa estadounidense, y que serían considerados «Estados enemigos». Hasta el momento, sólo Emiratos Árabes Unidos, principal socio comercial de Irán en Oriente Medio, ha anunciado de forma oficial que pone fin a todo el comercio con Irán.
Qatar, uno de los mediadores en el conflicto, declaró un día más que «la situación en Ormuz debe volver a ser la que existía antes de la crisis» y pidió el respeto a la «libertad de navegación» en el estrecho. La economía catarí sufre los efectos de la guerra y, según reveló ‘Financial Times’, ha sufrido «un recorte operativo del 30 por ciento y un recorte del 85 por ciento en los gastos exteriores». Las autoridades de Doha negaron estas cifras.
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Problemas para los iraníes de a pie
En medio del cruce de declaraciones entre las diferentes partes, los iraníes de a pie son los primeros en pagar las consecuencias de las sanciones. Un informe publicado por Donya-e-Eghtesad, periódico económico de referencia en el país, citado por ‘The New York Times’, señaló que «el rial iraní se ha depreciado hasta nuevos mínimos».
La moneda nacional ha caído un 41 por ciento desde diciembre, cuando el tipo de cambio provocó protestas que se transformaron en las manifestaciones más sangrientas de la historia de la república islámica. La inflación y el desempleo se han disparado y los precios de los productos básicos están por las nubes. A esto hay que sumar la crisis de combustible provocada por los ataques contra infraestructura clave durante los cuarenta días de bombardeos de Israel y Estados Unidos. Hay problemas para conseguir gasolina en muchos puntos del país.
Los nuevos castigos se extienden también al oro, los activos digitales, la tecnología, la aviación y el transporte marítimo. Esfandyar Batmanghelidj, director de la Bourse & Bazaar Foundation, un centro de estudios con sede en Londres especializado en la economía iraní, explicó en su perfil de X que «los activos digitales y el oro son la forma en que los iraníes corrientes protegen sus ahorros frente a la inflación», lo que supondrá un problema más para las maltrechas economías domésticas.
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