El canciller de Austria, Christian Stocker, del conservador Partido Popular Austriaco (ÖVP, por sus siglas en alemán), ha adelantado en varias entrevistas sus principales objetivos a la vuelta de las vacaciones de verano y, entre ellas figura una iniciativa para anclar a la Constitución la prohibición del « islam político » que promueven mezquitas radicales . «Defendemos la libertad religiosa: cada uno puede creer lo que quiera y vivir su fe. Pero cuando la religión se utiliza políticamente, debemos oponernos a ella con todas nuestras fuerzas. Por tanto, estoy a favor de prohibir el islam político mediante una ley constitucional», ha justificado.«Si el islam se entiende políticamente, e s incompatible con nuestra democracia y nuestros valores occidentales», ha insistido Stocker, que planea un abanico de medidas conjuntas que abarca desde la prohibición del velo en los centros educativos hasta una reorientación del gasto público en materia de desradicalización , partiendo de la base de que la igualdad entre hombres y mujeres debe ser garantizada por el Estado austriaco.Sus socios de coalición no rechazan el proyecto en principio. Los liberales Neos están «entusiasmados con una propuesta factible», mientras que el Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ, por sus siglas en alemán) exigen un «debate holístico» . Para empezar, el Gobierno de Viena ha anunciado oficialmente que pondrá fin a su cooperación con el Centro de Desradicalización Derad, tras una evaluación de la Oficina para la Protección de la Constitución que ha encontrado actores cercanos a la ideología de la Hermandad Musulmana.Stocker ha aclarado que no quiere una política que «diga que todo está bien» y tampoco una que «diga cada día que todo está perdido». «Ninguna de las dos cosas es cierta, pero los problemas no desaparecerían si no se abordan», ha explicado sobre la inmigración y la integración.«Aunque la mayoría de las personas que viven aquí se ceñirían a nuestras reglas y querrían formar parte de la sociedad, no debemos apartar la mirada si no es así», ha afirmado. «Por ejemplo, cuando no se respeta a las mujeres, alguien no quiere aprender el idioma de forma permanente o no acepta nuestras leyes e instituciones», ha agregado.El hecho de que el ÖVP pida prohibir el islam político no es precisamente una novedad. Bajo los predecesores de Stocker, Sebastian Kurz y Karl Nehammer, el tema ya formaba parte del programa electoral del partido y ha jugado un papel destacado en las últimas campañas, pero es Stocker el primero en dar el paso hacia una acción legislativa pensada para atajar el asunto de raíz. El canciller ha desvelado que la ministra de Integración, Claudia Bauer, ya está trabajando en la propuesta con el objetivo de enviarla en breve a todos los miembros del tripartito.Según ha confirmado el Ministerio de Igualdad, el programa electoral del ÖVP y el acuerdo de coalición servirán como base de la propuesta, que proporcionará tanto la base para una prohibición como para un paquete de medidas asociadas en derecho asociativo y religioso, así como en otros asuntos jurídicos. Bauer quiere poner en marcha el proyecto «de forma amplia y extensa», de forma que el islam político y sus organizaciones en Austria y Europa puedan ser combatidos por todos los medios». Lo describe como el «mayor peligro de nuestro tiempo» y acusa a sus líderes y seguidores de pretender situarse por encima del Estado democrático de derecho y de querer reestructurar la sociedad y el Estado.Una prohibición del islam político requiere una «definición legal clara» que deba sostenerse legalmente, ha advertido el presidente del grupo parlamentario de Neos, Yannick Shetty, tras declararse «abierto a todo lo que haga a Austria más segura». Su único reparo es la «estricta legalidad» y la «definición legal clara» que se sostenga jurídicamente. « El extremismo islamista es veneno para nuestra sociedad abierta . Estamos seguros de una prohibición legal de esta ideología totalitaria», ha defendido en la red social X.Los socialdemócratas han confirmado que están «en contra de cualquier forma de extremismo religioso», incluido el extremismo islamista y las «fantasías del califato». Sin embargo, añaden que debe existir en paralelo «un debate holístico claro sobre las estructuras extremistas e identitarias de derechas» en la protección de la democracia. En otras palabras, sugieren que el tema no debería limitarse al islam político, sino extenderse a cualquier ideología contraria a la Constitución .Vieja reivindicación de la extrema derecha austriacaEn cuanto al Partido de la Libertad de Austria (FPÖ, por sus siglas en inglés), extrema derecha en la oposición, ha recibido la iniciativa de Stocker como la adopción de una demanda propia de larga trayectoria a la que podría finalmente votar a favor en sede parlamentaria. «Nuestra moción lleva mucho tiempo sobre la mesa: el ÖVP debería dejar de hablar, aceptarla y aplicarla», se ha limitado a criticar el secretario general Michael Schnedlitz.Otro apoyo decisivo al proyecto de Stocker proviene de la Oficina para la Protección de la Constitución, el Servicio de Inteligencia Interior de Austria. Su directora, Sylvia Mayer, ha defendido que la lucha contra el islamismo radical debe tener lugar «en diferentes niveles y con objetivos claros», tras mencionar la necesidad de una conciencia social de los peligros que supone para la democracia liberal.
El canciller de Austria, Christian Stocker, del conservador Partido Popular Austriaco (ÖVP, por sus siglas en alemán), ha adelantado en varias entrevistas sus principales objetivos a la vuelta de las vacaciones de verano y, entre ellas figura una iniciativa para anclar a la Constitución la … prohibición del «islam político» que promueven mezquitas radicales.
«Defendemos la libertad religiosa: cada uno puede creer lo que quiera y vivir su fe. Pero cuando la religión se utiliza políticamente, debemos oponernos a ella con todas nuestras fuerzas. Por tanto, estoy a favor de prohibir el islam político mediante una ley constitucional», ha justificado.
«Si el islam se entiende políticamente, e s incompatible con nuestra democracia y nuestros valores occidentales», ha insistido Stocker, que planea un abanico de medidas conjuntas que abarca desde la prohibición del velo en los centros educativos hasta una reorientación del gasto público en materia de desradicalización, partiendo de la base de que la igualdad entre hombres y mujeres debe ser garantizada por el Estado austriaco.
Sus socios de coalición no rechazan el proyecto en principio. Los liberales Neos están «entusiasmados con una propuesta factible», mientras que el Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ, por sus siglas en alemán) exigen un «debate holístico». Para empezar, el Gobierno de Viena ha anunciado oficialmente que pondrá fin a su cooperación con el Centro de Desradicalización Derad, tras una evaluación de la Oficina para la Protección de la Constitución que ha encontrado actores cercanos a la ideología de la Hermandad Musulmana.
Stocker ha aclarado que no quiere una política que «diga que todo está bien» y tampoco una que «diga cada día que todo está perdido». «Ninguna de las dos cosas es cierta, pero los problemas no desaparecerían si no se abordan», ha explicado sobre la inmigración y la integración.
«Aunque la mayoría de las personas que viven aquí se ceñirían a nuestras reglas y querrían formar parte de la sociedad, no debemos apartar la mirada si no es así», ha afirmado. «Por ejemplo, cuando no se respeta a las mujeres, alguien no quiere aprender el idioma de forma permanente o no acepta nuestras leyes e instituciones», ha agregado.
El hecho de que el ÖVP pida prohibir el islam político no es precisamente una novedad. Bajo los predecesores de Stocker, Sebastian Kurz y Karl Nehammer, el tema ya formaba parte del programa electoral del partido y ha jugado un papel destacado en las últimas campañas, pero es Stocker el primero en dar el paso hacia una acción legislativa pensada para atajar el asunto de raíz. El canciller ha desvelado que la ministra de Integración, Claudia Bauer, ya está trabajando en la propuesta con el objetivo de enviarla en breve a todos los miembros del tripartito.
Según ha confirmado el Ministerio de Igualdad, el programa electoral del ÖVP y el acuerdo de coalición servirán como base de la propuesta, que proporcionará tanto la base para una prohibición como para un paquete de medidas asociadas en derecho asociativo y religioso, así como en otros asuntos jurídicos. Bauer quiere poner en marcha el proyecto «de forma amplia y extensa», de forma que el islam político y sus organizaciones en Austria y Europa puedan ser combatidos por todos los medios». Lo describe como el «mayor peligro de nuestro tiempo» y acusa a sus líderes y seguidores de pretender situarse por encima del Estado democrático de derecho y de querer reestructurar la sociedad y el Estado.
Una prohibición del islam político requiere una «definición legal clara» que deba sostenerse legalmente, ha advertido el presidente del grupo parlamentario de Neos, Yannick Shetty, tras declararse «abierto a todo lo que haga a Austria más segura». Su único reparo es la «estricta legalidad» y la «definición legal clara» que se sostenga jurídicamente. «El extremismo islamista es veneno para nuestra sociedad abierta. Estamos seguros de una prohibición legal de esta ideología totalitaria», ha defendido en la red social X.
Los socialdemócratas han confirmado que están «en contra de cualquier forma de extremismo religioso», incluido el extremismo islamista y las «fantasías del califato». Sin embargo, añaden que debe existir en paralelo «un debate holístico claro sobre las estructuras extremistas e identitarias de derechas» en la protección de la democracia. En otras palabras, sugieren que el tema no debería limitarse al islam político, sino extenderse a cualquier ideología contraria a la Constitución.
Vieja reivindicación de la extrema derecha austriaca
En cuanto al Partido de la Libertad de Austria (FPÖ, por sus siglas en inglés), extrema derecha en la oposición, ha recibido la iniciativa de Stocker como la adopción de una demanda propia de larga trayectoria a la que podría finalmente votar a favor en sede parlamentaria. «Nuestra moción lleva mucho tiempo sobre la mesa: el ÖVP debería dejar de hablar, aceptarla y aplicarla», se ha limitado a criticar el secretario general Michael Schnedlitz.
Otro apoyo decisivo al proyecto de Stocker proviene de la Oficina para la Protección de la Constitución, el Servicio de Inteligencia Interior de Austria. Su directora, Sylvia Mayer, ha defendido que la lucha contra el islamismo radical debe tener lugar «en diferentes niveles y con objetivos claros», tras mencionar la necesidad de una conciencia social de los peligros que supone para la democracia liberal.
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