El impacto de la boda de Taylor Swift en África (y en el 0,0001% más rico)

Botsuana se ha beneficiado de la boda de Taylor Swift y Travis Kelce el pasado día tres. A ese país, que depende de la exportación de diamantes, le viene muy bien que el anillo de compromiso sea un pedrusco natural, porque así da visibilidad a los diamantes reales, que están siendo aniquilados por los artificiales. De hecho, la acción de la empresa de diamantes para joyería Brilliant Earth subió un 30% en agosto, cuando se supo que Kelce había optado por una piedra natural. También gana la familia estadounidense Dolan (4.500 millones de euros de fortuna), dueña de MSG Entertainment, que recibió una inyección de publicidad de entre 5 y 20 millones de euros por acoger la boda (que costó 43 millones) en uno de sus activos más famosos: el Madison Square Garden. Y LVMH, la empresa de la familia más rica de Europa, (Arnault), sacó 23,4 millones en visibilidad, según la empresa Launchmetrics/WWD, porque los novios iban vestidos con una de sus marcas: Dior.

 Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo.  

Botsuana se ha beneficiado de la boda de Taylor Swift y Travis Kelce el pasado día tres. A ese país, que depende de la exportación de diamantes, le viene muy bien que el anillo de compromiso sea un pedrusco natural, porque así da visibilidad a los diamantes reales, que están siendo aniquilados por los artificiales. De hecho, la acción de la empresa de diamantes para joyería Brilliant Earth subió un 30% en agosto, cuando se supo que Kelce había optado por una piedra natural. También gana la familia estadounidense Dolan (4.500 millones de euros de fortuna), dueña de MSG Entertainment, que recibió una inyección de publicidad de entre 5 y 20 millones de euros por acoger la boda (que costó 43 millones) en uno de sus activos más famosos: el Madison Square Garden. Y LVMH, la empresa de la familia más rica de Europa, (Arnault), sacó 23,4 millones en visibilidad, según la empresa Launchmetrics/WWD, porque los novios iban vestidos con una de sus marcas: Dior.

En lo que va de año, la emisión bruta de deuda pública de EEUU ha subido un 10,7% respecto al mismo periodo de 2025. Alguien tiene que comprar todo ese papel. Y ahí están los hedge funds, que compran bonos del Tesoro con créditos sacados en el mercado de repos, y venden futuros sobre esos bonos. Como el margen es ínfimo, hacen la operación a una escala gigante. Es el basis trade, que está convirtiéndose en una creciente fuente de financiación del Estado de EEUU (y de otros países), y preocupa al Banco de Pagos Internacionales (BIS) y al FMI. Para los críticos, el basis trade no es más que una apuesta apalancada, financiada a muy corto plazo, que depende de que el mercado de repos siga barato, y de que la diferencia entre bonos y futuros no se mueva en contra. No es solo que, si las cosas van mal, los fondos corran peligro de hundirse, arrastrando a parte del sistema financiero. Es que, también, puede disparar el coste de la financiación de los Estados.

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Ir de llanero solitario es complicado. Pero, cuando los grandes (en este caso, EEUU) fallan, puede ser una ventaja. Ahí están para demostrarlo las industrias de defensa de Suecia y de Corea del Sur. Ambos países han tratado de mantener su independencia en ese sector -el primero porque hasta el colapso de la URSS trató de ser relativamente neutral, y el segundo porque nunca se fio del todo de EEUU- y eso les está favoreciendo ahora que nadie quiere armas estadounidenses. Justo coincidiendo con su cumbre de Ankara, la OTAN ha decidido comprar a la empresa sueca Saab diez aviones de alerta temprana GlobalEye para reemplazar a los E-3 estadounidenses, en un contrato de unos 5.000 millones de euros. Corea del Sur ya es el segundo proveedor de armas a la OTAN; solo por detrás de EEUU, y acaba de perder -por la presión de Berlín- un contrato de 12.000 millones de euros para vender submarinos a Canadá a manos de un consorcio germano-noruego.

Es como si Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se hubieran declarado la guerra (por el momento, económica, aunque ambos países combaten por medio de terceros en Sudán y Yemen). Es lo que algunos dicen ante las dificultades para realizar desde Arabia Saudí transacciones financieras a Emiratos que hasta ahora no tenían ningún problema, y que, de pronto, se atascan o rebotan sin razón aparente. La cuestión es importante, porque ambos países no solo son monarquías, sino, también, potencias financieras y hubs logísticos. Ambos países han declarado a Bloomberg que no pasa nada y, dado que son regímenes unipersonales -en Riad manda MBS (Mohamad bin Salman); en Emiratos, MBZ (Mohamed bin Zayed)– es imposible saber si ese es el caso. Lo único claro es que las relaciones entre ambos son muy malas, como ha quedado de manifiesto con la reciente salida de Emiratos de la OPEP, que ha sido un duro golpe al cartel petrolero que controla Arabia Saudí.

Oculta por las declaraciones de Trump y las eternas promesas a Ucrania, la creación del Banco para la Defensa, la Seguridad y la Resiliencia (DSRB, por sus siglas en inglés) pasó desapercibida en la cumbre de la OTAN de Ankara. Sin embargo, esta iniciativa de Mark Carney – el primer ministro canadiense, que parece haberse convertido en el líder de las potencias medianas occidentales frente a Donald Trump -, puede ser lo único que salga de este encuentro que tenga consecuencias. El objetivo es crear en 2027 un banco multilateral que levante un capital de hasta 120.000 millones de euros para financiar proyectos de defensa conjuntos. O sea, como un banco de desarrollo, pero en defensa. Además de Canadá, lo apoyan Ucrania, Turquía, Bélgica, Grecia, Albania, Letonia, Rumanía, y Luxemburgo. El Reino Unido no descarta buscar una fusión con el DSRB del Mecanismo Multilateral de Defensa (MDM), del que forma parte ese país junto con Polonia, Holanda, y Finlandia.

Spotify es una de las maravillas de la economía digital. La inmensa mayoría de los músicos en la plataforma no gana dinero ni para café. ¡Pero es que, hasta 2024, Spotify tampoco ganaba más que para cubrir gastos! Y, sin embargo, ahí está, con un cuasimonopolio del streaming (reproducciones), que es la principal vía de distribución de música hoy. Además, Spotify es vulnerable a fraudes muy sencillos y rentables. Basta con crear uno o varios bots que generen streamings falsos. Y, a continuación, apostar en un mercado de apuestas online que esa canción va a ser la más escuchado de Spotify. Eso es lo que sucedió en junio con el tema Earrings, de Malcolm Todd. Alguien se gastó unos 500 dólares en crear unos 500.000 falsas reproducciones de su canción y, aparentemente, apostó en el mercado de Kalshi que ése iba a ser el tema más escuchado del mes, lo que le habría reportado, según algunas estimaciones, una ganancia de 70.000 dólares.

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