Galicia, la comunidad autónoma española con más incendios en proporción a su superficie, no los suele mandar. Cataluña en cambio los envía sin parar: ya van 54 en lo que va de año, y subiendo. Aragón mandó dos esta misma semana, y lleva ocho en el último mes. Y Andalucía es de la misma tesis que los gallegos: según el recuento de este diario, no remite a sus poblaciones mensajes ES Alert por alerta de incendio prácticamente nunca. Sólo hay registrado uno de 2025, en un fuego en Alcalá de Guadaira.
Expertos en emergencias reflexionan sobre el uso de este instrumento de alerta
Galicia, la comunidad autónoma española con más incendios en proporción a su superficie, no los suele mandar. Cataluña en cambio los envía sin parar: ya van 54 en lo que va de año, y subiendo. Aragón mandó dos esta misma semana, y lleva ocho en el último mes. Y Andalucía es de la misma tesis que los gallegos: según el recuento de este diario, no remite a sus poblaciones mensajes ES Alert por alerta de incendio prácticamente nunca. Sólo hay registrado uno de 2025, en un fuego en Alcalá de Guadaira.
La semana pasada, en una de sus provincias, Almería, concretamente en Los Gallardos, no se envió ninguno. El alcalde de Bédar fue, junto a varios policías locales de la zona y algunos vecinos, avisando «puerta por puerta» de que el fuego podía poner vidas en peligro. Tardaron, según declaraciones del propio regidor, «varias horas». Algunos vecinos, muchos de ellos extranjeros afincados en el lugar, huyeron por donde creyeron oportuno. Doce murieron, primero asfixiados y luego carbonizados: ocho en una carretera que acabó engullendo el fuego, y otros cuatro intentando escapar por un camino que, en realidad, no tenía salida. Llevaba a una finca privada.
El consejero andaluz del ramo, Antonio Sanz, con «mucha experiencia» en gestión de protección civil, no sólo negó que hubiera sido útil enviar un ES Alert a los móviles de los ciudadanos, sino que aseguró que «habría sido contraproducente», e incluso aseguró que quien pudiera sostener que fue un error no hacerlo «no tiene ni idea del funcionamiento» del sistema.
En Los Gallardos, donde conforme van pasando los días tras la tragedia van apareciendo más vecinos que afirman que «nadie» les avisó, se llegaron a utilizar las campanas de la iglesia para alertar a la población de la posible catástrofe.
Sin embargo, desde Cataluña, Montse Font, jefa de Gestión de Emergencias de Protección Civil, señala: «Yo digo que el ES Alert son las campanas de la iglesia del siglo XXI». Font en absoluto asegura, ni siquiera sugiere, que Andalucía se equivocara en Los Gallardos: «Cada situación es diferente, los criterios técnicos pueden cambiar y es la Administración responsable la que tiene todos los datos y debe tomar las decisiones», deja claro.
Pero sí dice qué hace la Generalitat de Cataluña, que es la referencia a nivel nacional según la mayor parte de fuentes del sector, en caso de incendio: «Siempre que hay riesgo vital, mandamos ES Alert. Siempre que hay población en peligro por incendio, enviamos ES Alert. Esta es nuestra forma de actuar».
Cataluña, con 542 incendios, ha enviado 54 mensajes por incendio en lo que va de año. Todos para confinar, excepto el que envía precisamente la mañana en que habla con EL MUNDO, el lunes pasado, para un incendio en Aiguamúrcia. «Es la primera vez que enviamos un mensaje de evacuación, la primera. Y es porque una evacuación es difícil de hacer, y lo que llamamos ‘evacuaciones descoordinadas‘ son una cosa muy peligrosa».
Junto a ello, Montse Font explica que, atendiendo al criterio de Bombers de Catalunya, las viviendas, siempre que no sean de madera, suelen ser lugares seguros frente al fuego. Lo recalca Rafael Moro, bombero con muchos años de jugarse el pellejo frente a las llamas y vicepresidente de la Asociación Española de Lucha contra el Fuego: «Si las casas no son de madera, son el lugar más seguro, se ha demostrado que confinar es infinitamente más seguro que pedirle a la población que evacúe, con todos los riesgos que eso comporta… Como se ha visto en Almería».
Moro sí que dice abiertamente lo que señalan sotto voce muchas fuentes en el gremio de las emergencias: que Andalucía sí debió enviar el ES Alert. El consejero Sanz esgrimió, como uno de los motivos para no enviar el ES Alert, el hecho de que el mensaje en Almería a enviar no era unívoco: algunos debían quedarse, otros irse.
«Habría sido muy confuso», dijo Sanz. «Se habría desalojado a toda la comarca». Quizás el hecho de que todo arrancó como un «incendio de cuneta» no desató todas las alarmas hasta que fue demasiado tarde.
La Junta, probablemente desbordada por los sucesos de Almería, no pudo desgranar a este diario a lo largo de esta semana cuáles son sus criterios para no enviar ES Alert por sistema en caso de alerta de incendio, ni tampoco dar sus cifras de los últimos años. EL MUNDO también pidió a la dirección general de Protección Civil, en Madrid y dependiente del Ministerio del Interior, datos sobre el uso del ES Alert en Andalucía. Pese a que el color político de ambas administraciones es distinto, tampoco hubo una respuesta.
El choque político en torno a la dana de Valencia aún flota probablemente en el ambiente y los cálculos políticos podrían imponerse, pero también es cierto que el uso de Es Alert está muy en rodaje, sobre todo, por lo intrusivo con respecto a los ciudadanos.
Un domingo de 2023, todos los ciudadanos que en ese momentos se encontraban en la Comunidad de Madrid recibieron un ES Alert que les avisaba de una posible lluvia torrencial en la capital durante las 24 horas siguientes. La gente pasó del pánico a la mofa y a cierto cabreo, porque en la capital finalmente no cayó ni una sola gota, mientras que en varias localidades del sur el torrente mató a dos personas en Madrid, y a otras seis en Castilla La Mancha.
«Nosotros hemos habituado a la ciudadanía a ello, y ya incluso te lo piden», dice Montse Font. «Es un método muy intrusivo y la verdad es que hay que medirlo, primero para no molestar a la gente, pero en nuestro caso para no dar demasiados y que al final no transmita lo que debe transmitir, que es la peligrosidad de la situación. Estamos saturados de incendios. Hay de todo, el que ve una columna de humo y sale corriendo, y el que ve el fuego como si nada. Quieras que no, molesta, pero la mayor parte de gente dice que deberíamos mandar más, pero hay que hacerlo cuando vale la pena, porque si no lo devalúas».
Hay, por supuesto, muchas más variables, alguna de ellas apuntada por el consejero Antonio Sanz: «Los postes no te dan la seguridad de que la información llega, porque no hay seguridad de que funcionen bien en estas condiciones». Otras fuentes señalan que lo que sí garantiza que una información no llegue es que no se envíe.
Aragón, con mucha superficie boscosa y en una situación intermedia, ha enviado 10 ES Alert en el último mes, varios para confinar y otros para evacuar. «Se atiende a criterios técnicos», comentan a EL MUNDO fuentes del Gobierno autonómico.
Son las diferentes ‘españas’ del ES Alert de incendios, que buscan evitar lo que denunció el ciudadano belga Thomas Wolf Verdonckt esta semana en Almería. Su padre, el empresario Stanislas Verdonckt, 63 años de edad, hablaba con él por teléfono el jueves 9 cuando se declaró el incendio y las llamas comenzaban a cercar su casa. «Nadie nos ha avisado de nada», le dijo.
Verdonckt abandonó su casa junto a su mujer, buscando huir. Pero no pudo evitar fallecer asfixiado, y luego calcinado.
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