Cuando nació Aarón Palacio (Biota, Zaragoza, 2005), Morante de la Puebla llevaba ya ocho años de alternativa. Así que el joven diestro zaragozano, que compartió este viernes cartel en la Corrida de Candiles de Marbella con el genio cigarrero y José María Manzanares, creció viendo torear al sevillano, al que el aragonés le brindó el último toro de la noche, de nombre Pajarito. Palacio, al que apodera El Tato y que se presentó este pasado mes de abril en la Maestranza de Sevilla cortando una oreja a uno de Santiago Domecq tras salir por la Puerta de los Cónsules de Nimes en su alternativa de 2025, demostró valor y temple, que hay ahí un torero que evidencia mucha más madurez de la que indica su carné de identidad. Al primero le recetó derechazos hondos y templados, apostando por un animal de escasa colaboración al que desorejó. Salió a por todas, con faroles con el capote después de que Manzanares hubiera caldeado los tendidos con una faena de dos orejas. Hizo lo propio Palacio con el tercero, de nombre Ganchero, y al sexto también lo cuajó con torería y buen gusto. Pese a pinchar de nuevo, el tercer apéndice al esportón sumó, aunque ya tenía abierta la puerta grande. Antes de la faena de muleta al cierraplaza, Palacio sacó a Morante al tercio para brindarle el toro. «Ha sido una noche muy bonita, más que por las orejas, por la sensaciones, por compartir cartel con dos figurones. Entrenamos y luchamos mucho para estar en estos carteles, en estas plazas y soñar el toreo como lo he hecho hoy. ¿El brindis a Morante? Se lo merece por todo lo que está haciendo por el toreo, por lo que nos deja ver cada tarde. Poder brindarle un toro es un orgullo», comentaba el diestro aragonés a Canal Sur TV antes de ser llevado a hombros para que cruzara en volandas la puerta grande del coso costasoleño junto al de la Puebla y Manzanares. Cuando nació Aarón Palacio (Biota, Zaragoza, 2005), Morante de la Puebla llevaba ya ocho años de alternativa. Así que el joven diestro zaragozano, que compartió este viernes cartel en la Corrida de Candiles de Marbella con el genio cigarrero y José María Manzanares, creció viendo torear al sevillano, al que el aragonés le brindó el último toro de la noche, de nombre Pajarito. Palacio, al que apodera El Tato y que se presentó este pasado mes de abril en la Maestranza de Sevilla cortando una oreja a uno de Santiago Domecq tras salir por la Puerta de los Cónsules de Nimes en su alternativa de 2025, demostró valor y temple, que hay ahí un torero que evidencia mucha más madurez de la que indica su carné de identidad. Al primero le recetó derechazos hondos y templados, apostando por un animal de escasa colaboración al que desorejó. Salió a por todas, con faroles con el capote después de que Manzanares hubiera caldeado los tendidos con una faena de dos orejas. Hizo lo propio Palacio con el tercero, de nombre Ganchero, y al sexto también lo cuajó con torería y buen gusto. Pese a pinchar de nuevo, el tercer apéndice al esportón sumó, aunque ya tenía abierta la puerta grande. Antes de la faena de muleta al cierraplaza, Palacio sacó a Morante al tercio para brindarle el toro. «Ha sido una noche muy bonita, más que por las orejas, por la sensaciones, por compartir cartel con dos figurones. Entrenamos y luchamos mucho para estar en estos carteles, en estas plazas y soñar el toreo como lo he hecho hoy. ¿El brindis a Morante? Se lo merece por todo lo que está haciendo por el toreo, por lo que nos deja ver cada tarde. Poder brindarle un toro es un orgullo», comentaba el diestro aragonés a Canal Sur TV antes de ser llevado a hombros para que cruzara en volandas la puerta grande del coso costasoleño junto al de la Puebla y Manzanares. RSS de noticias de cultura
Cuando nació Aarón Palacio (Biota, Zaragoza, 2005), Morante de la Puebla llevaba ya ocho años de alternativa. Así que el joven diestro zaragozano, que compartió este viernes cartel en la Corrida de Candiles de Marbella con el genio cigarrero y José María Manzanares, creció viendo … torear al sevillano, al que el aragonés le brindó el último toro de la noche, de nombre Pajarito.
Palacio, al que apodera El Tato y que se presentó este pasado mes de abril en la Maestranza de Sevilla cortando una oreja a uno de Santiago Domecq tras salir por la Puerta de los Cónsules de Nimes en su alternativa de 2025, demostró valor y temple, que hay ahí un torero que evidencia mucha más madurez de la que indica su carné de identidad. Al primero le recetó derechazos hondos y templados, apostando por un animal de escasa colaboración al que desorejó. Salió a por todas, con faroles en las verónicas después de que Manzanares hubiera caldeado los tendidos con una faena de dos orejas. Hizo lo propio Palacio con el tercero, de nombre Ganchero, y al sexto también lo cuajó con torería y buen gusto. Pese a pinchar de nuevo, el tercer apéndice al esportón sumó, aunque ya tenía abierta la puerta grande.
Antes de la faena de muleta al cierraplaza, Palacio sacó a Morante al tercio para brindarle el toro. «Ha sido una noche muy bonita, más que por las orejas, por la sensaciones, por compartir cartel con dos figurones. Entrenamos y luchamos mucho para estar en estos carteles, en estas plazas y soñar el toreo como lo he hecho hoy. ¿El brindis a Morante? Se lo merece por todo lo que está haciendo por el toreo, por lo que nos deja ver cada tarde. Poder brindarle un toro es un orgullo», comentaba el diestro aragonés a Canal Sur TV antes de ser llevado a hombros para que cruzara en volandas la puerta grande del coso costasoleño junto al de la Puebla y Manzanares.
