Ucrania no se librará de los ataques rusos con drones Shahed pese a la guerra en Irán

La tecnología original del Shahed proviene de Irán, pero la mayoría de los drones que bombardean Ucrania se fabrican en Rusia. Son, además, versiones actualizadas de aquellos primigenios sistemas que llegaron desde el Golfo. Rebautizados como Geran, conforman uno de los ejes de las capacidades ofensivas aéreas las fuerzas de Putin. Estas armas relativamente baratas se lanzan en oleadas para sobrecargar las defensas . Kiev ha estado bregando con ellos durante años. Según ha afirmado Zelenski, hasta 57.000 de ellos han sido disparados por Moscú desde casi el inicio de la invasión a gran escala. Tan solo en la última noche, las redes de interceptación ucranianas afirman haber derribado 111 de estos aparatos. No hay otro país en el mundo con tanta experiencia como Ucrania en luchar contra estas armas. Los primeros Shahed fueron detectados en 2022. Eran momentos de emergencia bélica para el Kremlin. En los compases iniciales de la invasión, las fuerzas rusas se vieron forzadas a retirarse de las inmediaciones de Kiev. Poco tiempo después, en septiembre de 2022, los defensores liberaban parte de la región de Járkov. Aquella guerra «rápida» se atragantaba para el Kremlin. Fue entonces cuando los pocos aliados con los que contaban los invasores acudieron al rescate. Al principio Irán suministró a los rusos los drones kamikaze Shahed-136 listos para usar. Después, ya en territorio ruso, se hacía el ensamblaje final y más tarde comenzaron con su fabricación. Moscú adquirió misiles, drones y la forma de fabricarlos bajo un contrato de 1.630 millones de dólares (1.400 millones de euros) firmado en 2023, afirmó una fuente de la agencia Bloomberg en enero de este año. Sin embargo, se estima que las compras totales de armamento iraní por parte de Rusia ascienden a más de 3.700 millones de euros desde 2021.Noticia relacionada general No No Los drones iraníes, una fortaleza militar con fecha de caducidad Pilar De la CuestaLa principal planta de producción rusa de Shahed se ubica en la Zona Económica Especial de Alabuga, en la república de Tartaristán. A medida que la invasión a gran escala se alargaba, la dependencia de Teherán menguaba. Un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) publicado en 2025 destaca que Moscú se ha centrado en ampliar su producción nacional. «Desafortunadamente para Ucrania, la guerra con Irán tendrá un impacto insignificante en la capacidad de ataque de Rusia«, afirma John Hardie, subdirector del Programa sobre Rusia de la Fundación para la Defensa de las Democracias, en un comentario para Euronews.Del Shahed al GeranEl Shahed se transformó en el modelo Geran en manos rusas. Moscú no sólo ha copiado el modelo iraní, también ha mejorado su diseño. Entre las principales innovaciones, analizadas por los expertos ucranianos y de otros países, destacan su mayor velocidad y precisión, además de la mejora en capacidades para resistir las interferencias electrónicas o sus capacidades letales con mayores cargas explosivas. Las nuevas variantes rusas probadas a finales de 2025 son Geran-3 y Geran-4. «El Geran‑3 alcanza velocidades máximas de aproximadamente 330 km/h y un alcance de hasta 600 km, mientras que el Geran‑4 puede alcanzar velocidades de hasta 500 km/h» señalan desde el IISS. Tampoco Teherán ha dejado de innovar. En junio del año pasado, medios ucranianos informaron sobre un nuevo hallazgo en los Shahed. El aparato contaba con un sistema de imagen térmica integrado que permite identificar los posibles objetivos gracias a la inteligencia artificial. Las agencias especiales ucranianas sugirieron que esta variante había sido suministrada por Teherán recientemente.Durante este tiempo, Rusia se ha esforzado por encontrar reemplazos a los componentes iraníes . «Casi el 95% de los componentes de los Shaheds son desde hace mucho tiempo de producción china, no iraní», afirmó, Yevhen Dikyi, oficial del Ejército ucraniano retirado.Soluciones ucranianasEl inicio de la guerra contra Irán no fue una sorpresa para casi nadie. Igual que sucedió en otros escenarios, hace semanas que se observaba una fuerte presencia militar de los norteamericanos en Oriente Próximo. El ataque comenzó. Teherán respondió a los bombardeos. Y el conflicto tiene ya varias ramificaciones regionales. Los drones Shahed sobrevuelan los cielos de países como Emiratos Árabes Unidos, Baréin o Kuwait. Washington y sus aliados entendieron ahora -un poco tarde, quizás- que las guerras han cambiado para siempre. Todos ellos tornan su mirada hacia Kiev en busca de soluciones. Ucrania está presta a un trueque: misiles para los Patriot a cambio de herramientas antidrones . «Necesitan drones interceptores, que nosotros tenemos. Y tenemos escasez de misiles PAC-2 y PAC-3. Por lo tanto, si hablamos de intercambio de tecnología y armas, creo que nuestro país estará abierto a ello», destacó el líder del país invadido el jueves.Muchos todavía recuerdan en Ucrania la bronca televisada en el Despacho Oval. Un Trump altivo recriminaba a Zelenski estar «jugando con la Tercera Guerra Mundial». El mandatario norteamericano afeaba a su homólogo ucraniano que «no tenía las cartas». Poco más de un año después, las circunstancias son muy diferentes. Los ucranianos abrazan la primavera después de soportar una media de 143 drones al día en el mes de enero. El invierno más frío y oscuro en 15 años remite, y en el país todavía queda espacio para humor. Un meme se ha hecho popular en los últimos días: Ucrania no tiene las cartas, pero sí los drones interceptores.«Los interceptores de drones desempeñan un papel clave en esta contramedida. Por ejemplo, en Kiev y sus alrededores, durante febrero, la proporción de estos interceptores en la destrucción de Shahed superó el 70%», señaló el jefe del Ejército ucraniano, Oleksander Sirsky.El Pentágono se ha interesado por esta tecnología ucraniana en los últimos días. Fuentes del ‘Financial Times’ afirman que algunos gobiernos del Golfo y Estados Unidos contactaron con empresas ucranianas para hacerse con los interceptores, sistemas más baratos y efectivos para derribar las oleadas de drones. El mandatario ucraniano subrayó esta semana que recibieron una «solicitud de Estados Unidos para apoyo específico en la protección contra los Shahed en la región de Oriente Próximo».Los riesgos de un conflicto largoUna de las primeras consecuencias de la guerra de Estados e Israel contra Irán ha sido el desvío del foco de atención a Ucrania. Parece que la nueva ronda de conversaciones trilaterales entre Washington, Kiev y Moscú, previstas para el pasado 5 y 6 de marzo en Abu Dabi, ha quedado pausada en apariencia. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff aseguró este viernes en su cuenta de X que «las negociaciones están en curso y se esperan más avances en las próximas semanas».Este cambio de foco puede tener efectos positivos, ya que la Casa Blanca podría dejar de presionar a Ucrania para que ceda el Dombás a Rusia, tal y como el Kremlin exige. La contraparte es que la subida de los precios de hidrocarburos puede ser un alivio para la economía rusa. Estados Unidos ha autorizado este viernes a la India a comprar el petróleo ruso bajo sanción como medida «excepcional» ante la interrupción del flujo de crudo en los mercados internacionales por la guerra en Irán.Zelenski ha reconocido que «si las actividades militares en Oriente Próximo se prolongan, sin duda afectará el suministro» para protegerse contra las ofensivas aéreas de Rusia. Ucrania depende de los misiles fabricados por Estados Unidos para mantener su capacidad de derribar misiles lanzados por las tropas rusas. En una entrevista con el periódico británico ‘The Independent’, destacó que «nuestra estimación, por supuesto, es que la defensa aérea [de Ucrania] podría disminuir».   

La tecnología original del Shahed proviene de Irán, pero la mayoría de los drones que bombardean Ucrania se fabrican en Rusia. Son, además, versiones actualizadas de aquellos primigenios sistemas que llegaron desde el Golfo. Rebautizados como Geran, conforman uno de los ejes de … las capacidades ofensivas aéreas las fuerzas de Putin. Estas armas relativamente baratas se lanzan en oleadas para sobrecargar las defensas. Kiev ha estado bregando con ellos durante años. Según ha afirmado Zelenski, hasta 57.000 de ellos han sido disparados por Moscú desde casi el inicio de la invasión a gran escala. Tan solo en la última noche, las redes de interceptación ucranianas afirman haber derribado 111 de estos aparatos. No hay otro país en el mundo con tanta experiencia como Ucrania en luchar contra estas armas.

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