La señal de alarma llega del mercado de deuda. La diferencia entre el interés que los inversores exigen para comprar deuda francesa y alemana a diez años se disparó el jueves hasta los 133 puntos básicos, el nivel más alto desde mayo de 2012. Cuanto mayor es esta diferencia, mayor es la prima que el mercado exige para asumir el riesgo de prestar dinero a Francia frente a Alemania.
El 1 de octubre de 2026, mientras tenía lugar el Consejo de Ministros en el Elíseo para presentar los presupuestos de 2027, el rendimiento del bono francés a diez años llegó al 4,96%, el nivel más alto desde 2002
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La señal de alarma llega del mercado de deuda. La diferencia entre el interés que los inversores exigen para comprar deuda francesa y alemana a diez años se disparó el jueves hasta los 133 puntos básicos, el nivel más alto desde mayo de 2012. Cuanto mayor es esta diferencia, mayor es la prima que el mercado exige para asumir el riesgo de prestar dinero a Francia frente a Alemania.
Los tipos están subiendo en los mercados internacionales y los inversores están exigiendo más rentabilidad por prestar dinero a los Estados en general. Pero Francia está sufriendo una presión adicional: mientras suben los tipos globales, su prima frente a Alemania se dispara.
La economía francesa crecerá apenas un 0,4% en 2026, según la última previsión de la Banque de France. Para 2027, el Gobierno prevé una recuperación del crecimiento hasta el 1%.
Mathieu Plane, economista y director adjunto del departamento de Análisis y Previsión del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE), señaló en septiembre que Francia se encuentra ante un nuevo escenario en el que los tipos de refinanciación pueden mantenerse por encima del crecimiento económico. Francia está en una situación complicada porque los tipos que paga por endeudarse son superiores al crecimiento potencial de la economía, lo que puede generar un efecto «bola de nieve» de la deuda, afirmaba el director del OFCE.
El economista también advertía del dilema al que se enfrenta el Gobierno. Si reduce drásticamente el déficit para mantener la confianza de los mercados, un ajuste demasiado fuerte podría frenar todavía más el crecimiento económico.
Ayer el Gobierno de Sébastien Lecornu presentó un presupuesto que tiene como objetivo reducir el déficit público al 5% del PIB en 2027. Actualmente, la deuda pública es del 119% del PIB, alcanzando en junio 3,596 billones de euros, y se prevé que aumente en 2027. Para conseguir reducir el déficit, los nuevos presupuestos han de incluir un ajuste de 43.000 millones de euros.
La incertidumbre política ante las elecciones presidenciales que tendrán lugar en mayo de 2027 es un elemento de incertidumbre más, ya que, al no conocerse el color del nuevo Gobierno, puede ser que las promesas que se cumplan por el Gobierno Lecornu no entren dentro del programa político del nuevo Gobierno en 2027. El coste del servicio de la deuda pública podría alcanzar 91.000 millones en 2027, según las previsiones comunicadas por el ministro de Economía Roland Lescure.
La Agencia del Tesoro de Francia calcula que el Estado tendrá en 2027 una necesidad de financiación de 339.700 millones de euros. Para hacer frente a esto, Francia prevé emitir 340.000 millones de euros de deuda a medio y largo plazo, una cifra récord en el país galo.
Tras los presupuestos presentados ayer, el Alto Consejo de Finanzas Públicas francés consideró que el presupuesto de Lecornu está construido sobre varias hipótesis optimistas y advirtió de un riesgo importante de desviación. Entre ellas está una recuperación del crecimiento hasta el 1% en 2027. El salto desde el 0,4% previsto para 2026 implica una aceleración importante de la economía francesa. Igualmente, el Alto Consejo afirmó que podría haber una desviación si los tipos no son favorables el año que viene.
Francia se enfrenta así a una doble presión: reducir el déficit mientras el coste de financiación sigue aumentando y el crecimiento económico se mantiene débil.
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