Chiqui Tapia: el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino investigado por corrupción que se codea con Messi y Trump

Hay un hombre que se sentará al lado de Donald Trump en la final del Mundial, a pesar de haber tenido que pedir un permiso especial para entrar en Estados Unidos.

 El presidente de la Asociación de Fútbol Argentino está siendo investigado por presuntos delitos de desvío de fondos. Ha tenido que pagar una fianza para poder estar en el Mundial con la Selección.  

Hay un hombre que se sentará al lado de Donald Trump en la final del Mundial, a pesar de haber tenido que pedir un permiso especial para entrar en Estados Unidos.

Claudio Fabián Tapia (58), más conocido como Chiqui Tapia, es el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y también el presidente de la Liga Profesional de Fútbol Argentino (LPF). Sus cargos, los mayores del fútbol argentino, justifican que el próximo domingo 19 de julio se vaya a sentar en el palco del New York New Jersey Stadium para ver el partido de su país contra España. Estará junto a Trump, con el que mantiene muy buena relación.

Sin embargo, la presencia del directivo resulta polémica, pues Chiqui Tapia está siendo investigado por presunta corrupción en Argentina. Se les acusa a él y a su tesorero, Pablo Toviggino, de un delito de fraude fiscal y de haber creado una red de lavado de dinero que también está en la lupa del FBI.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero, equivalente a la Agencia Tributaria Española, detectó una anomalía en las cuentas de la AFA. Al parecer, descontaron a sus trabajadores el porcentaje de su sueldo destinado a la jubilación, obra social e IVA. Algo habitual en cualquier empresa argentina que paga nóminas. El problema es que luego no ingresaron ese dinero a las arcas del Estado, tal y como correspond e. Se calcula que el desvío ronda los 19.000 millones de pesos, unos 13 millones de dólares estadounidenses.

A su vez, creen que este dinero fue movido en distintas sociedades para registrar casas, coches y cuentas bancarias a través de testaferros. También que se crearon facturas falsas para desviar 300 millones de pesos, unos 200.000 dólares.

Una cifra que palidece mucho ante la que investiga el FBI, que acusa a Tapia y sus secuaces de haber usado cuentas en Estados Unidos para desviar entre 260 y 300 millones de dólares procedentes del patrocinio global a la AFA, que firmó contratos con marcas como Adidas y Warner. Presuntamente, usaron una sociedad pantalla en Miami para quedarse con un 30% de estos ingresos, que finalmente nunca llegaban a la entidad.

Chiqui Tapia junto a Messi en la terraza del hotel The Dalmar
Chiqui Tapia junto a Messi en la terraza del hotel The DalmarEFE

Pero mientras la investigación sigue su curso, Chiqui Tapia parece estar muy tranquilo y seguro de sí mismo. Tanto como lo está de su nivel de inglés en redes sociales.

«Beautiful morning, right», pronunció de forma ininteligible en un vídeo de Instagram, al día siguiente de que la Selección Argentina venciese a Inglaterra en semifinales.

Chiqui Tapia lo hizo desde la terraza de un lugar no identificado. Solo hay dos cosas claras: que seguro que era en Estados Unidos y muy cerquita de las estrellas de Argentina. Desde que ha comenzado el Mundial, el presidente de la AFA se ha alojado en los mismos hoteles que la Selección.

En publicaciones de redes sociales, en vídeos y en fotografías se percibe que Tapia mantiene una relación de colegueo con los chicos. En especial con Leo Messi, cuya fotografía juntos en la terraza del lujoso hotel The Dalmar, en Fort Lauderdale (Florida), llamó mucho la atención. Ambos están relajados, manteniendo una conversación distendida que deja claro que el crack argentino cree en la presunción de inocencia.

Para estar allí, Tapia ha tenido que pagar una fianza de 30 millones de pesos a las autoridades del país sudamericano, es decir, 20.000 dólares. No parece demasiado dinero para una persona que, según sus vecinos, está residiendo largas temporadas en una enorme mansión en Villa Rosa, una localidad al norte de Buenos Aires. Una casa que, según los papeles, adquirió a través de unos testaferros.

La carrera de Tapia es muy curiosa. Tras tratar de ser futbolista sin éxito, trabajó comO barrendero y conductor del camión de la basura. Por esa razón, ingresó en el Sindicato de Camioneros y conoció a Pablo Moyano, hijo del presidente del sindicato Hugo Moyano. Éste le presentó a su hermana Paola, con la que se casó. El matrimonio, hoy separado, tiene cuatro hijos: Emiliano, Nadia, Matías e Iván. Su hijo pequeño, Iván, juega en el Club Atlético Barracas Central, equipo del que Tapia fue presidente entre 2001 y 2020.

Su mentor fue su exsuegro, el sindicalista Hugo Moyano, quien además de dirigir el Sindicato de Camioneros fue un influyente político vinculado al peronismo que siempre estuvo muy vinculado al fútbol. Tras fundar en 2008 un equipo de camioneros y hacer una buena gestión deportiva, Moyano se presentó a presidente del Club Atlético Independiente y ganó. Tapia lo aprendió todo con él hasta llegar aún más alto.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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