El calvario de los viajeros de un vuelo de Ryanair que se retrasó ocho horas con los pasajeros ya embarcados: «Tres personas se desmayaron y vinieron los servicios de emergencias»

Se suponía que sería un comienzo despreocupado de las vacaciones, pero para muchos se convirtió en una pesadilla. Massimo Cedrini, uno de los pasajeros y protagonistas de este desafortunado incidente, comparte la desventura de varios pasajeros en un vuelo de Ryanair, que se retrasó «durante 10 horas» antes de la salida el pasado 19 de agosto.

 La aerolínea asegura que «el retraso se debió a condiciones meteorológicas adversas ajena».  

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Se suponía que sería un comienzo despreocupado de las vacaciones, pero para muchos se convirtió en una pesadilla. Massimo Cedrini, uno de los pasajeros y protagonistas de este desafortunado incidente, comparte la desventura de varios pasajeros en un vuelo de Ryanair, que se retrasó «durante 10 horas» antes de la salida el pasado 19 de agosto.

En una publicación de Facebook, expresa su incredulidad ante lo sucedido. Todo comenzó por la noche, en un vuelo directo de Bolonia a Málaga. La salida estaba programada originalmente para las 17:00 horas, y el embarque comenzó con normalidad, aclara Cedrini, alrededor de las 16:45. A partir de ese momento, sin embargo, la situación se fue deteriorando gradualmente hasta convertirse en una espera angustiosa, aparentemente sin hora clara de salida. Los pasajeros, de hecho, permanecieron varados a bordo durante horas: concretamente desde las 16:45 hasta las 2:00 de la madrugada.

Al recordar aquellos momentos, el autor de la publicación rememora que el espacio era reducido y los recursos limitados: «Nos hicieron permanecer en el avión, sin posibilidad de bajar y prácticamente sin comida, porque la poca que teníamos a bordo se había agotado mientras esperábamos noticias sobre la salida. Nos dieron un vaso de agua a cada uno, creo, y casi se acabó también», escribe.

En su opinión, las horas se pasaron esperando información, mientras la salida se posponía «con una excusa diferente cada vez». Todo ello provocó que varias personas a bordo se sintieran indispuestas: «Durante esta espera, tres personas se desmayaron y llegaron los servicios de emergencia», relata Cedrini.

Según la reconstrucción del pasajero, las constantes prórrogas de la hora de despegue fueron «lo más absurdo»: parecía que «seguían posponiendo en lugar de cancelar el vuelo, porque en caso de cancelación habrían tenido que afrontar las consecuencias y los reembolsos correspondientes». Una experiencia extrema que impulsó a Cedrini a hacer pública su historia para denunciar lo sucedido y evitar que incidentes similares pasen desapercibidos, porque, según argumenta, «situaciones como esta no deberían considerarse normales».

En respuesta, la aerolínea de bajo coste confirmó el retraso sufrido por el vuelo en cuestión, antes de la salida, «debido a condiciones meteorológicas adversas» que estaban «completamente fuera de nuestro control».

El vuelo, explica además la compañía, «despegó posteriormente hacia Málaga a la 1:07 horas». Respecto a la espera, Ryanair subraya que «los pasajeros permanecieron a bordo durante el retraso para estar listos para despegar en cuanto hubiera un espacio disponible. Sin embargo, la espera se prolongó más de lo previsto».

La tripulación, continúa la compañía, «abrió las zonas de refrigerios a bordo para que los pasajeros pudieran acceder a aperitivos y bebidas. Durante este tiempo, un pasajero se sintió indispuesto a bordo. La tripulación, concluye, solicitó asistencia médica y el pasajero fue examinado por personal médico del aeropuerto, que determinó que estaba en condiciones de volar».

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