A mediados de 2016, una década antes de que el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama imputara a José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y por actuar supuestamente como intermediario dentro de una red internacional vinculada al negocio petrolero venezolano, el ex presidente español estaba ya jugando al ping-pong en el sur de China.
A lo largo de diez años, el ex presidente trabó contactos con destacados empresarios mediante el asesoramiento, informes y pingües beneficios
A mediados de 2016, una década antes de que el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama imputara a José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y por actuar supuestamente como intermediario dentro de una red internacional vinculada al negocio petrolero venezolano, el ex presidente español estaba ya jugando al ping-pong en el sur de China.
La escena ocurrió en Shenzhen, la ciudad convertida en símbolo del capitalismo tecnológico chino. Allí, Zapatero visitaba la sede de Tianjiu Sharing Group -conocida internacionalmente como Tojoy-, una compañía dedica a conectar a emprendedores con grandes inversores. El socialista se quitó la americana para disputar un partido con Lu Junqing, fundador de la empresa y veterano constructor de redes de influencia. Desde los años 90, Lu llevaba cultivando relaciones con ex primeros ministros y figuras políticas occidentales útiles para la internacionalización de las compañías chinas.
Aquel encuentro fue algo más que un gesto de cortesía. El ex presidente español pasó a incorporarse como asesor externo de la empresa. En publicaciones difundidas entonces en WeChat -similar a WhatsApp-, Tojoy explicaba que Zapatero ayudaría a abrir el mercado español al grupo. Las imágenes mostraban sonrisas, una partida de ping-pong y referencias a futuras jornadas de golf para celebrar el «acuerdo de cooperación».
Aquel fue uno de los primeros episodios visibles de una relación que pronto acabaría ampliándose a muchas empresas y organizaciones cercanas al aparato político chino. Un par de años más tarde, Zapatero y Lu coincidieron en una cena junto con otros altos ejecutivos en el lujoso Kuntai Royal Hotel, de Pekín. Según cuentan fuentes empresariales, en ese evento hubo otras compañías del país asiático que se interesaron por los servicios de consultoría y asesoramiento estratégico que ofrecía de manera cada vez más abierta el español, entre ellas el grupo Xiamen Gangwei, un conglomerado con intereses en inversión y comercio internacional.
Tiempo después de abandonar La Moncloa en 2011, Rodríguez Zapatero comenzó a ser reclamado en China como conferenciante habitual. Durante sus años de Gobierno había cultivado una relación fluida con Pekín. Dentro del Partido Comunista Chino (PCCh) se valoraba especialmente que hubiese defendido en Europa levantar el embargo de armas impuesto a China tras la masacre de Tiananmen de 1989. También fueron bien recibidos otros gestos: la retirada de tropas españolas de Irak o su oposición a la guerra impulsada por Washington.
A partir de 2016, Zapatero comenzó a aparecer con frecuencia en foros organizados por entidades utilizadas por Pekín para expandir su influencia global. Universidades, encuentros empresariales y conferencias fueron convirtiéndose en parte habitual de su agenda china.
Diplomáticos españoles destinados en Pekín observaban entonces dos perfiles distintos del ex presidente. Uno era el Zapatero que ejercía de interlocutor informal entre España y China. El otro, el asesor privado que trabajaba para empresas con estrechos vínculos con las estructuras políticas del gigante asiático.
En 2019, medios chinos informaron de la participación de Zapatero en un foro empresarial acompañado por Daniel Romero-Abreu, fundador de Thinking Heads, compañía española especializada en reputación corporativa, relaciones institucionales y representación de figuras públicas. Mantuvieron encuentros con empresarios y dirigentes vinculados al aparato político chino, entre ellos Liu Shiying, fundador del President Reading Club, una red de influencia ligada al PCCh y que conecta altos ejecutivos y figuras políticas. Algunas fuentes sostienen que Rodríguez Zapatero también departió con Li Su, presidente de Hejun Consulting, una de las mayores consultoras privadas del país, que posteriormente habría encargado al ex presidente informes sobre Europa y Latinoamérica.
La relación con Romero-Abreu se estrechó con los años, hasta el punto que el ex presidente, con el fin de abrir más puertas en China, impulsó al empresario a fundar el Gate Center, el think tank prochino cuyo consejo asesor preside el propio Zapatero. En el auto judicial del caso Plus Ultra, aparecen tanto el Gate Center como el grupo Thinking Heads en relación a una serie de transferencias económicas. Según el escrito, Romero-Abreu habría actuado como pantalla financiera del ex presidente, canalizando a través de sus empresas más de un millón de euros hacia Zapatero y su entorno familiar desde 2020 hasta 2025.
El auto describe a Gate Center como una organización «vinculada a José Luis Rodríguez Zapatero y Daniel Romero-Abreu Kaup» que habría remitido al ex presidente 352.980 euros y otros 171.727 euros a Whathefav SL, la sociedad administrada por sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa. Según los datos de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude recogidos en la resolución, Thinking Heads realizó además 37 transferencias directas a Zapatero por un total de 649.552 euros, más otras dos de Thinking Heads Americas LLC -otra de las sociedades de Romero-Abreu- por 31.766 euros. El grupo también abonó 12.297 euros a Whathefav. Thinking Heads sostiene que todos esos pagos responden a «servicios de consultoría, asesoramiento, conferencias y trabajos editoriales» prestados desde 2014.
Las conexiones de Gate Center vuelven a conducir a China. Como responsable de Asia del think tank figura Zhang Fengyi, empresario y cofundador de BG Capital, firma dedicada a la gestión de fondos privados centrados principalmente en bonos chinos. Fuentes consultadas aseguran que Zapatero habría realizado trabajos de asesoramiento para esta compañía. Fotografías difundidas por BG Capital muestran al ex presidente visitando en 2023 la sede del grupo en Pekín acompañado por Zhang. En los últimos años, Zhang aparece al lado de Zapatero en varios actos empresariales y foros diplomáticos celebrados en China.
Otro nombre recurrente es Pan Feng, antiguo funcionario del Ministerio de Comercio chino y director del Centro China-Europa de Shanghai, una plataforma orientada a conectar empresas europeas con socios chinos. En mayo de 2024, durante una feria comercial celebrada en Madrid, Zapatero y Pan anunciaron la creación del Consejo de Cooperación y Desarrollo Económicos Europa-China (ECECDC), otra organización enfocada a impulsar vínculos empresariales entre ambos mercados. Meses después, durante el viaje oficial de Pedro Sánchez a China, Pan participó en una reunión en Shanghai de varios empresarios chinos con el presidente español y con el ministro José Manuel Albares. Entre los asistentes figuraban compañías que financian al ECECDC, entre ellas Huawei. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores aclaran que «el ministro Albares nunca ha mantenido una reunión bilateral con ese empresario chino».
Ese mismo año, Zapatero apareció en Pekín acompañado por Pan Feng en una reunión con Yin Li, secretario del Partido Comunista en la capital china. El dirigente había visitado meses antes Madrid, donde fue recibido en Ferraz por el propio Zapatero y por el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. En el encuentro en la capital china, arropando al ex presidente español, también estaba la embajadora de España, Marta Betanzos.
Además de la fotografía oficial de aquella reunión, hubo otra imagen grupal de otro foro posterior -un encuentro organizado por think tanks- en la que aparece Rodríguez Zapatero, Pan, la embajadora Marta Betanzos y algunos empresarios chinos cercanos al ex presidente. Uno de ellos era Yan Zhangjian, fundador de QLTEK, fabricante chino especializado en maquinaria industrial láser. La compañía anunció posteriormente la incorporación a su empresa de Zapatero como asesor para su expansión internacional.
Poco después, Yan viajó a Madrid para mantener reuniones con Zapatero y Pan Feng. Coincidió además con una delegación de Rhein-Koester Intelligent Technology, empresa centrada en el desarrollo de fábricas inteligentes en China y Alemania. Según fuentes empresariales, esta compañía invitó a Zapatero a visitar sus instalaciones en Qingdao en junio del año pasado con la intención de explorar oportunidades en España. Un comunicado de la empresa resumía así el encuentro: «Zapatero expresó expectativas de establecer una asociación estratégica a largo plazo». Una frase más dentro de una red de relaciones tejida durante años por el imputado Zapatero.
Pedro Sánchez sorteará la arremetida que a cuenta del caso Zapatero ya prepara la oposición para la sesión de control al Gobierno el miércoles en el Congreso, con una cita con el Papa como anticipo de la visita que el Pontífice realizará a España.
Los vicepresidentes. Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen, los tres vicepresidentes, lidiarán con una oposición que les instará a aclarar si les «merece la pena formar parte de un Gobierno corrupto». A Díaz se le urgirá a explicar «cuál es su límite» para que ella y el grupo que lidera, Sumar, siga apoyando al PSOE tras el caso Plus Ultra.
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