Amor, sangre y drones: el imperio en llamas de Tatiana Kim, la mujer más rica de Rusia

En las crisis y la pandemia siempre caía de pie. Con la invasión supo mantenerse a cubierto. Pero la guerra encontró a Tatiana Kim dentro de sus almacenes y la humareda nubla su fortuna y la normalidad que vende el Kremlin. En menos de dos semanas, los drones ucranianos han alcanzado al menos 16 centros de Wildberries, el gigante de internet -lo llaman el Amazon ruso- que ella levantó desde un piso de las afueras de Moscú. Los ataques han dejado fuera de servicio cerca del 10% de su capacidad logística y causaron ocho muertos en la primera oleada. Las mercancías destruidas en los primeros incendios se valoran en unos 1.900 millones de euros. Reconstruir los dos centros inicialmente arrasados puede superar los 360 millones. Kim contempla cómo arde el negocio que convirtió su vida familiar en una fortuna.

 La fundadora de Wildberries creó el ‘Amazon ruso’ desde su piso y tuvo siete hijos con su socio y marido. El matrimonio acabó entre acusaciones de expolio, un tiroteo y una lucha entre clanes del Cáucaso. Ahora Ucrania incendia sus almacenes.  

En las crisis y la pandemia siempre caía de pie. Con la invasión supo mantenerse a cubierto. Pero la guerra encontró a Tatiana Kim dentro de sus almacenes y la humareda nubla su fortuna y la normalidad que vende el Kremlin. En menos de dos semanas, los drones ucranianos han alcanzado al menos 16 centros de Wildberries, el gigante de internet -lo llaman el Amazon ruso– que ella levantó desde un piso de las afueras de Moscú. Los ataques han dejado fuera de servicio cerca del 10% de su capacidad logística y causaron ocho muertos en la primera oleada. Las mercancías destruidas en los primeros incendios se valoran en unos 1.900 millones de euros. Reconstruir los dos centros inicialmente arrasados puede superar los 360 millones. Kim contempla cómo arde el negocio que convirtió su vida familiar en una fortuna.

Considerada la mujer más rica de Rusia, nació en 1975 en Grozni, dentro de una familia de coreanos soviéticos. Estudió idiomas, enseñó inglés y dio clases particulares. A comienzos de los años 2000 conoció a Vladislav Bakalchuk, radiotécnico y empresario de internet. Wildberries nació en 2004, durante la primera baja maternal de Tatiana. Ella compraba prendas de los catálogos alemanes Otto y Quelle, las anunciaba por internet y atendía los pedidos desde casa. Vladislav aportó la infraestructura tecnológica. El matrimonio eliminó el pago por adelantado, permitió probarse gratuitamente la ropa y extendió puntos de recogida con probadores.

Su imperio acabó procesando más de 20 millones de pedidos diarios. Pero la imagen de Kim siempre encajó con dificultad en el relato del capitalismo ruso: no procedía de las privatizaciones del petróleo ni de la extracción de metales, tampoco había recibido una fábrica soviética a precio de saldo. Antigua profesora, madre de familia numerosa y empresaria discreta. Su fortuna ronda los 6.100 millones de euros.

El matrimonio se rompió cuando la empresa ya valía miles de millones. Fue en junio de 2024, con la guerra ya en marcha, cuando Tatiana anunció la fusión de Wildberries con Russ, el principal grupo ruso de publicidad exterior. La nueva estructura entregaba a los socios de Russ cerca del 35%, una cuota enorme ante la diferencia de tamaño. Vladimir Putin -siempre dispuesto a un duelo con EEUU- había bendecido el proyecto, presentado como una plataforma capaz de competir con Amazon, Google y los sistemas de pago occidentales.

Pero había un tercero en discordia: Vladislav denunció una absorción hostil y acudió a Ramzan Kadirov. El líder checheno apareció en un vídeo prometiendo devolver a Tatiana a su familia y rescatar el negocio de los «demonios» que, según él, habían destruido un hogar con siete hijos. Ella respondió: «Esto es un divorcio». Después recuperó su apellido de soltera, Kim, y borró del nombre la huella del hombre con quien había compartido 22 años.

La pelea matrimonial terminó a tiros el 18 de septiembre de 2024, cuando el iracundo Vladislav llegó con una numerosa escolta a las oficinas de Wildberries, a pocos pasos del Kremlin. Él afirmó que tenía concertada una reunión. Tatiana describió la escena como un intento de asalto. El enfrentamiento dejó dos guardas de seguridad muertos y siete heridos. Su exmarido fue detenido y acusado de asesinato, entre otros delitos. Moscú recuperó el aire de las guerras empresariales de los años 90: «Los 90 nunca se fueron», explica la moscovita Svetlana, una clienta de la compañía desde hace años que ahora teme por futuras entregas.

Tatiana Kim y su ex marido, Vladislav Bakalchuk.
Tatiana Kim y su ex marido, Vladislav Bakalchuk.EM

El conflicto arrastró a los poderes del Cáucaso. Kadirov respaldaba a Vladislav. En el campo opuesto aparecía Suleimán Kerimov, senador y multimillonario de Daguestán, señalado por varios medios como protector de la operación con Russ. Kadirov llegó a amenazar con una venganza de sangre contra Kerimov y otros dos parlamentarios.

Al final, Kim ganó. El divorcio quedó cerrado en febrero de 2025, los hijos permanecieron con ella y un tribunal le entregó el 1% que conservaba Vladislav: la fundadora pasó a controlar el 100% de Wildberries y su banco. La compañía se asoció después con el banco público VTB y se convirtió en una columna vertebral del consumo ruso durante la guerra. En Kiev tomaron nota.

La empresa es civil, pero sus productos no lo son tanto. En Wildberries pueden adquirirse uniformes, cascos, chalecos antibalas, radios, cable de fibra óptica y componentes empleados en drones. «Puedes comprar ponchos [de camuflaje], cascos, es verdad que puedes comprar zapatillas y crema para embarazadas, pero de nuevo también chalecos antibalas», explica Juanjo Prego, célebre videoblogger autor del canal Crónicas de la Estepa rusa, que ha repasado el catálogo de Wildberries.

«Es cierto que algunas cosas se pueden usar en combates de paintball, pero es que también otras cosas que ni eso, como dispositivos de suelta para dejar caer todo tipo de cosas desde un dron FPV». La plataforma sostiene que sólo actúa como intermediaria para vendedores independientes. Kiev afirma que sus almacenes forman parte de la logística militar rusa y facilitan el abastecimiento de unidades y fabricantes de armamento. Tras los primeros bombardeos, la web ocultó algunas búsquedas vinculadas a la sección «todo para la operación militar». Pero los productos continuaron disponibles en otras categorías.

La mujer que prometía entregar un paquete cerca de cualquier hogar ruso afronta ahora una realidad distinta: la guerra también tiene entrega a domicilio.

 LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón

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